Dagna había salido con Roberto y Regina con Miguel. Layla se encontraba sola en su cuarto. Acababa de darse un baño y estaba leyendo. Cuando Jahir llegó.
– ¿Qué haces? –Preguntó.
–Leo.
– ¿Estás enojada? –Preguntó Jahir, al ver lo cortante que se estaba comportando Layla.
–Es solo que todos están al pendiente de mi, como si fuera una niña pequeña –Contestó Layla, para después indicarle a Jahir que se sentara en la cama, al lado de ella. Este hiso caso y Layla se recargó en su hombro.
–Necesitas de cuidados, acabas de salir de un coma –Dijo Jahir, para después rodear el cuello de la chica con su brazo.
–Pero…
–No protestes, vale, mejor… quiero pedirte disculpas.
– ¿Y eso?
–Es que… es mi culpa que hayas pasado por eso y…
–Nada de eso, yo te pedí que me dejaras ahí, sola. Esto no es culpa de nadie, más que mía.
–Layla, yo debí de haberte puesto atención. ¿Me perdonas?
–No tengo nada que perdonarte. ¿Vale? No hagas que terminemos peleándonos. –Dijo Layla, aclarando todo, para después chocar sus labios con los de Jahir – ¡Te quiero! –Jahir sonrió y abrazó a la chica fuertemente.
Horas después, Layla se había quedado dormida. Jahir la acostó cuidadosamente, para después irse a su casa.
Al siguiente día…
Layla estaba sentada en el comedor, apenas harían la comida, cuando Dagna y Regina llegaron de la preparatoria. Entraron serias a la casa y se sentaron en el comedor, dejando sus mochilas al lado de la silla. Esquivaban la mirada de Layla, ella no entendía nada, pero no haría nada porque le dijeran que pasaba. Terminaron la comida, las dos se pusieron de pie y se retiraron al cuarto sin decir nada. Layla las miró confundida mientras subían las escaleras.
– ¿Y ahora que traerán? –Preguntó Maricela sentándose en la mesa y también viéndolas.
–No lo sé, pero iré a averiguarlo –Layla se puso de pie con dificultad.
–Bueno, yo me voy a trabajar –Dijo Maricela
–Vale, que te vaya bien.
Subía las escaleras, cuando escuchó un susurro que provenía de su cuarto “Calla, ya viene” Layla sonrió de lado, y se apresuro a llegar al cuarto.
–Y ¿Por qué callarían? –Preguntó, para después sentarse en su cama, mirarlas por un momento y tomar su libro, fingiendo que leía.
–Tenemos algo que decirte –Dijo Dagna seriamente.
–Vale, díganme. –Dijo Layla, sus amigas se miraban nerviosas –Soy impaciente, recuerden.
–Ah, sí. Bueno, es que, hace meses, antes de que tuvieras ese accidente –comenzó a decir Regina nerviosamente – Te expulsaron de la preparatoria, porque nunca ibas.
– ¿Eso? Ya lo suponía.
– ¡Layla! No estás preocupada –Dagna estaba sorprendida.
–No –Dijo Layla, para después cerrar su libro –Pienso continuar con los estudios el año que viene. No me vendría mal un año de descanso –Se encogió de hombros, acción que vendría siendo más un “Qué más da” –Por cierto, hicieron mucho misterio para nada.
–Otra cosa. Vimos a Jorge, nos preguntó por tu salud y le dijimos que ya estabas bien. –Dijo Regina – Quería venir a verte, pero el dije que no, porque si no, terminarías golpeándolo o inclusive, matándolo.
–Jaja, ¿Tanto así? –Preguntó Dagna – ¿Qué te hiso?
Días después…
Todos en la casa habían salido, a excepción de Layla, a la cual, seguían cuidando como si fuera una bebé. Esta salió del cuarto de baño, después de haberse duchado. Se puso unos calcetines, seguidos de unos Vans, que le habían combinación al mini short y a la blusilla de tirantes. Salió de la casa, pensaba no tardar tanto, para que sus amigos y su mamá, no se preocuparan.
Caminaba por la acera, cuando se metió en un edificio grande. Arriba de la puerta principal, se podía leer “Biblioteca Hope”. Caminaba por los pasillos que formaban los grandes estantes de libros, buscando un tema de interés, cuando se cruzó con una mirada conocida. « ¿Dónde lo he visto? » se preguntó, al ver al chico. Este, al ver a Layla que lo observaba, sonrió y se acercó.
–Eres Layla ¿Verdad?
–Sí, ¿Quién eres tú? –Preguntó la chica confundida.
–Luis, ¿No me recuerdas? – Layla negó con la cabeza – Compartimos un vagón del tren, cuando fuiste a conocer el rancho de Regina.
Layla asintió indicando que al fin, lo había reconocido. El arqueó las cejas y sonrió, al mismo tiempo que alguien se acercó y poniendo su mano en el hombro de Luis, miró a Layla confundido.
– ¿Se conocen? –Preguntó.
–Sí –Contestó Luis sin entender.
–Yo me voy –Dijo Layla, para después dar media vuelta. El tercero al detuvo – ¿Qué quieres Jorge?
–Nada, solo quiero saber cómo sigues. ¿No es demasiado rápido para que andes como si nada hubiera pasado?
– ¿Te importa? –Preguntó Layla de mala gana. Suspiró frustrada, tratando de relajarse –Jorge… no quiero hablar contigo ¿Vale?
–Lo entiendo –Dijo el chico.
Layla salió de la biblioteca, se puso cada auricular en las orejas y siguió caminando por la acera, cuando la tomaron de la cintura. Dio media vuelta, para después chocar sus labios con los de Jahir.
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Positive vibe...
JugendliteraturLayla, una chica de dieciséis años, sufrió de una enfermedad. Al poco tiempo, esta regresa, pero no le desgarra la esperanza y felicidad que ella siente de salir adelante. Siempre sintió el desprecio de su papá, gracias a su abandono y este vuelve...
