Las tres chicas sabían que su plan era arriesgado, pero era lo mejor que se les había ocurrido para tratar de comunicarse con Yara. No podían saber con certeza si ella lograría ver la publicación, pero tenían la esperanza de que, de alguna manera, el mensaje llegara a sus ojos.
Al día siguiente, Alexia se levantó temprano, sintiendo la mezcla habitual de ansiedad y esperanza que había acompañado cada paso en su búsqueda de Yara. Con manos temblorosas, cogió el peluche de koala, el cupón del tatuaje, la carta que había hecho y una caja de bombones que sabía que a Yara le encantaban. Colocó todo con cuidado sobre la mesa del salón, componiendo una especie de altar lleno de significados personales, una especie de código secreto que solo Yara podría entender.
Sabía que no podía ser algo obvio para cualquiera que lo viera; tenía que ser lo suficientemente sutil para que pasara desapercibido por los demás, pero lo suficientemente claro para que Yara lo reconociera.
Alexia sacó una foto del conjunto y, con el corazón acelerado, abrió su cuenta de Instagram. Mientras seleccionaba la imagen, sus dedos temblaban levemente. Sabía que este pequeño gesto podría ser la clave para recuperar el contacto con Yara, si es que ella lograba verlo.
Finalmente, escribió el texto que acompañaría la imagen:
“Feliz cumpleaños atrasado ❤️”.
Lo hizo pasar como un mensaje simple y casual, uno que a los ojos de cualquiera podría parecer un saludo inofensivo para una amiga que no había podido celebrar su cumpleaños a tiempo. Pero para Yara, si llegaba a verlo, entendería que Alexia había encontrado la carta y que estaban al tanto de que algo malo había pasado.
Con un último suspiro, Alexia presionó “Publicar” y vio cómo la imagen se subía lentamente a la historia de su perfil. Ahora, solo quedaba esperar. Sabían que Yara no las seguía en Instagram, pero confiaban en que, de alguna forma, tal vez por curiosidad o nostalgia, pudiera revisar sus perfiles y ver la publicación.
Las horas pasaron lentamente, y Alexia no podía evitar revisar constantemente su teléfono, buscando cualquier notificación que pudiera indicar que algo había sucedido. Mapi y Ona también estaban en la misma situación, esperando cualquier señal, cualquier indicio de que Yara había visto el mensaje.
El día transcurrió con normalidad, aunque para Alexia y sus amigas, cada segundo se sentía eterno. A medida que avanzaba la tarde, comenzaron a perder un poco la esperanza, pero ninguna de ellas quería admitirlo en voz alta. Sabían que esto era solo el primer paso, que probablemente necesitarían hacer más esfuerzos para tratar de contactar con Yara.
Finalmente, cuando la noche cayó, Alexia se rindió a la fatiga. Se tumbó en la cama, su teléfono aún en la mano, sus pensamientos enredados entre la incertidumbre y el miedo. Cerró los ojos, con la esperanza de que al despertar, pudiera haber alguna señal, alguna respuesta.
Justo antes de quedarse dormida, su teléfono vibró suavemente en su mano. El corazón de Alexia dio un brinco mientras desbloqueaba la pantalla, rezando para que fuera algo significativo. Era una notificación de Instagram, un “me gusta” en la publicación que había hecho esa mañana. Alexia sintió una punzada de decepción al ver que era de otra persona y no de Yara, pero entonces notó algo extraño.
El perfil que había dado "me gusta” tenía un nombre que no reconocía, una cuenta privada con apenas una foto de perfil vaga y ningún otro contenido visible. Algo en su interior le dijo que debía investigar más, pero antes de que pudiera hacer nada, el “me gusta” desapareció, como si alguien lo hubiera retirado al darse cuenta del error.
Alexia quedó mirando la pantalla del teléfono, su mente girando con miles de preguntas. ¿Podría haber sido Yara, tratando de enviar una señal sin dejar rastro? ¿O era solo una coincidencia?
Aunque no tenía respuestas, sabía que esto podría ser el inicio de algo. Con renovada determinación, Alexia decidió que, pase lo que pase, no se detendrían hasta encontrar a Yara y descubrir la verdad.
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𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔
De TodoYara, una jugadora de fútbol poco conocida, se une a la selección española, deseando conocer a sus mayores inspiraciones, pero encuentra a Alexia Putellas muy distante con ella. A medida que Yara busca su lugar en el equipo, descubre que la frialda...
