Mezclando el futbol con las canciones de Taylor para hacer una historia completamente ficticia, pero llena de emoción.
A veces la vida da giros extraños, te golpea y te hace creer que lo mereces, para luego devolverte a ese lugar seguro que creías...
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18 de Diciembre, 2021
Al regresar a la fiesta Olivia y Ed se encontraron con que todos sus amigos se habían puesto de acuerdo para fingir demencia. Estaban ignorando el tema, fingiendo que nada había pasado entre la pareja, disfrutando de bailar con Olivia.
Julian se había ido para pensar las cosas, no había rencor en absoluto. Olivia sólo esperaba terminar su rol de dama de honor para poder volver a la habitación de hotel que había reservado junto a su novio para encontrarselo y poder hablar con él.
Oriana estaba agradecida de que Olivia estuviera animando su fiesta y bailando a su lado, aunque sabía que la morocha estaba completamente angustiada en el fondo de su corazón. Eso es lo que ella siempre hacía, la tristeza podía consumirla pero ella iba a dar el mejor show.
Le era más facil perrear hasta abajo y cantar a los gritos que quedarse en silencio, porque ese era el momento en que sus pensamientos atacaban.
Ed no se despegó de su lado, la trajo a tierra cada vez que veía que Olivia comenzaba a disociar, y le sonreía, haciendole saber que todo iba a estar bien. Olivia rezaba a todos los dioses y todos los santos que las cosas puedan arreglarse, lo último que quería era pasar su cumpleaños peleada con Julian.
Paulo y Enzo conversaban entre ellos, intentando descubrir cuál de los dos había metido más la pata. Emiliano los pelotudeó toda la noche, pidiendoles que la próxima vez usen las pocas neuronas que les quedaban antes de hablar.
Olivia era el alma de la fiesta, bailando hasta con los abuelos de los novios, alegrando a todo el mundo y devolviendole la vida que por un rato le había robado a la fiesta. Intentaba compensar todo el tiempo que los novios había perdido en intentar consolarla a ella y a Julian.
Chequeaba el celular cada cinco minutos, esperando obtener un respuesta de Julian, pero él ni siquiera leía sus mensajes. Lo único que ella pedía era que Julian esté lo suficientemente sobrio como para poder manejar y llegar a salvo, si algo le llegara a pasar ella no soportaría que esa pelea fuera su última conversación.
Así de dramática era la cabeza de Olivia, automaticamente pensaba en la muerte o el peor escenario. Desde niña era así, imposible de cambiar.
Licha bailaba con ella, invitandola a bailar en cada cuarteto y baile lento, intentando que no se note la ausencia de su novio, aunque era imposible. Olivia apreciaba el intento, pero nadie nunca iba a poder ocupar el lugar de Julian.
Hacia las 5 am sólo quedaban pocos invitados, y comenzaban a llegar las medialunas y vasos de café que los novios habían contratado para esa hora. Todos se sentaron sobre el escenario, eran pocos y todos eran amigos, así que estaban disfrutando de un momento de paz. Una paz fingida, dadas las circunstancias, pero paz al fin.
Olivia comía mientras apoyaba la espalda sobre las piernas de Lisandro, él estaba recargado contra la pared y tenía las piernas a modo de respaldo para la morocha. Ed estaba sentado a su lado, explicandole a Enzo por qué no le parecía gracioso que él cante el que no salta es un inglés cada cinco minutos; Lautaro defendía al morocho a muerte, y entre los dos se encargaron de continuar boludeando al pelirrojo.