Capitulo 26 - Enferma.

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Dos meses después…

¿Cómo vas con Eleanor? –Preguntó Layla.

-Bien –contestó Jahir muy seguro – Pero tu… ¿Estas bien? Estas semanas te he visto pálida.

-Si, solo estoy mareada y… -Layla giró rápidamente y vomitó. No se había dado cuenta que alguien estaba atrás de ella, así que lo llenó de vomito.

Layla miró a esa persona a la cara y se sorprendió al ver quien era.

-Eleanor –Dijo – Perdoname, no era mi intención…

-¡Que asco! –exclamó la chica – Pero… no te preocupes.

-No, encerio –Dijo Layla – vamos a mi casa, te das un baño y te doy un cambio de ropa.

-Bueno… creo que yo me voy –Dijo Jahir.

<<¿Qué? ¡Te vas!>> pensó Layla. Después Eleanor y ella se dirigieron a su casa. Entraron, subieron las escaleras, Layla buscó ropa y Eleanor se metió al cuarto de baño.

<<¡Que vergüenza!>> Pensaba Layla.

Se miró al espejo que estaba en su cuarto y observó que su nariz comenzaba a sangrar. Corrió a buscar un pañuelo, se lo puso en la nariz y segundos después, se sorprendió al ver que el pañuelo estaba empapado de sangre.

-¿Qué pasa Layla? –Preguntó Eleanor asustada, al salir del baño – Te ves muy mal.

-Nada, solo… -no terminó de decir las palabras indicadas ya que se desmayó.

-¡Por Dios! –exlamó Eleanor asustada - ¿Qué hago? Estoy sola aquí.

Tomó su celular, marcó unos numeros y se lo pegó a la oreja.

-Jahir, estoy sola con Layla –Dijo – se desmayó y su nariz sangra, está más pálida, no sé que hacer.

-Ok, marcaré a la ambulancia –Dijo Jahir, al otro lado del telefono – Trataré de llegar lo más rápido posible.

Minutos después, Jahir estaba llegando, al mismo tiempo que la ambulancia. Eleanor abrió la puerta de la casa y los paramedicos comenzaron a meterse. Sacaron a Layla camilla, Eleanor y Jahir subieron a la ambulancia y se dirigieron al hospital.

Estaban en la sala de espera, Eleanor estaba muy nerviosa todavía.

-Te juro que yo no tuve nada que ver –Dijo creyéndose culpable.

-Lo sé, Layla tiene estos mareos y desmayos, aunque nunca se había visto así de mal.

-¿Ya marcaste a su familia? –Preguntó Eleanor.

-Sí, por suerte es sabado y Antonia está descanzando de su trabajo –contestó Jahir – ah! Ahí viene.

-Jahir ¿Qué pasa? –Preguntó Antonia al llegar.

-Pues Eleanor y Layla estaban solas en su casa –Jahir comenzó a explicar –Y cuando Eleanor entró al cuarto, Layla se desmayó y su nariz sangraba.

-Aparte, cuando estabamos en el parque, me vomitó –agregó Eleanor.

El doctor salió y todos rápidamente se acercaron.

-Señora, necesito su permiso para hacerle una prueba de sangre –Dijo.

-¿Algo anda mal? –Preguntó Antonia.

-Precisamente eso es lo que queremos saber –contestó el doctor.

Llevaron a Antonia con una enfermera, tenía que firmar la autorización.

-¿Cómo está Layla? ¿Qué pasó? –Preguntó Jorge al llegar con Roberto y Regina.

-No nos han dicho nada, solo que le quieren hacer análisis de sangre –contestó Jahir.

Al siguiente día…

Layla despertó y alcanzó a ver por la ventana del cuarto, que en la sala de espera, se encontraba Jorge, sentado con muchos globos en sus manos. Al lado de el, estaban Eleanor y Jahir y recargados en la pared, estaban Regina, Roberto, Antonia y Francisco. Layla giró la cabeza hacia el espejo, que estaba en una pared del cuarto blanco y observó su rostro. Estaba palido, tenía ojeras y sus labios eran blancos.

Minutos despues, Antonia entró a la habitación.

-¿Cómo te sientes? –Preguntó.

-Mareada –contestó Layla - ¿Ya te dijeron que tengo?

-No –contestó Antonia – en dos horas, me darán los resultados.

-Mamá, no crees que es la…

-No, no pienses eso –Antonia interrumpió - ¿Quieres que entren tus amigos?

-Sí, por favor.

Antonia salió y después entraron los chicos.

-¿Cómo estás? –Preguntó Regina sentándose en la cama.

-Bien, bueno, un poco mareada.

-Layla, me asustaste mucho, no sabía que hacer –Dijo Eleanor.

-Me marcó de inmediato –dijo Jahir.

Layla sonrió. Jorge le entregó los globos.

-No te hubieras molestado –Dijo Layla.

-Bueno, damelos –Jorge bromeo.

Minutos después, entró una enfermera.

-Les voy a pedir que salgan –Dijo – Tiene que descanzar.

-Pero si me acabo de despertar –Dijo Layla – A demás, me siento muy bien.

-Bueno, está bien, treinta minutos –Dijo la enfermera.

-Dos horas, solo hasta que nos entreguen los resultados.

-Una hora, y ya no más –Dijo la enfermera.

-Esta bien –Layla se rindió.

-Bueno ya nos vamos a salir, porque la enfermera se enoja –Dijo Roberto al pasar la hora. La enfermera solo se rió, los chicos salieron del cuarto y Layla se dirigió rápidamente a la enfermera.

-¿Usted sabe que tengo?

-si, pero espera los resultados –contestó la enfermera saliendo del cuarto.

-¡No digame! –gritó Layla, pero fue imposible, la enfermera no la escuchó y se retiró.

Una hora después, el doctor llego y Layla lo observaba preocupada por la ventana. Le dijo algo a Antonia y a los chicos, una lágrima resbaló por la mejilla de su madre, ella corrió a abrazar a Francisco y Regina abrazó fuertemente a Roberto, los dos comenzaron a llorar.  

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