—¿Cómo se supone que esconderemos eso? -Pregunto Erick al borde del colapso nervioso. Todos los presentes observaron mi reflejo en el espejo sin saber que hacer. El verde agua comenzó a rascar su cabeza en un intento por no explotar- Es lo único que nos falta -Mi vista recorrió todo mi cuerpo, sin saber a que cosa se refería exactamente ¿Mis brazos, piernas o hombro? Mis heridas son muchas y el que la falda del vestido fuese corto por delante para luego acabar en una cola hasta el suelo no ayudaba a ocultar nada.
—Una chaqueta -Agrego Matheo caminando hasta quedar frente a mi, colocándose sobre un pequeño banco coloco una mano en mi hombro y analizo mejor la situación. Al parecer lo que mas les preocupa son las vendas- No, eso seria muy tosco -Se corrigió al instante. Sus ojos se iluminaron y chasqueo sus dedos- Hojas... No podemos sacar el vendaje pero podemos hacer que, se alguna forma coincida con el resto del atuendo -El pequeño frente a mi sonrió de forma victoriosa.
—Es imposible tapar el vendaje en su totalidad -Pronuncio finalmente Noah, el cual ya se encontraba completamente arreglado para la ceremonia, misma que Lukas nos advirtió que comenzaría en treinta minutos- Seguirá viéndose -Agrego con obviedad. Nuevamente la habitación quedo en silencio, posiblemente en busca de alguna otra solución.
—Háganlo de todas formas -Dije sin dejar de ver mi reflejo, mi hombro era el único vendado pero en mis brazos y piernas era posible verse las heridas que gane en la batalla contra Demian- No importa si se ve, después de todo -Me moví levemente en mi lugar- Fue causado por mi lucha, todas mis heridas reflejan el camino que tuve que atravesar y esta -Toque mi hombro- La gane al proteger a mi mate... Cuando me vean quiero que todos sean capaces de notar que doy mi vida por los que amo -Pelusa se levanto de su lugar y se coloco a mi lado, mostrando sus dientes comprendiendo a la perfección mis palabras.
—Matheo, ve a buscar a los demás, necesitamos armar el diseño -Ordeno Felisa observando al menor- Que traigan todo lo necesario.
En lo que los arbóreos llegaban comenzamos a dibujar en un papel las distintas opciones. Logramos llegar a un acuerdo en el momento exacto en el que varios habitantes de la tribu se adentraban por la ventana. Me pregunto como es que nadie los ve. Al ver el diseño que habíamos armado todos asintieron, me rodearon y apoyando ramas, hojas y flores en mi cuerpo cerraron sus ojos. Lentamente aquellos objetos naturales comenzaron a cambiar sus formas. Las ramas se volvieron parte de las decoraciones del corset, siguiendo las líneas de este de forma armoniosa. Las hojas se alargaron y afinaron, envolviéndose en el mis tacones y tobillos, como si fuesen las cintas de una bailarina. Mas hojas abrazaron mis hombros, formando unas mangas caídas y dibujaban un diseño en mi hombro, justo sobre el vendaje. De todos estos brotaban pequeñas flores rojas con forma estrellada.
Una vez todo estuvo finalizado observe a Noah, quien también estaba siendo rodeado por otros arbóreos para decorar sus prendas. Los minutos pasaron y la puerta fue golpeada, la esencia anaranjada de Lukas ingresaba por debajo lo que me ahorro el tener que ir a ver quien era. Todos los habitantes de la tribu se apartaron, dando por finalizado sus trabajos. Erick fue el primero en alejarse para ver que era lo que el mate de mi amigo necesitaba.
—Espérenlos abajo -Logre leer de los labios del verde agua, quien no tardo en volver a cerrar la puerta- Terminamos justo a tiempo -Con una sonrisa dejo escapar todo el aire de sus pulmones. Hizo una seña comprensible para todos los arbóreos y estos, luego de asentir, comenzaron a correr hacia la ventana. Atravesándola de un solo salto.
—Yo también quiero hacer eso -Soltó Noah con asombro, viendo a Matheo abandonar la habitación junto a los demás- ¿Qué es esto? -Pregunto al percatarse de que Erick colocaba algo en su cabeza.
—Una corona de flores -Contesto Felisa mientras me colocaba la mía. Con rapidez nos observamos en el espejo, apreciando como las flores que decoraban el atuendo de ambos eran del color de nuestros ojos; Magenta para mi y marrón para Noah. Sonreí al percatarme de como las coronas también poseían el color de los ojos de nuestros lobos, obteniendo como resultado una combinación de marrón y lima para el pecoso, mientras que la mía era Magenta y Roja.
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Ojos rojos
LobisomemEra inevitable, las llamas fueron participes de un intento desesperado por cambiar el destino que le amparaba. Finalmente pudo estar en paz... Pero olvido un pequeño detalle, una vez su destino fue pronunciado, ya no existía forma de cambiarlo. Deb...
