Capitulo 84

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Al día siguiente, después del descubrimiento que habían hecho con el tatuaje de Yara y la manera en la que lo había enseñado y mirado a la cámara, las tres chicas supieron que algo había detrás de todo esto. Parecía que todo se había alineado porque justo en ese momento llamó Alexia a comisaría para saber si tenían alguna noticia o novedad.

El teléfono sonó en la comisaría y el inspector Martínez, con una expresión seria pero decidida, respondió. Al otro lado de la línea estaba Alexia, ansiosa por cualquier noticia que pudiera darles una pista sobre la desaparición de Yara.

—Alexia, soy el inspector Martínez —dijo con un tono que denotaba urgencia—. He revisado algunas grabaciones que encontramos recientemente y creo que hemos hallado algo que podría ser crucial para la investigación. Quiero que vengas a la comisaría lo antes posible para que veas lo que tenemos.

Alexia, con el corazón acelerado y la esperanza renovada, colgó el teléfono y se preparó rápidamente. En su mente, las imágenes del tatuaje de Yara y la intriga sobre lo que podría haberse ocultado la mantenían en vilo. Se dirigió a la comisaría con una mezcla de ansiedad y esperanza.

El inspector Martínez le dijo que fuese a la sala que se encontraba en el fondo, que ahí estaría una pequeña pantalla con las imágenes que habían conseguido encontrar.
Alexia se sentó en la silla y esperó a que le pusiesen las imágenes.
Cuando lo hicieron, Alexia pudo ver a Yara caminando por la calle de la grabación con un ritmo bastante rápido, no era muy normal que Yara fuese a ese ritmo por la calle, siempre solía ir tranquila. Al fijarse un poco más, pudo ver cómo alguien iba detrás de ella a paso firme. Sin duda, la estaban siguiendo.

A medida que Yara avanzada, Alexia podía sentir el miedo de Yara. De repente, alguien salió del callejón que Yara estaba a punto de pasar de largo. Se quedó paralizada unos segundos. Alexia al ver que no se movía se preguntaba qué es lo que estaba pasando. Antes de que Yara pudiese reaccionar, Alexia vio cómo la golpeaban por detrás, dejándola en el suelo inconsciente. Acto seguido, se la llevaron hacia el callejón, donde la cámara ya no podía grabar más.

Al llegar a casa después de la reunión en la comisaría, Alexia se sintió agotada, pero con una determinación renovada. Era tarde, y la casa estaba en silencio, casi como si el tiempo se hubiera detenido esperando a que ella resolviera el enigma que la atormentaba. Subió las escaleras lentamente, su mente ocupada por la gravedad de lo que había visto en la grabación.

Cuando llegó a su habitación, miró a su alrededor en busca de algo que le proporcionara consuelo. Su mirada se posó en el peluche de delfín que había estado guardado desde la partida de Yara. Aunque había pasado mucho tiempo desde que lo tocó, la idea de buscar algo familiar la atrajo.

Se acercó al estante donde había guardado el delfín, lo cogió con manos temblorosas y lo abrazó con fuerza. Mientras lo sostenía, sintió algo raro. Al examinar el peluche más de cerca, descubrió que había algo escondido debajo de su superficie. Con cuidado, deshizo el lugar donde se había escondido y encontró un pequeño papel oculto.

Su corazón dio un vuelco al darse cuenta de lo que había encontrado. Sin poder evitarlo, se sentó en la cama con el peluche en brazos, preparándose para descubrir qué mensaje le había dejado Yara en ese papel escondido.

Querida Alexia:

Si estás leyendo esto, significa que finalmente has encontrado la carta que intenté dejarte. Antes que nada, quiero que sepas cuánto lamento la forma en que esto ha terminado. Cada palabra que estoy escribiendo aquí es un intento de explicarte lo que no he podido decirte cara a cara.

Lo que te dije en la nota que encontraste no refleja lo que realmente siento. Me vi obligada a actuar de esa manera para protegerte, para que no sufrieras las consecuencias de lo que podría pasar. No quiero que creas por un momento que lo que experimentaste fue culpa tuya o que no significó nada para mí. Te amo más de lo que las palabras pueden expresar, y la razón por la que tuve que irme sin explicación fue para mantenerte a salvo. Mis circunstancias se volvieron peligrosas, y me dieron una opción dolorosa: irme y dejarte, o poner tu vida en riesgo. Elegí lo que creí que era lo menos doloroso para ti, pero sobre todo para mí. No podría cargar con el pensamiento de que por mi culpa estás pagando algo que no te corresponde.

Cada día que pasa, pienso en ti. En cómo te echo de menos y en los momentos felices que compartimos. No hay un solo instante en el que no te lleve en mi corazón. Sé que lo que estoy diciendo puede no tener sentido para ti en este momento, y es probable que sientas rabia y dolor hacia mí. Pero quiero que sepas que mi amor por ti no ha cambiado ni cambiará y que, en cada pensamiento y en cada latido, sigues estando presente.

Me imagino que quizás esta carta te llegue cuando las cosas ya estén complicadas y el dolor sea demasiado grande. Lamento mucho si esto causa más angustia, pero no podía irme sin dejarte una pequeña parte de mi verdad. Si algún día nuestros caminos se cruzan de nuevo, encontraré la manera de explicarte todo lo que ha pasado. Tendrá que ser en secreto, porque los peligros no habrán desaparecido, pero lo haré, porque lo que hemos compartido merece una explicación, y tú mereces conocer la verdad.

Espero que en el fondo de tu corazón puedas recordar los momentos felices que tuvimos y no el dolor de mi partida. Que el recuerdo de lo que compartimos te ayude a sanar y a seguir adelante. Mi amor por ti es como la última flor del ramo: no se marchita con el tiempo ni con las circunstancias. Siempre estará allí, en el rincón más profundo de mi ser.

Con todo mi amor, y esperando algún día poder explicar todo lo que ha pasado,
Yara.

𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora