Margaritas

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-Ah,¿Y te gusta la música?
-Sí,papá me ha regalado una guitarra y la tocamos juntos.
-¿Sabes que el abuelo hace guitarras?

La cabeza de Julia gira completamente hacia su abuelo y lo mira con los ojos muy abiertos.
Su abuelo responde a su pregunta indirecta asintiendo.

-¿Quieres ir a verlas?-Luis,mi suegro,le tiende la mano-.
-Vale.

En menos de una hora se habian ganado la confianza de las dos y para que mentir,habian recuperado la mia.

Ellos suben y nosotras nos quedamos en el sofá.

-¿Cuántos años tiene?
-Mañana siete.
-Son preciosas.
-¿Que te voy a decir yo?
-Para una madre siempre son lo mejor.
-¿Para ti también?
-Aitana,por muchas diferencias que tengamos sigue siendo lo más bonito que me ha dado la vida junto con María.
-Entiendo.
-Alba también está preciosa.
-Ya,es muy amiga de Julia.
-¿Has visto a Maria?
-Claro.
-Nunca me ha contado nada de vosotros.
-La respuesta a eso se llama Luis Cepeda.
-Que cabezota es.
-Encarna,cuando le diga que he estado aquí me va a matar.
-Ha sido una casualidad,nos encontramos en el concierto.
-Me voy a ir ya,hemos venido de sorpresa y todavía no lo hemos visto.
-Claro cariño,voy a buscar a la niña.

Ella se levanta y yo recojo todo lo que le hemos sacado a Gala para que estuviera entretenida.
Julia aparece de la mano de su abuela y acompañada por su abuelo y nos despedimos de ellos permitiéndonos imaginar que pronto nos volveremos a ver.

Le mando un mensaje a Luis.

Aitana:Hotel Pazo los escudos.

No tarda más de treinta segundos en contestar.

Luis:Precioso.¿Y?

No le contesto esperando que entienda todo lo que significa que le diga un nombre de un hotel en Galicia.

Yo pongo rumbo al hotel con las niñas y nada más llegar las acuesto ya dormidas y cansadas de tanta emoción.

Vuelvo a abrir el móvil.

Aitana:132

Lo lee y no responde.
Parece que lo ha entendido.

La espera se me hace eterna.
Solo queria tomarle de la mano,esa mano que encajaba perfectamente con las mias,como si fueran hechas sólo para mi y que nos rieramos haciéndonos creer que nos importabamos y que así todos los momentos se conviertieran en los mas importantes de la vida.
Queria mirarle y comprobar de nuevo que el único lugar donde podía mirarme y ver mis virtides era en el espejo de sus ojos y que al hablar de nuevo con el se me escapara la sonrisa porque a pesar de todo elegía sus chistes malos y su risa floja.
Yo lo iba a querer como siempre quise que me quisieran aunque eso conllevara viajar de un lado a otro para oir lo que ya oía en casa acompañado de una guitarra.

Yo iba a conseguir que cuando pasara por un lugar lleno de margaritas no tuviera que deshojarlas.
Yo iba a conseguir que supiera que lo quería dejándolas enteras.

El Silencio Dijo SíHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora