Capitulo 57 - "Forever Together"

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–Mamá, ven al hospital ¡Layla ha despertado! –Decía Antonia.

–Mamá, mi hermana al fin despertó, estoy tan feliz –Dijo Jack –. Siempre la observaba ahí, acostada, ahora la podré conocer.

Unas semanas después…

Layla se dirigía a su casa. Ella no sabía cómo se sentía, solo recordaba cuando ella estaba acostada en la orilla del lago, y quedó dormida. Pero hubo algo de lo que se acordó. 

«Había abierto los ojos, vio el agua moverse y minutos después alguien la sacó. Intento respirar, pero estaba abajo del agua. ¿Cómo podría? Se ahogó» Recordaba mientras veía por la ventana de la camioneta « Volvió a abrir los ojos, vio los arboles moverse. Alguien la cargaba, segundos después, escuchó una ambulancia acercarse. Y volvió a estar inconsciente.»

Llegaron a la casa, Miguel le cargó y la acostó en su cama. Layla permanecía callada. Antonia se sentó en la cama.

– ¿Por qué no me dijiste que esa vez tenías cita en el hospital? –Preguntó.

–Mamá, estábamos en Alemania. ¿No crees que lo que más preocupaba era saber todo lo que había pasado con Jack? 

–Layla, tu también importas. Ahora, descansa.

Antonia salió de la habitación, para después irse a trabajar. Todos los demás habían ido a la preparatoria. Layla cerró los ojos y quedó dormida al instante.

« Cerró sus ojos y cayó en un sueño profundo. Ahora su cuerpo dependía de la tierra, ya que esta la sostenía. Apenas se movió un centímetro y cayó al lago. El agua estaba fría, sería una muerte fácil si duraras ahí por lo menos unas pocas horas. Nadó tratando de no hundirse, pero acto seguido, un calambre apoderaba su pie. No pudo hacer más, se sumergía. Se golpeó la cabeza con una piedra, lo que la dejó inconsciente. » 

Despertó en un grito ahogado. Estaba muy agitada, como si hubiera estado corriendo. Dagna la volteó de reojo.

– ¿Qué pasa? –Preguntó.

–Nada –Contestó Layla suspirando.

– ¿Tuviste un mal sueño?

Layla solo asintió, tomó el libro que siempre leía y comenzó con su lectura.

– ¿Sabías que el papá de Regina murió? 

– ¿Qué? –Layla dejó el libro a un lado y le comenzó a poner atención a Dagna.

–Sí, murió cuando recién habías llegado al hospital –contestó Dagna.

– ¿De qué murió?

–Tal parece que lo golpearon y se desangró. Alcanzó a decirle unas palabras a Regina, cuando se murió. Quisimos acompañarla al funeral, pero ella no quiso. Estaría sola, ya que Pablo era un hombre muy solitario –Dijo Dagna –La pobre no mencionaba una palabra después de eso.

–No sabes cuando me duele no haber estado ahí.

–Pero ya está bien, le costó tiempo aceptar la muerte de su padre. Ella decía que el solo se había dormido –Dijo Dagna.

–Igual que como le pasaba a Jahir –Repuso Layla.

– ¿El papá de Jahir murió? –Layla asintió –Es muy duro perder a tus padres –Dijo Dagna para después quitarse una lágrima que había salido de uno de sus ojos.

–Disculpa por la pregunta, pero, ¿Cómo murieron tus papás?

«Llegaba de la preparatoria, con Roo, ella es una chica que ahora habita en la casa en la que vivía yo con mis padres. Iba a hacer una tarea a su casa, cuando miré hacia la mía. Se veía tan callada y sola. Quise entrar, iba a mitad de la calle, cuando esta explotó. Corrí, quería ver a mis papás con vida, pero era imposible que hubieran sobrevivido. Días después, dijeron que había sido provocado» Recordaba y al mismo tiempo, le contaba a su amiga «Resulta que mi padre le debía dinero a una persona que, según decían “Es peligroso”. Lo buscaron, y cuando al fin lo atraparon, dijo que el si había hecho explotar mi casa, y que no se arrepentía de nada. 

A mí me dijeron que me iría a un orfanato, pero escapé. Vagaba por la calle, la policía me encontró y me llevaron al orfanato. Ahí, no me trataban nada bien, esa era la razón de que siempre me escapara después de la prepa. Cuando llegaba de nuevo al orfanato, tenía que meterme por la puerta trasera, ya que si Sea se daba cuenta de que había escapado, era capaz de golpearme»

–Siento que hayas tenido que pasar todo eso –Dije.

–Pero gracias a Antonia y a ti, estoy bien –Dijo sonriendo –. Tú sabes que Antonia me ponía más atención que mis padres, ya que a ellos les preocupaba más su trabajo.

Layla asintió. Se puso de pie con dificultad y caminó hacia la caja de recuerdos. Sacó la pulsera que tenía grabado “Forever Together”. 

–Mira –La enseñó a Dagna, ella sonrió y levantó su pantalón, dejando ver su tobillo, en este había una réplica de la pulsera –Tu también la tienes.

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