Con el paso de los meses, Yara y Alexia no solo consolidaron su conexión en el campo de juego, sino que también fortalecieron su relación personal. Su vida fuera del deporte se volvió cada vez más significativa y compartida.
Una tarde tranquila después de un intenso entrenamiento, se encontraban en la cocina de su apartamento, preparando una cena sencilla. La cocina estaba llena de risas y el aroma de la comida casera. Yara estaba picando verduras mientras Alexia revisaba una receta en el móvil.
—Nunca pensé que cocinaría tanto —dijo Yara, con una sonrisa—. Pero me encanta hacerlo contigo.
Alexia levantó la vista, sonriendo.
—¿En serio? Pensé que era más un desafío que una diversión.
—Bueno, sí, al principio lo era —dijo Yara—. Pero ahora lo disfruto. Es nuestro momento para relajarnos y hablar.
Mientras cocinaban, el ambiente estaba lleno de complicidad. En un momento, Alexia se acercó a Yara y le dio un pequeño empujón juguetón.
—¿Recuerdas el partido de la semana pasada? El que ganamos gracias a ese pase tuyo —dijo Alexia—. No pude dejar de pensar en cómo te ves en el campo, concentrada y fuerte.
Yara levantó una ceja, mirando a Alexia con una sonrisa coqueta.
—¿Y tú? En el campo eres impresionante. Tu habilidad para leer el juego y moverte es algo que me deja sin palabras.
Alexia rió, acercándose aún más a Yara, susurrando en su oído.
—No sé si es el deporte o la compañía, pero me has conquistado en todos los sentidos.
Yara se sonrojó, y sin poder resistir, cogió la mano de Alexia.
—Yo también me siento así. Nos entendemos de una manera impresionante
Tras la cena, después de limpiar la cocina, se acomodaron en el sofá del salón, envueltas en una manta. La luz suave de la lámpara y el silencio de la noche creaban una atmósfera íntima y relajada.
—Es agradable tener estos momentos tranquilos contigo —dijo Alexia, acurrucándose más cerca de Yara—. A veces me olvido de lo rápido que pasa el tiempo cuando estamos juntas.
Yara le acarició el pelo, sonriendo.
—Lo sé. Es como si el mundo exterior desapareciera.
Alexia se giró para mirar a Yara a los ojos, sus miradas llenas de afecto. Se inclinaron lentamente, compartiendo un beso suave y lleno de ternura. El beso se fue intensificando a medida que se dejaban llevar por el momento, sintiendo una conexión profunda.
Más tarde, en la privacidad de su habitación, después de un día largo y emocionante, se encontraron en la cama, rodeadas por la calidez de las sábanas. Las conversaciones se volvieron más íntimas.
—Hoy me sentí increíble en el campo —dijo Alexia—. Pero lo que más disfruté fue tenerte allí a mi lado, no solo como compañera de equipo, sino como mi chica.
Yara le dio un suave beso en la frente.
—Lo siento igual. Cada momento que pasamos juntas, ya sea en el campo o fuera de él, hace que todo valga la pena.
Alexia se acurrucó contra Yara, sintiendo el latido de su corazón.
—¿Te imaginas cómo será el futuro para nosotras? —preguntó Alexia, con un tono de curiosidad y esperanza.
Yara abrazó a Alexia con fuerza, acariciando su espalda.
—Lo imagino lleno de momentos así, compartiendo nuestras victorias y enfrentando desafíos juntas. No importa lo que venga, lo importante es que lo enfrentaremos juntas.
Ambas se quedaron en silencio, disfrutando de la tranquilidad y la cercanía. La intimidad que compartían era el reflejo de su relación fuerte y profunda, construida no solo sobre la pasión por el deporte, sino también sobre el amor y la comprensión mutua. Con cada día que pasaba, su conexión se hacía más sólida, prometiendo un futuro lleno de complicidad y apoyo.
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Ya sé que este capítulo es un poco ñoño pero estoy pensando como seguir, quedé sin ideas casi😵😵
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𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔
AléatoireYara, una jugadora de fútbol poco conocida, se une a la selección española, deseando conocer a sus mayores inspiraciones, pero encuentra a Alexia Putellas muy distante con ella. A medida que Yara busca su lugar en el equipo, descubre que la frialda...
