Quérote

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-Amaia,no te estreses.
-Luis,mi hija está ardiendo en fiebre.
-Tú también has tenido muchas fiebres y sigues viva.

Llevábamos casi cinco horas tratando de bajar una fiebre y calmar una madre histérica.
Aitana había decidido dejarme a mi el marrón de la madre porque la niña era la menos que molestaba.

-Si me llegan a decir que ser madre era tan agotador...
-Hubieses sido madre igual.

Sonríe de medio lado porque sabe que tengo razón.

Aitana aparece termómetro en mano y suspira.

-Le ha bajado un poco.
-¿Está sola?-su madre lo pregunta con intención de salir corriendo a acompañar a mi ahijada-.
-Con Julia,le está dando mimitos.

Amaia sonríe nostálgica,ellas mismas más de una vez habian sido el apoyo de la otra en noches de fiebre,mañanas de resaca y tardes de mal de amores.

Cuando Amaia nos llamó diciendo que Aiti tenía fiebre y que como madre primeriza en enfermedades no sabía que hacer no dudamos ni tres segundos en poner rumbo a su casa y ayudarla.
Nosotros tampoco éramos expertos en mantener la calma pero sí en usar termómetros y administrar medicamentos para nada dañinos.

A lo lejos veo a Aitana distraida colocándose el pelo a la vez que se acomoda en el sofá y se me va la vida.
Yo no elegí enamorarme pero si hubiese podido elegir tambien la habría elegido a ella.

Ella había descubierto todos mis demonios,los había abrazado y a la mañana siguiente me había hecho café.

Me dolía mirarla.
Me gustaba el hoyuelo en sus mejillas sonrojadas,cuando sonríe,cuando habla,cuando no está peinada,cuando se hace la distraída,cuando es amable y a veces risueña y cuando demostraba toda su inteligencia.

Ella era de esas que ponen una canción en bucle,suben el volumen,bailan y les deja de importar el mundo.

Ella era de esas de las que te devolvía la felicidad cuando te miraba y le brillaban los ojos.

-¿Que miras?
-Amaia...no miro nada.
-Ya,ya...Cuando termines de comertela con la mirada me avisas,voy con las niñas.

Sonrío y niego con la cabeza.
A Amaia no se le podía negar lo evidente.

-¿Qué pasa Luisito?
-Estás muy guapa hoy.
-¿Qué me vas a pedir?

Me hago en ofendido y me levanto.

-¿No te puedo decir que estás guapa sin querer nada?

Ella coge mi brazo y me sienta de nuevo.

-¿Cómo se dice "te quiero" en gallego?
-Quérote.
-Quérote Pedrito.


El Silencio Dijo SíHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora