Capitulo 83

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Alexia estaba en la casa de Mapi, rodeada de sus compañeras de equipo. Habían decidido ver el partido del Manchester United como parte de su preparación para enfrentarse a ellas en las semifinales de la Champions League. La idea de ver a Yara, su excompañera de equipo, jugar en el campo no era algo que les emocionara demasiado, pero sabían que era necesario para analizar a sus futuras rivales.

El ambiente en la sala era una mezcla de nerviosismo y concentración. Mapi, Ona y Alexia se acomodaron en el sofá, con un bol de palomitas en medio de ellas, intentando mantenerse enfocadas en el partido. Desde el comienzo, era evidente que el Manchester United estaba dominando el juego. El equipo de Yara jugaba con una intensidad y precisión que llamaba la atención. Alexia notó con sorpresa que Yara estaba jugando en una posición más adelantada de lo habitual; solía ser defensora, pero ahora estaba destacando en el ataque.

El partido avanzaba, y el dominio del Manchester United se hacía más claro. A los 20 minutos, el balón llegó a los pies de Yara en una posición prometedora cerca del área rival. Alexia estaba completamente absorbida por el juego, y el momento del gol de Yara llegó como un estallido inesperado. Yara hizo un regate rápido y lanzó un disparo que encontró la red con precisión.

El estadio estalló en vítores, pero para Alexia y sus compañeras, el momento más impactante llegó después del gol. En lugar de unirse a la celebración con sus compañeras, Yara corrió hacia una cámara cercana. Alexia, Ona y Mapi se inclinaron hacia la pantalla, observando con atención. Yara señaló su tatuaje en el antebrazo derecho, un pequeño delfín con la letra “A” debajo, y luego hizo un corazón con las manos.

Alexia sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. El tatuaje era inconfundible, y el gesto de Yara la dejó paralizada. Ona y Mapi también se dieron cuenta de la extraña celebración y se giraron hacia Alexia, su expresión reflejando la misma confusión y sorpresa que sentía ella. Mapi fue la primera en romper el silencio.

—¿El delfín no es tu animal favorito? —preguntó, mirando a Alexia con curiosidad.

—Sí —respondió Alexia, su voz temblando—. Y la inicial… también es significativa.

La conversación se detuvo por un momento mientras el impacto de lo que habían visto comenzaba a asentarse. El partido continuó, y al final, el Manchester United se aseguró su lugar en las semifinales con la victoria. Alexia, Ona y Mapi mantuvieron la tele encendida para ver la rueda de prensa de Yara, sintiendo que necesitaban entender más sobre lo que acababan de presenciar.

En la rueda de prensa, Yara fue preguntada sobre su gol y su celebración. Las tres mujeres se inclinaron hacia la pantalla mientras Yara explicaba que el tatuaje tenía un significado personal, que se lo había hecho en honor a su prima Alba, que amaba los delfines. La respuesta de Yara parecía contener una verdad superficial, pero Alexia, Ona y Mapi notaron algo más en su expresión. Cuando Yara miró directamente a la cámara al final de su explicación, parecía transmitir un mensaje que iba más allá de las palabras.

Alexia estaba convencida de que Yara no tenía una prima llamada Alba. Todo en el gesto y en la mirada de Yara parecía apuntar a ella. La impresión de que Yara había hecho todo esto no por voluntad propia, sino por algún tipo de presión, era ineludible.

Cuando el resto del equipo se fue, Alexia, Ona y Mapi se quedaron solas en la sala. Alexia estaba nerviosa, tratando de procesar todo lo que acababa de ocurrir. Finalmente, rompió el silencio.

—¿Visteis lo mismo que yo? —preguntó, su voz llena de una mezcla de incertidumbre y determinación.

Ona y Mapi asintieron, compartiendo la misma preocupación que Alexia.

—Sí —confirmó Ona—. Ese tatuaje, la manera en que lo enseñó… no parece que fuera una celebración normal.

—Y la explicación sobre su prima Alba —añadió Mapi—. Algo no encaja. No creo que haya sido una decisión de Yara por sí misma.

Alexia sintió una oleada de frustración y preocupación. Todo lo que había observado, cada detalle del partido y de la rueda de prensa, apuntaba a una realidad dolorosa.

—No podemos estar seguras de lo que pasó exactamente, pero estoy convencida de que algo le pasó. Algo que la obligó a actuar así. No podemos quedarnos con los brazos cruzados.

Las tres compartieron una mirada de determinación. Sabían que, aunque el misterio de la desaparición de Yara seguía sin resolverse por completo, lo que había pasado en el partido y la rueda de prensa era una pista crucial. La realidad de que Yara había sido forzada a hacer algo que no deseaba les daba un nuevo propósito. Era hora de descubrir la verdad y, si podían, ayudar a Yara a enfrentar lo que sea que estuviera pasando.

𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora