Capitulo 71

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Alexia, Ona y Mapi llegaron a la comisaría, su preocupación palpable en cada paso que daban. La noche estaba oscura y fría, y el peso de la situación se hacía sentir con cada minuto que pasaba sin noticias de Yara. Al llegar a la entrada de la comisaría, fueron recibidas por un oficial de guardia.

—Buenas noches. ¿En qué podemos ayudarles? —preguntó el oficial con un tono profesional pero preocupado.

Alexia tomó aire profundamente antes de hablar.
—Mi novia, desapareció esta tarde. La última vez que hablamos, me envió un mensaje diciendo que ya venía para casa, pero no llegó. Encontramos su bolso en la calle y estamos muy preocupadas.

Ona intervino, tratando de aportar más detalles.
—Ella estaba con nosotros antes de irse. La despedida parecía normal, pero algo debió haber pasado en el camino.

El oficial tomó nota de cada detalle.
—¿Han notado algo sospechoso o alguien que pudiera estar relacionado con su desaparición?

Alexia sacudió la cabeza, su voz temblando.
—No, no sabemos nada. Solo que el bolso fue encontrado en la calle cerca de nuestra casa. Hemos intentado llamarla, pero no responde.

El oficial asintió y continuó tomando notas.
—Voy a informar a la unidad de investigación para que comiencen la búsqueda. También revisaremos las cámaras de seguridad en la zona. Les mantendremos informadas.

Después de casi una hora de preguntas y declaraciones, el oficial les informó que la investigación había comenzado.
—Estamos haciendo todo lo posible para encontrar a Yara. Si hay algún avance, las contactaremos inmediatamente. Por ahora, pueden irse a casa.

Alexia se sintió aliviada al menos por la acción inmediata, pero el peso de la incertidumbre seguía presente. Salieron de la comisaría y se dirigieron hacia el coche de Alexia.

—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Mapi, su voz llena de preocupación.

Alexia respondió con voz apagada.
—Voy a informar a las compañeras del equipo y a la directiva sobre lo que ha pasado. Necesitamos que estén al tanto por si la ven o escuchan algo.

Ona asentó, mostrando su apoyo.
—Sí, es importante que todos estén informados. Haremos todo lo que esté en nuestras manos.

Una vez en casa, Alexia comenzó a hacer llamadas y enviar mensajes, tratando de mantener a todos actualizados. La tensión en la casa era palpable, y el silencio era interrumpido solo por el sonido de su teléfono.

Finalmente, Alexia se sentó en el salón, con Ona y Mapi a su lado. La preocupación era evidente en sus rostros, y el tiempo parecía pasar lentamente.  Suspiró y les dijo con voz cansada
—Voy a intentar dormir un poco. Necesito estar fuerte para cuando lleguen noticias.

Ona se acercó y le puso una mano en el hombro.
—Vamos a quedarnos contigo. No estás sola en esto.

—Sí, vamos a estar aquí. Si necesitas algo, solo dínoslo— Mapi asintió, y con un tono reconfortante.

Alexia agradeció su apoyo con una leve sonrisa, aunque su tristeza era evidente. Se dirigió a su habitación, donde el peluche que Yara le había regalado estaba sobre la almohada. Lo recogió y lo abrazó con fuerza, sus lágrimas cayendo libremente.

—Por favor, Yara, vuelve pronto. Te necesitamos —murmuró, mientras el dolor y la preocupación la envolvían.

Se acurrucó en la cama, abrazando el peluche mientras intentaba calmarse. La noche se sentía interminable y el sueño no venía fácilmente. A pesar del apoyo de Ona y Mapi, Alexia se sentía sola en su angustia. Su mente estaba llena de imágenes de Yara y de la vida que temía que nunca volvería a ser la misma.

Mientras el dolor la mantenía despierta, el deseo ferviente de que Yara estuviera a salvo y regresara pronto seguía siendo su única fuente de esperanza en medio de la oscuridad. La noche parecía eterna, pero Alexia trataba de encontrar consuelo en la presencia de sus amigas y en el recuerdo de los momentos felices que habían compartido.

𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora