—¿Sigues enojada? -Pregunto Daniel recostándose a mi lado. Finalmente el día había finalizado, por lo que era hora de que durmiésemos.
—¿Debería estarlo? -Conteste en un falso tono amigable, acariciando la pata de Pelusa- Simplemente me manipulaste para que entrase a una habitación secreta, de la cual pude salir luego de una hora y media -Lo observe fijamente a los ojos- Cuando finalmente la pelea en la que pude haber participado y ser de gran ayuda, había terminado... -Le sonreí de la manera mas hipócrita que me fue posible, con mis ojos posiblemente de color rojo. Keira estaba furiosa- ¿Cómo te sentirías en mi lugar? -Pregunte tranquila con la ultima pizca de autocontrol que había en mi cuerpo- ¡Por su puesto que estoy enojada! -Grite exponiendo mi verdadero estado de animo.
—Por favor, entiende... Lo hice para protegerte -Pronuncio tranquilo, lo observe con mi ceño completamente fruncido- Lo siento -Se digno a decir intentando acercar su mano a mi rostro, ganándose un golpe en esta- Ya entendí, ya entendí -Suspiro alejándose- Te lo compasare... ¿Si? -Me sonrió esperando alguna reacción de mi parte. Alce una de mis cejas y sonreí.
—No todo es tan fácil... No esperes que te perdone cada que hagas este tipo de cosas -Conteste jugando con las orejas de Pelusa mientras esta me observaba fijamente con sus ojos brillantes- Nada se arregla con un ''Lo siento'' o un ''Te lo compensare''. Siguiendo esa lógica, un juez debería perdonar a un asesino luego de que este se disculpe con el cuerpo sin vida de su victima -Lo observe completamente seria- No tiene sentido ¿Verdad? -Suspire ante su mirada gacha, parecía un niño- Solo deja de hacer estupideces ¿Si?
—Esta bien -Contesto acomodándose en la cama. Imite su acción, causando que nuestros cuerpos estén ligeramente distanciados- Buenas noches Emma -Susurro tranquilo.
—Buenas noches Daniel -Conteste regalándole una pequeña sonrisa, la primera desde que nos encerró junto a Noah en esa habitación de pánico o como él lo llamo ''Refugio''.
Sin mas, me gire en dirección a mi amada para poder abrazarla como todas las noches, una vez estuvo entre mis brazos le desee dulces sueños. Los minutos transcurrían y por alguna razón no lograba conciliar el sueño, el único sonido que me rodeaba era la pausada y tranquila respiración en ambos lados. Al parecer ellos ya habían conseguido dormirse.
— ¿Qué haces? -Pregunte entre susurros al sentir como el tranquilo silencio era interrumpido por el sonido de las sabanas moviéndose detrás mío- Sigo enojada, no me toques -Suspire al sentir como la manos de Daniel pasaba suavemente por mi cintura- Dije que no me toques ¿Estas sordo o que? -Sin recibir respuesta alguna mi cuerpo fue deslizado hacia atrás, hasta chocar contra el pecho del tatuado. Observe a Pelu, afortunadamente no se despertó tras ser movida junto a mi- No señor, aléjate -Comencé a dar golpes en su mano para que me soltase, sin éxito alguno.
Lentamente comencé a girarme en su dirección, para así lograr enfrentarlo. Cuando finalmente estuvimos frente a frente no puedo evitar suspirar con cansancio, esto no podía estar pasando otra vez ¿Qué hice yo para merecer esta tortura?. Mordí mi labio con fuerza conteniendo mis insultos, no servirían de nada en este momento, después de todo sus ojos estaban cerrados y su respiración era demasiado tranquila. Definitivamente estaba durmiendo.
—Por fin -Susurre emocionada al notar como lograba separar nuestros cuerpos con mis movimientos de lombriz.
—No -Un profundo gruñido salió de su garganta, generando que alce mi cabeza. Entre sus entrecerrados parpados logre observar los brillantes ojos celestes de Liam, los cuales me miraron por una milésima de segundo antes de desaparecer al cerrar nuevamente sus ojos.
La distancia que había ganado fue eliminada en un movimiento. Nuevamente nuestros cuerpos estaban pegados, esta vez mucho mas que antes. El agarre en mi cintura era mas firme que el de hace varios segundos, haciéndome completamente imposible hacer cualquier movimiento mas allá de respirar.
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Ojos rojos
WerewolfEra inevitable, las llamas fueron participes de un intento desesperado por cambiar el destino que le amparaba. Finalmente pudo estar en paz... Pero olvido un pequeño detalle, una vez su destino fue pronunciado, ya no existía forma de cambiarlo. Deb...
