A la mañana siguiente, Alexia se despertó con la mente aún sumida en la confusión y el dolor de todo lo que había descubierto el día anterior. La imagen de Yara siendo arrastrada hacia el callejón y la carta escondida en el peluche la atormentaban. Sin embargo, debajo de esa angustia, algo nuevo comenzaba a florecer: una determinación que no había sentido antes.
Sin perder más tiempo, se levantó de la cama y, mientras el sol apenas comenzaba a iluminar su habitación, buscó su móvil y marcó rápidamente el número de Mapi. Después de unos pocos tonos, escuchó la voz somnolienta de su amiga al otro lado de la línea.
—¿Alexia? —preguntó Mapi, adormilada—. ¿Qué pasa? Es temprano.
—Mapi, lo siento por llamarte tan temprano, pero necesitaba hablar contigo —respondió Alexia con la voz temblorosa pero firme—. Necesito que vengas a mi casa. Y llama a Ona también. Lo que descubrí ayer... no puedo guardármelo para mí sola.
Mapi, aún confundida por el repentino despertar, captó la seriedad en la voz de Alexia y se despertó completamente.
—Está bien, ahora mismo voy para allá. No te preocupes, le diré a Ona que también venga.
Unos treinta minutos más tarde, las tres amigas estaban sentadas en la sala de estar de Alexia. La tensión en el ambiente era palpable. Alexia tomó un profundo aliento y empezó a relatar lo sucedido el día anterior en la comisaría, cada palabra llenando el aire con una mezcla de miedo e incertidumbre. Todo para que ellas supieran por dónde iba la cosa.
(...)
—Y luego, cuando llegué a casa, encontré algo más. —Se levantó lentamente y fue a su habitación. Al volver, sostenía el peluche de delfín que había guardado durante tanto tiempo—. Anoche descubrí esto.
Con manos temblorosas, Alexia les enseñó el papel que había encontrado escondido en el delfín. Mapi y Ona se inclinaron hacia adelante, leyendo la carta con creciente asombro y tristeza.
—¿Entonces Yara… te dejó esto? —preguntó Ona, con la voz apenas audible.
Alexia asintió.
—Sí, y dice que todo lo que hizo fue para protegerme, que estaba en peligro y que no podía contarme lo que estaba pasando. Que si volvemos a encontrarnos, intentará explicármelo todo. Pero… —su voz se apagó por un momento—. No puedo evitar pensar que esto significa que está buscando una manera de contactarme, de advertirme. El tatuaje, la celebración, la mirada en la rueda de prensa… Y si es así, no podemos quedarnos de brazos cruzados.
Mapi y Ona intercambiaron miradas, procesando la magnitud de lo que acababan de escuchar. La carta de Yara lo cambiaba todo, no solo les daba una esperanza, sino también un motivo para seguir adelante, para descubrir la verdad y proteger a su amiga.
—No vamos a dejarte sola en esto, Alexia —dijo Mapi con determinación—. Si Yara está tratando de advertirte, entonces tenemos que averiguar qué está pasando. No importa lo que cueste, vamos a encontrarla.
Ona asintió, su expresión reflejando la misma resolución.
—Sea lo que sea, no vamos a dejar que Yara enfrente esto sola. La encontraremos y aclararemos todo.
Por primera vez en días, Alexia sintió un rayo de esperanza entre la oscuridad. Sabía que el camino por delante sería difícil y peligroso, pero con Mapi y Ona a su lado, tenía la certeza de que encontrarían a Yara y descubrirían la verdad que tanto buscaban.
¿Os está gustando?
¿Qué pensáis que puede pasar en los siguientes capítulos?
Por cierto, últimamente estoy con mucha inspiración, ¿qué os parece si hago un apartado de poemas?
Dichos poemas irán variando de temática, pero si tenéis alguna preferencia podéis decirme.
Decirme qué opináis sobre esto y os subiré los próximos capítulos😊 (al menos 5 comentarios)
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𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔
De TodoYara, una jugadora de fútbol poco conocida, se une a la selección española, deseando conocer a sus mayores inspiraciones, pero encuentra a Alexia Putellas muy distante con ella. A medida que Yara busca su lugar en el equipo, descubre que la frialda...
