|| Capítulo 20 ||

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Junta benéfica y pase VIP.

Salí de la casa presidencial, había tenido mi primer reunión con viceministra, donde se encontraba Ronan al ser el diputado más importante. Odiaba que creyera que tenía que tomar decisiones por mi por creer que no podía hacerlo yo. A mi padre siempre lo respetó, era su mejor amigo, pero no hay que ser muy lista para saber que a mi no.

Quizá creía que no podría manejar esto o el simple y patético hecho de que sea una mujer al mando, pero hay algo que se le olvida; nos criaron a Elaine y a mi para ser líderes y no peones, ahora quería utilizar eso en su contra y era algo que le iba a salir muy mal.

Me quité mis gafas de sol y las puse en mi cabeza, puse un mechón de cabello detrás de mi oreja mientras la camioneta se movía hacia una cafetería, me ponía de malhumor no tomar mi café de cada mañana.

Mi móvil comenzó a sonar mientras entraba a la cafetería, atendí sin ver de quién se trataba:

—¿Si?

—Viceministra, le habla su secretaria Rose, era para informarle de la cena de cada año en el la galería de arte, es una junta benéfica.

Suspiré.

—¿Cuándo?

—Hoy en la noche.

—Bien, ahí estaré, confirma mi presencia.

Colgué y tomé el café que me entregó la chica detrás del mostrador, giré sobre mi eje y me choqué con alguien de frente, tomó mi café antes de que cayera al suelo.

—Siempre tan distraída —alcé la cabeza y sonreí al ver a Adrien justo frente a mi.

—Siempre metido delante de mí —le quité mi café y lo miré —. ¿Cuando llegaste?

—Hace tres horas, aterricé y desocupé toda mi agenda para venir a verte, uff, de ser porque soy una persona conocida seguro no me dejaban siquiera acercarme a ti —miró de reojo a mi seguridad cuando salimos de la cafetería.

—Es el protocolo de protección. ¿Crees que es muy sobrecargado?

Negó.

—Eres la persona más importante de New York, ésto es mínimo lo que mereces, cualquiera podría ir contra ti, mejor cubrir tu espalda y tu frente —caminamos por la calle mientras mis guardaespaldas nos seguían de lejos.

Alcé la cabeza, viéndolos en los techos de los edificios de alrededor. Bajé mis gafas pero Adrien me las quitó.

—Déjame apreciar tus preciosos ojos, Kassia —me miró y sonreí de lado. Le di un par de trago al café, nos detuvimos en un enorme parque, pisamos el césped y caminamos a paso lento —. Vaya, aún sigo sin creer que eres la mujer más poderosa de New York.

—Ya somos dos, aún debo asumirlo.

—Importante eres desde que naciste, pero ahora lo eres el doble y es...jodido, estás en la cima, cualquiera podría querer derrumbarte —se metió las manos en los bolsillos de su pantalón y sacudió la cabeza —. Pero eres una Roger, la próxima leyenda del bajo y el alto mundo, acuérdate lo que te digo.

Me reí y sacudí la cabeza.

—¿Ya encontraste a la persona que te encerró?

Apreté los labios.

—Bueno, con respecto a eso...

—Viceministra, no es seguro que se aleje mucho, un mal movimiento y su amigo podría recibir una bala, así que mantenga la distancia, joven —le dejó claro el jefe de mi seguridad, Logan.

Dulce Condena [+21]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora