A la mañana siguiente, Alexia se despertó temprano, arrastrada por el peso del sueño interrumpido y la preocupación constante. Había pasado una noche difícil, acurrucada con el peluche que Yara le había regalado. El dolor en su pecho no había disminuido y el sueño se había convertido en una lucha constante entre la esperanza y la desesperación.
Al encender su teléfono, Alexia encontró un mensaje en el grupo del equipo que la hizo detenerse un momento para procesar lo que leía:
“Querido equipo, debido a la desaparición de nuestra compañera, hoy no habrá entrenamiento. Nos hemos reunido y decidido que necesitamos dar tiempo para la investigación y el apoyo de su familia y amigos. Mantendremos a todos informados sobre cualquier novedad. Por favor, manténganse atentas a los mensajes."
Alexia leyó el mensaje varias veces, sintiendo una mezcla de alivio y tristeza. Al menos el equipo estaba tomando en serio la situación, pero la ausencia de Yara seguía siendo una herida abierta que parecía no cicatrizar. Ona y Mapi, se habían quedado con ella durante la noche, y el cansancio en sus rostros era evidente.
—Buenos días —dijo Ona, con voz suave—. ¿Cómo te sientes?
Alexia suspiró, mirando el mensaje en su teléfono.
—No mucho mejor que anoche. El mensaje del equipo es un consuelo, pero la preocupación sigue ahí. Me duele el estómago y no puedo dejar de pensar en ella. Quiero que todo vuelva a ser como antes.
Mapi se unió a la conversación, intentando ofrecer algo de apoyo.
—Vamos a hacer todo lo que podamos para encontrarla. Por ahora, es importante que te cuides también. No podemos hacer mucho si estás exhausta.
Mientras hablaban, Alexia se dirigió a la cocina para preparar algo de desayuno, aunque el apetito le faltaba. El silencio en la casa era pesado, cargado de una preocupación que parecía casi palpable. Ona y Mapi la siguieron, tratando de ofrecer compañía y apoyo mientras Alexia preparaba café y tostadas.
El teléfono de Alexia vibró, interrumpiendo el silencio. Era una llamada de la policía, y el corazón de Alexia latió más rápido al contestar.
—Hola, Alexia. Soy el oficial Martínez. Quería informarte que hemos encontrado algunas pistas adicionales y estamos trabajando en varias direcciones. Sin embargo, aún no hemos encontrado a Yara. Queremos asegurarnos de que estés al tanto de cualquier avance.
—Gracias por mantenerme informada —dijo Alexia, tratando de controlar la voz temblorosa—. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar? ¿Alguna información adicional que necesiten?
—Por ahora, solo mantente disponible por si necesitamos información adicional. Estamos en contacto con otros departamentos para ampliar la búsqueda y revisando más cámaras de seguridad.
Después de colgar, Alexia se sintió un poco más aliviada, aunque la preocupación seguía. Se dirigió a Ona y Mapi, informándolas sobre la llamada.
—La policía dijo que están trabajando en nuevas pistas y ampliando la búsqueda. Aparentemente, hay algunas pistas, pero aún no tenemos noticias concretas.
Ona intentó ofrecer consuelo.
—Eso es algo positivo. La investigación está en marcha y eso es lo más importante en este momento. No podemos perder la esperanza.
Mapi asintió, tratando de mantenerse optimista.
—Sí, debemos seguir adelante. La policía está haciendo su trabajo, y nosotras debemos estar atentas y disponibles para cualquier novedad.
Decidieron ir a la comisaría para obtener una actualización en persona. Al llegar, se encontraron con un ambiente de tensión, con agentes trabajando diligentemente en la investigación. La sala de espera estaba llena de papeles y pantallas, y el sonido de teléfonos y radios creaba una atmósfera de frenética actividad.
El oficial Martínez se acercó a ellos cuando tuvo un momento libre.
—Hola de nuevo. Queríamos informarles que hemos ampliado la búsqueda a áreas circundantes y estamos revisando más cámaras de seguridad. Apreciamos su paciencia y les aseguramos que estamos haciendo todo lo posible.
Alexia trató de mantener la calma, aunque su ansiedad era evidente.
—¿Hay algo que podamos hacer para ayudar? ¿Alguna acción que podamos tomar?
—Por ahora, les pedimos que mantengan la comunicación abierta y estén disponibles por si necesitamos más información. Estamos coordinando esfuerzos con varios departamentos y mantendremos a todos informados sobre cualquier avance.
Después de la reunión con el oficial, Alexia, Ona y Mapi regresaron a casa, el día se sentía interminable. La casa parecía aún más vacía sin la presencia de Yara. La preocupación se mantenía en el aire, y el tiempo parecía arrastrarse lentamente.
A medida que la tarde avanzaba, Alexia intentó mantenerse ocupada, pero su mente estaba en constante inquietud. Se dedicó a informar a las compañeras del equipo y a la directiva sobre la situación, pidiendo que estuvieran alertas por si tenían alguna noticia o veían algo inusual. El equipo y el personal se mostraron preocupados y ofrecieron su apoyo, aunque la falta de información concreta seguía siendo angustiante.
Al caer la noche, el agotamiento físico y emocional se hacía sentir. Alexia se preparó para dormir, aunque la ansiedad le dificultaba encontrar paz. Mientras se acurrucaba en la cama, el peluche de Yara aún estaba a su lado, un recordatorio tangible de la persona que tanto amaba.
Ona y Mapi estaban a su lado, tratando de ofrecer apoyo.
—Vamos a estar aquí contigo —dijo Ona, con un tono de voz reconfortante—. No estás sola en esto.
Mapi asintió, intentando transmitir su propio apoyo.
—Sí, estamos contigo. Haremos todo lo que esté en nuestras manos para encontrar a Yara.
Alexia intentó relajarse, abrazando el peluche mientras las lágrimas comenzaban a caer. Sus pensamientos estaban llenos de imágenes de Yara y recuerdos de momentos felices juntas. La esperanza de que bolviera sana y salva seguía siendo su único refugio en medio de la oscuridad.
Mientras el reloj avanzaba, Alexia luchaba por encontrar el sueño en medio de la tormenta emocional. La noche se sentía interminable, y el dolor de la incertidumbre era casi abrumador.
Finalmente, entre sollozos y pensamientos inquietos, cerró los ojos, pidiendo que la mañana trajera noticias positivas. La espera era dolorosa, pero la esperanza de un reencuentro con Yara mantenía a Alexia en pie, en medio de la noche más larga de su vida.
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𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔
De TodoYara, una jugadora de fútbol poco conocida, se une a la selección española, deseando conocer a sus mayores inspiraciones, pero encuentra a Alexia Putellas muy distante con ella. A medida que Yara busca su lugar en el equipo, descubre que la frialda...
