Ahí

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Una ensalada compartida y una mano torpe posada encima de la otra.
Una mirada que te invita a romper todos los esquemas y una sonrisa que no puedes retener por mucho que quieras si él te mira así.

-¿Qué va a pasar con nosotros?

La pregunta del millón.
La que seguramente se ha estado preguntando él todo el día y la que me he estado preguntando yo todo el día.
La pregunta más sencilla y difícil de responder a la vez.

-No lo sé Luis,me encantaría darte una respuesta clara pero no lo sé.
-¿Te puedo proponer algo?

Le podría proponer lo que quisiera,lo más disparatado del mundo...porque a los ojos ilusionados poco se les podía negar.

-Dime.
-Es dificil empezar de cero con dos niñas pero lo podemos intentar.
-Está bien,seremos amigos con intención,como al principio.

Volver a los inicios era volver a respirar,era volver a sentir.
Volver era recordar el primer beso y el primer Luis después de darme cuenta de que Cepeda era un nombre demasiado raro y que se tenía que llamar de otra manera.
Volver era regresar al primer "te quiero" y a todos esos ataques de cosquillas robados corriendo de un lado de la casa a otro.
Volver siempre sería felicidad.

-Acepto.
-¿Te parece si esta noche te quedas en casa?
-Vas rapido eh.

No puedo evitar sonreír e imaginarme miles de cosas.
Pasan por mi mente recuerdos de todo tipo pero los voy desechando hasta quedarme con mi favorito.El del sofá de nuestro salón,con una película de fondo y el mundo a nuestros pies.

-Es que hay algo que echo mucho de menos.
-¿Quitarle el edredón a alguien por las noches?

No le faltaba razón.
Era algo que siempre había contestado cuando le preguntaban que que era lo que más le molestaba de mí.

-Que me cantes al oido antes de dormir.

Él se limita a morderse el labio inferior haciendo que me estremezca como pocas veces alguien lo conseguía.

-He hecho canciones nuevas,te las puedo enseñar.

Asiento levemente clavando mis ojos en los suyos.
Ahí,en esa sonrisa a medía boca.En esos ojos ligeramente achinados.En esa mano nerviosa sobre la mia.En esos ojos marrones llenos de luz.

Ahí seguía mi Luis.

El Silencio Dijo SíHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora