El tiempo pasó y los días se hicieron largos, llenos de entrenamientos y reuniones para el equipo de Alexia. Aunque todas en el Barça estaban enfocadas en la preparación para el próximo enfrentamiento con el Olympique de Lyon, Alexia, Mapi, y Ona no podían dejar de pensar en Yara. Aquel gesto en el partido del Manchester United había encendido una alarma en sus corazones, una certeza de que algo estaba mal. Sin embargo, sabían que tenían que mantener la calma y centrarse en lo inmediato: el partido contra Lyon.
Finalmente, el día del partido llegó. El Camp Nou estaba abarrotado, con los colores blaugranas ondeando por todo el estadio. La tensión en el vestuario era palpable; sabían que se enfrentaban a uno de los equipos más fuertes de Europa, pero Alexia tenía algo más en mente. Había un peso en su pecho, un compromiso silencioso que había hecho con Yara a través de esa pantalla.
El partido comenzó, y tal como se esperaba, fue una batalla intensa. El Lyon dominaba gran parte del juego, pero el Barça no cedía terreno. Las defensoras, Mapi y Ona, estaban firmes en su posición, mientras que Alexia se movía incansablemente por el medio campo, buscando ese espacio que podría cambiarlo todo. Y cuando parecía que el empate sería inevitable, en un contragolpe rápido, la oportunidad llegó.
Alexia recibió un pase perfecto desde la banda. Se abrió camino entre las defensoras del Lyon, sintiendo el peso del momento sobre sus hombros. Cuando finalmente estuvo frente a la portería, no dudó. Su disparo fue potente y preciso, directo al ángulo superior derecho, imposible de detener.
El estadio estalló en un rugido ensordecedor. Sus compañeras corrieron hacia ella, rodeándola en una celebración frenética. Pero mientras todas saltaban y gritaban, Alexia, Mapi y Ona intercambiaron una mirada cargada de significado. Era el momento que habían esperado.
Después de abrazar a sus compañeras, las tres se pusieron en fila frente a las cámaras. Primero, Ona se señaló el antebrazo, en el mismo lugar donde Yara tenía su tatuaje de delfín. Luego, Alexia formó un corazón con las manos, imitando el gesto que había visto a Yara hacer una y otra vez. Finalmente, Mapi apuntó directamente a la cámara, como queriendo decir “Esto es para ti”. Era una celebración, sí, pero también un mensaje. Un mensaje que sabían que Yara entendería si lo veía.
El partido terminó con esa victoria por 1-0, y el Barça se aseguró un lugar en la final de la Champions. La emoción y la alegría inundaban a todas, pero para Alexia, Mapi y Ona, el sentimiento era agridulce. Sabían que su siguiente desafío no solo sería en el campo, sino también en lo personal.
Mientras se dirigían al vestuario, las tres caminaron juntas, en silencio, cada una sumida en sus pensamientos.
—¿Crees que Yara lo habrá visto? —preguntó Mapi, rompiendo el silencio.
—Estoy segura de que sí —respondió Alexia con firmeza—. Y sabrá que estamos con ella, que no la hemos olvidado.
—Ojalá podamos verla —añadió Ona—. Aunque sea desde la distancia, para asegurarnos de que está bien.
El camino hacia la final estaba lleno de incógnitas, no solo por el enfrentamiento deportivo que se avecinaba, sino por lo que podría suceder cuando se reencontraran con Yara. Sabían que la batalla en el campo sería dura, pero también sabían que la verdadera lucha sería descubrir qué estaba pasando con su amiga y cómo podían ayudarla.
La esperanza de verla y tal vez obtener respuestas era lo que las mantenía unidas y fuertes, preparándose para lo que estaba por venir, tanto dentro como fuera del campo. Sabían que el próximo encuentro sería decisivo, y que el mensaje que habían enviado era solo el comienzo de algo mucho más grande.
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Yara estaba sentada sola en la pequeña sala de descanso del hotel donde su equipo se hospedaba. La tensión en sus hombros parecía imposible de aliviar, a pesar de que trataba de concentrarse en el partido que estaba viendo en la pantalla frente a ella. Era un día de descanso para su equipo, y mientras algunas de sus compañeras aprovechaban para relajarse, ella había insistido en ver el partido entre el Barça y el Lyon. Sabía que Alexia, Mapi y Ona estarían jugando, y aunque se suponía que debía mantenerse distante, no podía evitar sentir una mezcla de nostalgia y preocupación.
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𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔
De TodoYara, una jugadora de fútbol poco conocida, se une a la selección española, deseando conocer a sus mayores inspiraciones, pero encuentra a Alexia Putellas muy distante con ella. A medida que Yara busca su lugar en el equipo, descubre que la frialda...
