Yara sintió una mezcla de angustia y confusión cuando Olga le anunció que debía prepararse para irse. La esperanza de que Alexia pudiera venir a buscarla se desvaneció rápidamente. La sonrisa de Olga y su tono seguro la hicieron darse cuenta de que todo era una estrategia para alejar a Alexia de su casa y dejarla vulnerable para poder recoger sus cosas sin que nadie la interfiriera.
—¿No voy a ver a Alexia? —preguntó Yara con voz temblorosa, tratando de comprender lo que estaba sucediendo.
Olga, con una mirada calculadora, respondió.
—No, ese no es el plan. Necesitamos que Alexia venga al parque con su gente para que podamos ir a tu casa sin ser detectados. Tú debes aprovechar este tiempo para recoger tus cosas y dejar todo listo. Solo tenemos unos 45 minutos, así que debes apresurarte.
La idea de dejar a Alexia y de no volver a verla en mucho tiempo le causaba un dolor profundo. Yara sabía que, al menos por un tiempo, no tendría la oportunidad de explicarle nada ni de despedirse como hubiera querido. El tiempo apremiaba, y mientras Olga seguía supervisando, Yara se dispuso a hacer lo que se le pedía.
El hombre que estaba con Olga volvió a hacer una llamada desde un móvil desechable con número oculto y distorsionador de voz. Esta vez, era para asegurarse de que Alexia se dirigiera al parque como se había planeado. La voz distorsionada en el teléfono dio instrucciones claras a Alexia sobre el lugar y el momento en que debía presentarse.
Yara escuchó la conversación y trató de concentrarse en lo que debía hacer. Olga le indicó que debía ser rápida. Con un nudo en el estómago, Yara comenzó a recoger sus cosas. Sentía el peso de la situación en cada movimiento, pero intentó mantenerse enfocada. Tenía un objetivo claro: dejar todo listo antes de que Olga y el hombre regresaran.
Mientras recogía sus cosas, Yara decidió escribir una carta para Alexia. Quería dejarle un mensaje final, aunque sabía que no podría entregárselo directamente. La carta contenía todo lo que no había podido expresar y servía como una despedida en medio de la confusión. Sin embargo, también tenía que asegurarse de que la carta no fuera descubierta por Olga.
Cuando Yara terminó de recoger, colocó la carta cuidadosamente debajo del peluche del delfín que le había regalado a Alexia para su cumpleaños. Sabía que Alexia probablemente lo tendría cerca, y el peluche era un lugar seguro para esconder el mensaje. El peluche estaba en el lugar donde ella solía dejar sus cosas, y Yara esperó que el mensaje llegara a su destinatario, aunque la incertidumbre de si Alexia lo encontraría le llenaba de angustia.
Luego, Yara se dirigió a la cocina con sus maletas listas. Olga la estaba esperando y, como parte del plan, le indicó que debía dejar una nota visible en el apartamento. Yara, con el corazón pesado, escribió la nota siguiendo las instrucciones de Olga. La nota decía que había decidido irse porque ya no sentía lo mismo, que no quería seguir en la relación y que no deseaba recibir más contacto.
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𝑯𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒖́𝒍𝒕𝒊𝒎𝒂 𝒇𝒍𝒐𝒓...🥀🐬- 𝑨𝒍𝒆𝒙𝒊𝒂 𝑷𝒖𝒕𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔
RandomYara, una jugadora de fútbol poco conocida, se une a la selección española, deseando conocer a sus mayores inspiraciones, pero encuentra a Alexia Putellas muy distante con ella. A medida que Yara busca su lugar en el equipo, descubre que la frialda...
