Al día siguiente, Alexia se despertó temprano, incapaz de descansar. Las palabras de Olga y la sospecha creciente de que estaba involucrada en el secuestro de Yara no la dejaban en paz. Mientras se preparaba para salir, su móvil sonó, sobresaltándola. Al ver el nombre del inspector Martínez en la pantalla, un nudo de ansiedad se formó en su estómago. Contestó inmediatamente.
—¿Diga? —su voz salió tensa, casi contenida.
—Alexia, soy el inspector Martínez —respondió la voz firme al otro lado—. Necesito que vengas a la comisaría. Hemos encontrado algo en el callejón donde se llevaron a Yara, y creo que deberías verlo.
—Voy para allá —respondió Alexia sin dudar, su corazón acelerándose.
Sin perder tiempo, salió de su casa y condujo lo más rápido que pudo hacia la comisaría. Sus pensamientos eran un caos de posibilidades y temores, cada uno peor que el anterior. ¿Qué habrían encontrado? ¿Y cómo podría eso estar relacionado con lo que sabía sobre Olga?
Cuando llegó, un agente la recibió en la entrada y la condujo hacia la sala donde el inspector Martínez la esperaba. El ambiente en la comisaría era tenso, como si todos estuvieran conscientes de la gravedad del descubrimiento. Alexia intentó mantener la calma mientras caminaba por el pasillo, pero su mente no dejaba de anticipar lo peor.
Finalmente, llegó a la sala de interrogatorios. El inspector Martínez estaba sentado frente a una mesa, con una expresión grave. Frente a él, sobre la mesa, había una bolsa de plástico transparente que contenía un objeto que hizo que el corazón de Alexia se detuviera por un instante.
—Alexia, gracias por venir tan rápido —dijo el inspector, señalando la silla frente a él—. Por favor, siéntate.
Alexia obedeció, sus ojos fijos en la bolsa de plástico. Cuando se sentó, finalmente pudo ver claramente lo que contenía. Era una pulsera de cuero, simple pero distintiva. La pulsera que Olga siempre llevaba.
Se quedó helada, su mente corriendo a mil por hora. Apenas podía procesar lo que estaba viendo. Ayer mismo, Olga había mencionado que la había perdido, y ahora estaba aquí, en la comisaría, como prueba en un caso que cada vez se volvía más oscuro.
—La encontramos en el callejón donde secuestraron a Yara —dijo el inspector Martínez, observando atentamente la reacción de Alexia—. Quiero preguntarte si reconoces esta pulsera. ¿Te resulta familiar?
Alexia sintió un sudor frío correr por su espalda. Sabía que debía tener cuidado con lo que decía. Si delataba a Olga ahora, sin pruebas sólidas, podrían alertarla y perder cualquier ventaja que pudieran tener.
—Podría ser que la haya visto antes, pero no estoy segura —respondió Alexia, tratando de sonar convincente mientras miraba la pulsera con aparente indiferencia—. No sé de quién podría ser.
El inspector asintió lentamente, como si estuviera considerando sus palabras.
—Entiendo —dijo después de un momento—. No te preocupes, estamos investigando a fondo. Una cosa que nos ha llamado la atención es que el callejón donde se encontró esta pulsera no tiene salida. Revisamos las cámaras de seguridad, y lo más extraño es que no grabaron a nadie salir del callejón después del secuestro. Lo que nos lleva a sospechar que Yara podría haber estado retenida allí mismo, en algún lugar oculto. Vamos a continuar investigando, y si encontramos algo más, te lo haremos saber.
Alexia asintió, tratando de mantener la compostura.
—Gracias, inspector —dijo con voz firme—. Aprecio que me mantengan informada.
—Es nuestro deber —respondió el inspector con un tono más suave—. Sé lo importante que es esto para ti y tus compañeras. Si descubrimos algo más, serás la primera en saberlo.
Alexia se despidió y salió de la comisaría con una mezcla de alivio y terror. Alivio porque el inspector no había sospechado de su conocimiento sobre la pulsera, y terror porque ahora estaba segura de que Olga estaba involucrada. Su mente bullía de pensamientos mientras conducía hacia la casa de Mapi. Sabía que tenía que compartir esta nueva información con sus amigas, y tenía que hacerlo de inmediato.
Antes de llegar a la casa de Mapi, llamó a Ona durante el camino para recogerla. Sabía que no podía enfrentarse a esto sola, necesitaba el apoyo y la claridad que sus amigas podían ofrecer.
—Ona, voy a recogerte y luego vamos a casa de Mapi. Hay algo importante que tengo que contaros sobre hoy —dijo Alexia con urgencia en su voz.
—Estoy lista, Alexia. Nos vemos en unos minutos —respondió Ona, captando la gravedad del asunto.
En cuanto recogió a Ona, condujeron en silencio hacia la casa de Mapi. Alexia tenía tanto que decir, pero sabía que tenía que esperar hasta que las tres estuvieran juntas. Cuando llegaron, Mapi ya estaba esperando en la puerta, con una expresión preocupada en su rostro.
—¿Qué pasa, Alexia? —preguntó Mapi en cuanto entraron en la sala de estar.
Alexia respiró hondo antes de empezar.
—Hoy me llamó el inspector Martínez —comenzó, mirando a sus amigas a los ojos—. Han encontrado algo en el callejón donde se llevaron a Yara.
El rostro de Mapi se tensó, y Ona se inclinó hacia adelante, escuchando atentamente.
—¿Qué encontraron? —preguntó Ona, su voz apenas un susurro.
—Una pulsera —dijo Alexia, su voz temblando ligeramente—. La pulsera de Olga. La misma que ayer me dijo que había perdido en la calle. No le di importancia en ese momento porque lo decía para cambiar de tema, pero ahora… sé que está implicada.
Mapi se quedó en silencio por un momento, procesando lo que Alexia acababa de decir. Luego, sus ojos se abrieron con una mezcla de sorpresa y furia.
—¿Estás segura de que era su pulsera? —preguntó, aunque en su tono se podía percibir que ya conocía la respuesta.
—Completamente segura —respondió Alexia con firmeza—. Era suya, la he visto mil veces. Pero no le dije al inspector que la reconocía. Si lo hacía, podrían haber confrontado a Olga y eso podría haberla alertado. No quiero que ella sepa que estamos tras su pista, al menos no todavía.
—Hiciste lo correcto —dijo Ona, asintiendo lentamente—. Si Olga está involucrada, necesitamos todas las pruebas posibles antes de que se dé cuenta. No podemos dejar que se salga con la suya.
—El inspector también me dijo que el callejón no tiene salida —continuó Alexia—. Lo que significa que Yara pudo haber estado allí todo este tiempo. Las cámaras no grabaron a nadie salir de ahí después del secuestro, así que piensan que Yara podría haber estado retenida en algún lugar del callejón, tal vez un lugar oculto que no han encontrado todavía.
Mapi cerró los ojos, tratando de contener la rabia que sentía al escuchar esto.
—No podemos esperar más, Alexia. Necesitamos descubrir qué está pasando, y necesitamos hacerlo rápido. Si Olga está implicada, no sabemos cuánto tiempo más tenemos antes de que algo peor ocurra. El partido donde la veremos será en dos semanas.
—Estoy de acuerdo —dijo Ona—. Pero tenemos que ser cuidadosas. No podemos dejar que sospeche que estamos investigando. Necesitamos acercarnos a ella, ganar su confianza, y descubrir todo lo que podamos sin levantar sospechas.
Alexia asintió. Sabía que sus amigas tenían razón. La situación era peligrosa, pero no podían dejar que el miedo las paralizara. Tenían que actuar, y tenían que hacerlo con inteligencia y precaución.
—Entonces estamos de acuerdo —dijo finalmente, con una determinación renovada—. Vamos a descubrir qué le pasó a Yara, y vamos a asegurarnos de que Olga pague por lo que ha hecho. Pero primero, tenemos que asegurarnos de que no sepa que estamos tras ella. Y para eso, tenemos que mantenernos unidas y ser más astutas que ella.
Las tres se miraron a los ojos, sabiendo que el camino que tenían por delante sería difícil. Pero también sabían que no había vuelta atrás. Habían hecho una promesa, no solo a Yara, sino entre ellas, y estaban decididas a cumplirla. Juntas, enfrentarse a Olga y desentrañar la verdad, costara lo que costara.
¿Sabéis que día es hoy? Eso es, 14 de agosto.
Hoy hace un añito que empecé a publicar esta historia en Wattpad.
Gracias a todo el mundo que me ha apoyado desde el principio, y también a todas las personas que os habéis ido incorporando durante el camino.
Os quiero❤️❤️
(sé que nadie me responderá ni dirá nada al respecto, pero lo digo igualmente jeje)
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𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔
RastgeleYara, una jugadora de fútbol poco conocida, se une a la selección española, deseando conocer a sus mayores inspiraciones, pero encuentra a Alexia Putellas muy distante con ella. A medida que Yara busca su lugar en el equipo, descubre que la frialda...
