Pasaba la media noche, cuando la puerta del cuarto del hotel se abrió. Paula, Antonia y Dagna se pusieron de pie para ver entrar a Jahir y Layla. Esta tenía sus ojos hinchados y rojos al igual que su nariz. El rostro de Jahir solo luce decaído.
– ¿Dónde estaba? –Preguntó Antonia.
–Eso es lo de menos –Layla contestó para después cerrar la puerta de la habitación.
Al día siguiente…
Layla tenía su mirada perdida, mientras todos veían la figura de Francisco adentro del féretro. El panteón estaba completamente solo y hundido en el silencio. El cielo lucía nublado, la llovizna abrazaba el cuerpo de esas personas que vestidas de negro, se despedían de una persona muy importante para ellos. El frío acompañaba la tristeza del día y el viento movía sus abrigos. Las lágrimas hacían compañía a los rostros decaídos de esas personas.
Antonia se había imaginado que cuando le dieran libertad sería un día feliz. Sin embargo, había sido todo lo contrario. La muerte de su padre le había dado un toque final a su tristeza.
–Vámonos –Susurró. Layla asintió y juntos se fueron para dejar sola a Paula.
Ella se hincó sobre la tumba de Francisco. Lloraba como nunca. Paula había visto los ojos apagarse de su esposo. Lo había visto desplomarse en el piso de la sala del juicio.
Dos días después…
Dagna, Jahir y Layla salían del hotel con sus maletas, acompañados por Jack, mientras Antonia y Paula pagaban la cuenta del alquiler. El botones subió las maletas a los taxis, para que minutos después se dirigieran al aeropuerto.
Bajaron del taxi y Layla caminó hacia la puerta principal del aeropuerto bajo un paraguas. Lo cerró al entrar y de inmediato escuchó llamar a los pasajeros del vuelo que tomarían.
–Me encantó volverte a ver aunque fuera en estas situaciones –dijo Jack. Layla intentó sonreír pero era definitivamente imposible –. ¿Esto será una despedida?
–No lo creo –Contestó Layla –. Algún día tendré que visitar de nuevo Alemania.
–Eso espero –Aseguró Jack –. No te olvides de mí.
–Nunca, ¿Crees que después de arriesgarte por mi y dejarme vivir en tu casa me olvidaré de ti? –Preguntó Layla. Jack sonrió le dio un abrazo.
–Claro que no –Dijo para después deshacer ese abrazo que había aliviado un poco a Layla.
–Layla nos tenemos que ir –Avisó Antonia, para que después ellos se adelantaran.
–Adiós Jack –Dijo Dagna. Jahir le sonrió al chico ya que nunca se entenderían por la diferencia de idiomas, él le respondió la sonrisa.
–Adiós Dagna, adiós Layla –Dijo.
–Adiós –Layla le dio un último abrazo y siguieron su camino.
Llamaron a la puerta. Al ver que nadie pensaba abrir ya que odas se habían encerrado en sus cuartos, Layla se puso de pie y abrió. Regina estaba parada afuera, Layla la hiso pasar. Las dos se dieron un fuerte abrazo.
– ¿Cómo estás? –Preguntó Regina sonriente. Layla no contestó y volvió al sillón –. Creí que cuando regresaras ibas a ir a vivir a tu casa.
–Regresaremos con Paula –Dijo Layla cortante.
– ¿Pasa algo?
–Es una larga historia.
–Tengo tiempo.
–Ok, pero aquí no.
Media hora después se adentraban en el bosque. Una vez que llegaron al lago, se sentaron y Regina comenzó a escuchar atentamente. Layla le habló de todo detallada y exactamente como había pasado, para que una hora y media después, ya terminara con la historia.
–No sé qué decir –Dijo Regina sorprendida y viendo los ojos cristalizados de Layla –. Hubiera querido estar contigo y apoyarte.
–Tuviste suerte de no haber estado.
–De modo que Antonia estuvo en la cárcel y pues… Francisco…
–Sí.
–No lo puedo creer, parece imposible –Comentó Regina.
–Hubiera querido que fuera imposible. Cuando al fin sentía que todo había terminado, pasaba algo aún peor.
–Ya veo. Lo siento mucho –Layla asintió –. Creí que el día que me enterara que la leucemia se fue estaríamos festejando, pero, todo lo contrario.
–Ya me esperaba algo así.
– ¿Qué? ¿Pero como dices eso? –Preguntó Regina.
–Por lo que ya mencioné, siempre cuando viene algo de felicidad se esfuma rápido como vino.
Minutos después, se pusieron de pie y salieron del bosque para que cada chica tomara un camino diferente.
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Positive vibe...
Teen FictionLayla, una chica de dieciséis años, sufrió de una enfermedad. Al poco tiempo, esta regresa, pero no le desgarra la esperanza y felicidad que ella siente de salir adelante. Siempre sintió el desprecio de su papá, gracias a su abandono y este vuelve...
