Capitulo 71 - No me voy.

173 1 0
                                        

–Bien. ¿Qué había en esa bolsa? –Preguntó Jahir mientras desayunaban.

– ¿Sigues? –Preguntó Layla, a punto de enfadarse. Se puso de pie, dejó el plato en la cocina y estaba a punto de salirse de la casa, cuando Jahir la detuvo –. ¿Qué quieres?

–No te enojes –Dijo Jahir, sin soltarla del brazo –. Solo preguntaba.

–Ok. Me tengo que ir a mi casa, ábreme –Exigió cortante.

–Te llevo.

–No es necesario.

–Sí que lo es.

–No.

–Layla, no estás bien de salud.

–Estoy bien, ¡Que afán de ustedes de estar molestando! –Dijo Layla, ahora sí, molesta –. ¿No me pueden dejar en paz?

–No, vamos a tu casa.

– ¿Vamos? Ya te dije que me voy sola –Dijo Layla. Le quitó a Jahir las llaves de la mano y libró su brazo, para después abrir la puerta y salirse.

Caminó por la acera, recordó que no tenía nada de dinero, así que no tenía de otra que caminar hasta su casa. Miró hacia atrás y observó que Jahir caminaba atrás de ella. El rió y le enseñó su dinero, Layla no se detuvo y siguió caminando. ¿A que estaban jugando? El corrió y al llegar con ella, caminó a su paso. Minutos de intenso silencio, se apagaron gracias a que los dos comenzaron a reírse. « ¿Qué es tan gracioso?» Se preguntó Layla, sin poder parar de reír.

– ¿Ya me dejas que te lleve? –Preguntó Jahir, y Layla asintió –. Además, mírate, estás en pijama, así te ves más fea.

– ¿Ah sí? Pues lleva a su casa a quien te parezca linda y deja de molestarme –Dijo Layla. Jahir la miró incrédulo –. Anda, vete.

–No te entiendo –Dijo el chico –. Vámonos.

La tomó del brazo y la subió a un taxi. Llegaron a la casa, Layla le dio un beso en la mejilla y sin decir más, se metió a su casa. Esta se encontraba sola, Antonia y Maricela se habían ido a trabajar, Dagna a la preparatoria y Miguel, al centro de rehabilitación. Layla subió y se dio un baño, para después tirarse en la cama y comenzar a pensar.

Jahir llegó a su casa y ahí ya estaba su mamá. Las maletas estaban en el centro de la sala de espera. Ella hablaba por teléfono sin prestar atención de la llegada de su hijo. Terminó la llamada y lo miró seriamente.

– ¿Qué pasa? –Preguntó Jahir.

–Pues, que me van a transferir. Salimos hoy a las siete –Contestó Helena –. Ve a preparar tus maletas.

– ¿Estás bromeando? –Preguntó Jahir –. Por ningún motivo me voy de aquí.

–Sé que ya hiciste tu vida, pero, nos tenemos que ir –Dijo Helena.

–No, tú te tienes que ir, yo no. Mamá, tengo diecisiete años, puedo conseguir trabajo y ser independiente –Dijo Jahir.

–Lo dices como si fuera tan fácil. Además tienes que seguir con tus estudios, no los puedes dejar. Venderé la casa, así que ¿En donde vivirías? –Preguntó Helena.

–No lo sé, ya me las arreglaré, pero no me quiero ir de aquí –Dijo Jahir preocupado –. Mamá, por favor.

–Jahir, piensa, siempre quisiste conocer Londres. En Inglaterra, te lo aseguro, conseguirás más amigos, harás una nueva vida y te olvidarás de las personas de aquí.

–No, no me voy. 

–Jahir… –El chico no dijo más y subió al segundo piso, para luego meterse en su cuarto y cerrar de un portazo.

Salió de la preparatoria, en compañía de Roberto y Regina, cuando Jorge se acercó corriendo.

–Hola –Dijo.

Dagna lo miró desconcertada y lo ignoró. 

–Hola, Jorge –Dijo Regina –. Lo siento, nos tenemos que ir.

–Esperen, ¿Sabes si Layla está en su casa? –Preguntó.

–Sí, pero no creo que te quiera ver –Contestó Dagna.

– ¿Y eso?

–Te odia.

–Eso ya lo sé, pero, precisamente hoy quería firmar la paz con ella, la invitaría a salir…

–No te aceptará si eso es lo que crees –Interrumpió Dagna.

–Dagna, no deberías… –Comenzó a decir Roberto

–No, déjala, esta noche iré a ver a Layla –Dijo Jorge, para después alejarse.

Dagna se echó a reír, para después besar a Roberto y alejarse para tomar el autobús.

Había comenzado a obscurecer, como Dagna ya le había dicho sobre la visita de Jorge, Layla se alistó y lo esperó en la sala de estar.

Minutos después, unos golpes secos se escucharon en la puerta, Layla fue a abrir y ahí estaba Jorge.

–Un amigo tiene una fiesta, ¿Quieres ir? –Preguntó.

–Vale.

Apenas doblaban la esquina en el taxi, cuando ya se escuchaba toda la música. Bajaron cuando todavía faltaban cien yardas y caminaron el resto del camino. Layla vestía casual, con su gorrito invernal, un suéter simple, unos jeans negros de piel y sus botas. Entraron a la casa y muchas personas de la preparatoria miraban a Layla. Ella solo les sonreía, ya que seguía a Jorge entre toda la multitud de gente. La casa estaba a reventar. Apenas se podía caminar, la música a todo volumen hacía que te desesperaras más. 

Llegaron a la barra de bebidas.

– ¿Qué quieres beber? –Preguntó Jorge.

–Gracias, pero no bebo –Contestó Layla.

– ¿Vienes a una fiesta para no beber? –Preguntó un chico atrás de Layla.

Ella giró y lo miró sorprendida.

– ¿Manuel? –Preguntó –. ¿Qué haces aquí?

–Unos amigos me invitaron. ¿Bailamos?

–Lo siento, vengo con él –Dijo Layla señalando a Jorge –. Adiós.

Positive vibe...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora