–Vale, adiós, se van con cuidado –Se despidió Layla de Regina y Roberto.
–Yo ya me voy a dormir –Dijo Dagna.
–Yo también –Dijo Miguel.
Para que después, los dos desaparecieran al doblar las escaleras. El silencio y la incomodidad invadieron aquella sala de estar. Layla y Jahir se lanzaban miradas incomodas, hasta que Jahir se dignó a dejar atrás el orgullo y romper el silencio.
–Y bien. ¿Qué era eso que sacaste en aquella bolsa? –Preguntó –. Porque no habrás creído que soy tan estúpido y caí en tu “mentirita”.
Layla se puso de pie, abrió la puerta de entrada y fue directo hacia la bolsa, para después regresar a la casa con esta en la mano.
– ¡Revísala! ¡Anda! –Exclamó retándolo, aunque muy dentro de ella sentía aquel miedo de que la descubrieran –. Si no me tienes confianza.
–Vale, ya te creo –Dijo –. Pero solo quiero saber qué es eso. Si no lo ves tan interesante, no te opondrás ¿o sí?
– ¡Que poca confianza! –Dijo en un tono bajo que apenas se podía escuchar –. Anda, ábrela, ¿Qué esperas?
La bolsa yacía tirada en medio de los dos. Jahir ya se había puesto de pie y observaba a la chica. « ¡No la abras! ¡No la abras!» Rogaba Layla, temerosa, en la mente.
–Esa carita y esos ojos que tanto me encantan, me ruegan que no abra esa bolsa –Dijo Jahir, Layla lo miró molesta –. ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo?
– ¡No me retes! Ahora soy yo quien exige que la abras –Dijo Layla incrédula por lo que estaba diciendo –. ¿No querías saber?
– ¿Saber qué? –Preguntó el chico, retándola –. Quiero oírlo de tus propios labios.
– ¿Qué quieres oír? ¿Qué eso no es más que basura? –Preguntó la chica mirándolo, ya estaba enfadada.
–No, quiero oír la verdad –Contestó Jahir. La miró fijamente a los ojos, lo que provocó que Layla dejara atrás su mentira y se decidiera en decirle lo que contenía aquella bolsa negra –. Pero te veo muy convencida en que es basura, así que la tiraré en aquel bote –Dijo señalando hacia el lugar en el que había estado la bolsa, anteriormente –. La tiraré y olvidaré el asunto.
–No –Jahir se aproximaba a la puerta, pero se regresó al escuchar ese “No”.
– ¿Qué pasa? –Preguntó juguetón. Se acercó a ella, para que quedaran a solo unos centímetros. Los dos se miraron a los ojos.
–Esos ojos –susurró Layla. El se acercó, le plantaría un beso, pero Layla lo impidió –. Tira esa bolsa.
Jahir salió de la casa y depositó la bolsa en el bote de basura. Layla lo miraba desde la sala de estar, dudosa en decirle la verdad, o no. Jahir volvió y se acercó a ella, sus ojos se veían tan llenos de vida, tan llenos de inocencia. Layla dirigió la mirada hacia otro lado, impaciente.
– ¿Qué pasa? –Preguntó Jahir –. Estamos solos, puedes hablar con confianza.
Layla lo miró inocentemente, pero después su cara cambió completamente. Su nariz sangraba y llevándose la mano hacia la boca, corrió hacia el medio baño del primer piso. Encendió la luz inmediatamente y una vez estando frente al inodoro, vomitó sangre. Jahir la observaba desde la puerta de aquel cuarto de baño, el estaba asustado.
– ¿Qué pasa? –Exigió que la chica hablara. Pero esta no paraba de vomitar –. ¡Layla! ¿Qué hago?
Ella salió del cuarto de baño, para después dirigirse hacia él lavabo de la cocina, se limpió la cara, para luego, cepillarse los dientes. Esta vez no había manchado su ropa. Una vez que terminó, se dirigió hacia la sala de espera y ahí estaba Jahir, nervioso y caminando de lado a lado. Ella se acercó y parándose en frente de él, lo miró avergonzada.
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Positive vibe...
Teen FictionLayla, una chica de dieciséis años, sufrió de una enfermedad. Al poco tiempo, esta regresa, pero no le desgarra la esperanza y felicidad que ella siente de salir adelante. Siempre sintió el desprecio de su papá, gracias a su abandono y este vuelve...
