Cuando Yara le dijo a Alexia que sabía cómo quitarle la tensión, se acercó lentamente para darle un beso suave en los labios. Alexia, sí entiendo el contacto tierno y cálido, comenzó a intensificar el beso, su respuesta llena de pasión y cariño. Con un movimiento fluido, se colocó encima de ella y comenzó a bajar por su cuello, dejando un rastro de pequeños besos a lo largo de su piel. Sabía que sus gestos tenían un efecto profundo en yara, y disfrutaba viendo cómo sus caricias lograban hacerla temblar ligeramente.
Yara se entregó al momento, sintiendo como cada toque de Alexia la hacía sentir más viva y conectada. Alexia siguió bajando, recorriendo el abdomen de Yara con sus labios, y Yara, en su entrega, se permitió disfrutar de cada caricia. Alexia intentó seguir bajando, pero Yara, Con una expresión de diversión y cariño, le detuvo suavemente con una mano en el abdomen.
—Espera un momento — dijo Yara, con voz cargada de ternura—. La que está tensa eres tú, no yo. Déjame ayudarte.
Con agilidad, Yara cambio de posición, poniéndose encima de Alexia. Con una sonrisa juguetona y llena de amor, comenzó a recorrer el abdomen Alexia con pequeños y suaves besos. La sensación de los labios de yara ascendiendo lentamente desde el estómago de Alexia hasta su cuello era reconfortante y emocionante. Cada vez era una promesa de cuidado y devoción.
Alexia sintió como su piel se erizaba con cada toque y su respiración se volvía más rápida. Las palabras susurradas debían acerca de su intensificaron el efecto de sus caricias, haciendo que la tensión en su cuerpo comenzará a desvanecerse.
—Voy a ayudarte a liberar toda esa tensión que llevas encima—susurró Yara con una voz suave.
Cada palabra y cada beso estaban cargados de intención y amor, y Alexia sintió como su corazón latía con una mezcla de emoción y calma. El contacto cercano y el calor de Yara hicieron que la sensación de alivio se profundizara, Y la tensión acumulada en el cuerpo de Alexia comenzaba a desaparecer. Y ahora se detuvo brevemente para mirar a Alexa a los ojos con una mirada llena de cariño.
—Solo relájate— dijo Yara—. Estoy aquí para ti.
Alexia, sintiendo el amor y la dedicación de Yara, se permitió dejarse llevar por el momento. Su cuerpo se relajó aún más mientras era continuaba su recorrido, bajando lentamente desde el abdomen hasta las zonas más íntimas. El ritmo de las caricias y la atención meticulosa de Yara hicieron que cada segundo se sintiera como una eternidad de puro cuidado y conexión.
Pasaron unos minutos en un estado de profunda intimidad y relajación. El ambiente en la habitación era tranquilo, yo no de una calma que solo podía provenir del amor y la cercanía genuina. Alexia, completamente relajada, se sintió envuelta en las calidez de la atención de Yara. La tensión en su cuerpo había desaparecido por completo, reemplazada por una sensación de bienestar, placer y felicidad.
Después de ese momento intenso y amoroso, ambas se acomodaron más cerca la una de la otra. El calor de los cuerpos entrelazados y el susurro de las respiraciones tranquilas llenaron la habitación. La conexión entre ellas se sentía más fuerte que nunca, y el amor que compartían se reflejaba en cada gesto y mirada.
Yara acarició suavemente el rostro de Alexia, que ahora estaba completamente relajada y sonriendo. Con un último beso suave, Yara se acomodó junto a Alexia, disfrutando del confort y la serenidad que solo la presencia de la otra podía proporcionar.
Tras ese momento de intensa intimidad y conexión, Yara y Alexia se encontraban envueltas en una atmósfera de paz y amor. El suave murmullo de la noche y el tenue resplandor de la luna que entraba por la ventana creaban un ambiente casi mágico.
Alexia, todavía con una sonrisa serena en el rostro, se volvió hacia Yara con una mirada curiosa y juguetona.
—¿Sabes qué? —dijo Alexia, rompiendo el silencio—. Nunca me había sentido así antes. No solo relajada, sino tan completa.
Yara la miró con ternura, acariciando su mejilla con la punta de los dedos.
—Me alegra escucharlo —respondió Yara, inclinándose para darle otro beso en la frente—. Siempre quiero que te sientas así.
Aprovechando la serenidad del momento, Yara decidió que era el momento perfecto para compartir una idea que había estado pensando. Se apartó un poco para mirar a Alexia a los ojos.
—Oye, tengo una idea —dijo Yara, su voz suave y llena de entusiasmo.
Alexia la miró con curiosidad, acomodándose más cerca.
—¿Sí? ¿Qué tienes en mente? —preguntó Alexia, curiosa.
Yara tomó un respiro y explicó con emoción.
—¿Qué te parece si creamos una caja del tiempo? Podemos llenarla con cosas que representen quiénes somos ahora y también nuestras esperanzas para el futuro.
Alexia se inclinó hacia adelante, sus ojos brillando con interés.
—¡Eso suena fascinante! ¿Cómo lo imaginas?
Yara se sentó más erguida, comenzando a detallar su idea.
—Podemos empezar con algo simple: conseguir una caja bonita y decorarla a nuestro gusto. Luego, incluiríamos diferentes elementos que nos representen en este momento y nuestras aspiraciones para el futuro.
Alexia asintió, emocionada.
—Me encanta. ¿Qué tipo de cosas crees que deberíamos poner en la caja?
Yara pensó por un momento, luego comenzó a enumerar.
—Primero, podríamos escribir cartas para nuestros futuro yo. En ellas, podemos hablar sobre nuestras metas, cómo nos sentimos ahora y lo que esperamos de la vida. También podríamos incluir pequeñas notas sobre lo que más apreciamos el uno del otro.
Alexia sonrió, imaginando la idea.
—Eso suena genial. ¿Qué más podríamos añadir?
Yara continuó, entusiasmada por el proyecto.
—Podríamos poner algunas fotos de momentos especiales que hemos compartido. Quizás una foto de ese viaje que hicimos a la montaña o una de nuestra última cena romántica. También me gustaría incluir algún objeto pequeño que tenga un valor sentimental.
Alexia pensó en ello, añadiendo su propio toque.
—Sí, como la rosa de plástico o el collar, ambos con la nota. Podemos añadirlo a la caja, y cada vez que la abramos en el futuro, veremos cuánto hemos crecido.
Yara asintió, claramente emocionada por la idea.
—¡Eso es perfecto! Podemos incluir un diario de sueños y metas, con espacio para añadir en el futuro.
Las dos comenzaron a planear cómo decorarían la caja. Yara sugirió que pintaran la caja juntas, con colores que representaran su relación y sus personalidades. Alexia propuso que añadieran algunos adornos y tal vez un par de frases inspiradoras en la tapa.
—Me gusta la idea de hacerla realmente nuestra —dijo Alexia—. La decoración debería reflejar nuestro estilo y los momentos que compartimos.
Yara se levantó de la cama con determinación.
—Perfecto, hagámoslo. Mañana vamos a buscar una caja y los materiales para decorarla. Estoy segura de que será una experiencia divertida y significativa.
Alexia asintió, sintiéndose entusiasmada con el proyecto.
—Estoy deseando empezar. Creo que esta caja del tiempo no solo será un recuerdo precioso, sino también una forma maravillosa de seguir creciendo juntas.
Se acomodaron nuevamente en la cama, abrazadas y contentas con su plan. La idea de la caja del tiempo les daba una nueva perspectiva sobre su relación y el futuro, un símbolo tangible de su amor y compromiso.
Yara, con una mirada de ternura, miró a Alexia y dijo:
—Sabes, me encanta que podamos compartir estos momentos. Crear algo tan especial juntas solo refuerza lo que ya sabemos: que somos un equipo increíble.
Alexia le devolvió la mirada con una sonrisa cálida.
—Lo sé, y me siento tan afortunada de tenerte a mi lado. No puedo esperar a ver cómo será nuestra vida en el futuro y lo que encontraremos en nuestra caja del tiempo.
Se abrazaron con fuerza, sintiendo una profunda conexión y gratitud por su relación. Mientras se sumergían en un sueño tranquilo, estaban llenas de una nueva emoción y esperanza, ansiosas por crear y compartir más momentos significativos juntas.
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¿Qué tal vais con la historia?
Por cierto, feliz navidad 🎄🎁☃️
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𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔
De TodoYara, una jugadora de fútbol poco conocida, se une a la selección española, deseando conocer a sus mayores inspiraciones, pero encuentra a Alexia Putellas muy distante con ella. A medida que Yara busca su lugar en el equipo, descubre que la frialda...
