Capitulo 57

332 32 0
                                        

Después de la celebración de Nochevieja con la familia de Yara, la noche se tornó serena mientras Yara y Alexia caminaban por la playa cercana. La brisa marina, el reflejo de la luna en el agua y el crujido de la arena bajo sus pies creaban una atmósfera mágica y relajante.

-Es increíble cómo pasa el tiempo, ¿no? -comentó Alexia, mirando el horizonte iluminado por la luna-. Parece que fue ayer cuando nos conocimos.

Yara sonrió y apretó la mano de Alexia con cariño.

-Sí, lo es -respondió Yara-. A veces siento que el tiempo se acelera a medida que crecemos. Todo cambia tan rápido.

Alexia asintió, mientras miraba el cielo estrellado. El silencio que siguió a sus palabras era cómodo, pero también lleno de reflexión. Ambas se sentaron en la arena, dejando que el sonido de las olas y la frescura del aire llenaran el espacio entre ellas.

-Recuerdo cuando era más joven, cómo las estaciones parecían durar una eternidad -dijo Alexia, pensativa-. Y ahora, parece que el tiempo se escurre entre mis dedos. Cada año pasa tan rápido, como si fuera solo un parpadeo.

-Sí, me siento igual -admitió Yara-. A veces me asusta cuánto cambia todo tan rápidamente, pero creo que también es parte de la belleza de la vida, ¿sabes? La forma en que los momentos se suceden, algunas veces intensos, otras veces tranquilos, pero siempre avanzando.

Alexia giró su cuerpo para mirar a Yara, y vio que la contemplación en su rostro reflejaba la misma profundidad de pensamiento que sentía.

-¿Cómo te sientes con todo esto? -preguntó Alexia-. ¿Cómo ves el paso del tiempo en nuestra relación?

Yara pensó en la pregunta por un momento, su mirada fija en el océano iluminado por la luna.

-Siento que, a pesar de lo rápido que pasa el tiempo, cada momento contigo es un regalo -dijo Yara-. Cada día, cada instante compartido, me hace darme cuenta de cuánto valen y de lo importantes que son para mí. A veces, el tiempo pasa tan rápido que ni siquiera me doy cuenta de cuánto he llegado a quererte.

Alexia sonrió y abrazó a Yara más cerca, sintiendo el calor y la conexión entre ellas.

-Eso es precioso -dijo Alexia-. Es raro encontrar a alguien con quien sientas que el tiempo se detiene en los momentos importantes, pero parece que contigo, esos momentos se vuelven eternos.

Yara se apartó un poco para mirar a Alexia, con una expresión de ternura.

-Sí, y quiero que sigamos creando esos momentos, sin importar cuán rápido pase el tiempo. Quiero estar a tu lado y disfrutar cada instante, cada experiencia que la vida nos ofrezca.

Un silencio lleno de significado siguió a sus palabras, mientras las olas rompían suavemente contra la orilla. La música que Yara había puesto en su móvil empezó a sonar de nuevo, esta vez con canciones lentas y románticas. Yara, inspirada por el momento, se levantó y extendió la mano hacia Alexia.

-¿Bailamos? -preguntó Yara, con una sonrisa.

Alexia aceptó la mano de Yara y se levantó, dejándose guiar de vuelta a la arena. Ambas se abrazaron y comenzaron a bailar lentamente bajo el cielo estrellado. La música suave y el ambiente mágico de la noche crearon una sensación de intimidad y calma.
La canción que estaba sonando era la de "Until I Found You" y eso era lo que hacía la noche más especial para las dos chicas.
Cómo ninguna de las dos se quería separar todavía, la siguiente canción que bailaron abrazadas fue "Anchor", una canción que les traía mucha nostalgia, ya que les cuadraba a la perfección con la conversación del paso del tiempo que habían tenido.

Cuando las canciones acabaron, se sentaron de nuevo en la arena, acurrucadas una contra la otra. Alexia, mirando el cielo estrellado, preguntó con una sonrisa soñadora:

-¿No crees que es muy bonito lo que estamos viendo?- dijo alexia
-Desde la primera vez que lo vi, me quedé hipnotizada y ahora es algo que no quiero dejar de ver nunca- Yara en ese momento no estaba mirando a las estrellas, sino a alexia.
-¿Cuál es la que más te gusta de todas?- preguntó alexia curiosa, sin apartar la mirada del cielo.
-Justo la que estoy mirando ahora, aunque no es una estrella, sino mi estrella y la que no quiero dejar de ver nunca.

Alexia giró lentamente su cabeza para mirar a Yara. En ese momento, se dio cuenta de que Yara no estaba mirando las estrellas, sino a ella.

Alexia comprendió el significado detrás de las palabras de Yara. Conmovida, abrazó la con ternura y le dio un beso lleno de amor.

-Te quiero, Yara -susurró Alexia, con una voz cargada de emoción.

Yara acarició el rostro de Alexia con suavidad y le respondió con una sonrisa:

-Yo también te quiero. Más de lo que las palabras pueden expresar.

Se quedaron allí, abrazadas bajo el cielo estrellado, sabiendo que habían comenzado el nuevo año con un amor renovado y profundo. La noche se llenó de promesas silenciosas y un entendimiento mutuo que fortalecía su vínculo en cada momento compartido.

-------
Muy buenas a todxs, espero que os esté gustando esta historia y sino, acabo de publicar otra historia que es un poco distinta a esta para ir explorando algunas cosas más en cuanto a la escritura. Se llama "Reflejos de un alma dormida" y si queréis podéis pasaros a leer el primer capítulo.

Es esta y si os pasáis a leerla espero que también os guste😉😉

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Es esta y si os pasáis a leerla espero que también os guste😉😉

𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora