Capitulo 97

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Yara seguía en el bar, tratando de abrirse paso entre la multitud con su equipo. El lugar estaba abarrotado, y la música y las voces mezcladas hacían que cada paso se sintiera más opresivo. Sus compañeras la seguían de cerca, formando un pequeño grupo que intentaba moverse hacia la salida sin llamar demasiado la atención.

Desde que había visto a Alexia entre la multitud, Yara no podía sacarse de la cabeza la idea de que algo estaba a punto de salir mal. Sabía que sus amigas estaban en peligro, pero no podía hacer nada en ese momento, atrapada entre su lealtad hacia ellas y su deber de mantenerlas al margen de lo que realmente estaba ocurriendo.

—¿Por qué hay tanta gente hoy? —preguntó una de las compañeras de Yara, frustrada.

—No lo sé, pero necesitamos salir de aquí cuanto antes —respondió Yara, intentando mantener su voz calmada, aunque en su interior una tormenta de emociones la azotaba. Sentía una presión creciente en el pecho, la urgencia de hacer algo para proteger a Alexia, Mapi y Ona, aunque no supiera exactamente cómo.

A lo lejos, entre las cabezas que se movían al ritmo de la música, Yara vio a Alexia de nuevo. Esta vez, estaba más cerca, su mirada buscándola a través de la multitud. Yara sabía que tenía que mantener la distancia, pero algo en la expresión de Alexia, en su insistencia, la hizo dudar. Antes de que pudiera reaccionar, Alexia comenzó a acercarse, abriéndose paso con determinación.

—Yara, ¡espera! —exclamó Alexia, su voz apenas audible sobre el ruido del bar.

Yara sintió el pánico revolverse en su estómago. No quería involucrar a sus amigas, no podía, pero Alexia estaba demasiado cerca. Hizo un gesto sutil con la mano, una señal para que Alexia se detuviera, pero esta no lo hizo. Yara sabía que tenía que actuar rápido, o las cosas podrían complicarse aún más.

Cuando Alexia estaba a solo unos pasos de ella, sucedió lo inesperado para Yara. Alexia tropezó deliberadamente, cayendo de pies hacia adelante justo en el camino de Yara. Todo pasó en un instante; mientras caía, Alexia extendió la mano y, de manera casi imperceptible, deslizó un pequeño papel en la mano de Yara. La maniobra fue tan rápida y natural que nadie más lo notó.

—¿Estás bien? —preguntó Ona, que se había girado justo a tiempo para ver a Alexia casi en el suelo.

—Sí, sí, solo fue un tropiezo —respondió Alexia, levantándose rápidamente y dando una pequeña sonrisa nerviosa.

—No pasa nada, vamos —dijo Mapi, sin sospechar nada.

Mientras Alexia se recomponía y volvía junto a Mapi y Ona, Yara apretó el papel en su mano, escondiéndolo en su bolsillo sin siquiera mirarlo. Sabía que no podía permitirse leerlo allí, bajo tantas miradas. Sentía la mirada de Alexia aún sobre ella, pero no se atrevió a devolverla. Todo lo que quería era salir del bar lo más rápido posible.

—Vamos, démonos prisa—dijo Yara a su equipo, intentando mantener la compostura.

Finalmente, después de unos minutos más de lucha contra la multitud, Yara y su equipo lograron salir del bar. El aire fresco de la noche la golpeó como un balde de agua fría, despejando un poco la niebla en su mente. Sin embargo, el peso del papel en su bolsillo era un recordatorio constante de la tensión que aún la envolvía.

—Deberíamos irnos al hotel cuanto antes —dijo Yara a sus compañeras, que asintieron en silencio, también aliviadas de estar fuera del bar.

Pero antes de subir al coche que las esperaba, Yara miró rápidamente hacia la entrada del bar. Allí, a unos metros de distancia, vio a Alexia, Mapi y Ona, aún hablando entre ellas, con miradas que alternaban entre preocupación y determinación. Alexia le lanzó una última mirada, una mezcla de advertencia y desesperación, antes de que Yara desviara los ojos.

𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora