Ochenta y dos

1.7K 184 88
                                        

OCHENTA Y DOS

El Instituto Privado Wagner se alzaba imponente, su infraestructura calcada de los colegios de la clase alta europea establecía desde el inicio que los estudiantes provienen de un determinado sector de la población del país. Porchay, que estuvo allí antes, aún se sentía maravillado con los detalles del edificio y la clase que exudaba la decoración.

―Hermoso― se dijo al mismo tiempo que la mirada se le resbalaba por las paredes blancas y aquellos vitrales enormes que hablan de la modernidad del mundo.

―Mi amor― la voz de su padre lo distrajo de la apreciación artística ―Llama si algo sucede, si te sientes mal, si algo no te gusta, si te tratan mal, lo que sea, papá vendrá de inmediato para auxiliarte ¿sí?

El Alpha abrazó a su hijo con fuerza dejando un beso en su frente con adoración.

―Quéjate si te hacen algo, saca las garras si lo necesitas y no olvides quién eres y el valor que tienes― añadió su mamá uniéndose al abrazo.

―Estaré bien― dijo bajo la protección de sus padres ―Tengo a Macao conmigo y sé cómo defenderme.

―No olvides que te amamos mucho, mucho― Porsche besó la cabeza de su hijo ―Eres nuestro sol.

―Yo también los amo― respondió Chay con una sonrisa.

La primera campana del instituto se dejó escuchar advirtiendo que los estudiantes necesitaban ir a sus salones para iniciar la jornada. Con dificultad los padres dejaron ir a Chay y después de un par de besos más, el chico por fin se encontró con su primo para ir a su salón.

―¿Cómo te sientes?― fue lo primero que preguntó el Omega.

―Tengo medicación y un parche para que no perciba las feromonas Omega, así que creo que estoy mejor― dijo Macao con cansancio ―¿Sabes? Esto de crecer es bastante feo ¿por qué debemos pasar por cosas como estas?

―¿Acaso te gustaría ser un Beta?― preguntó Chay curioso.

―No, solo estoy harto de no controlarme.

―¿Hablaste con Tian? Salimos de compras hace dos días y estaba muy decepcionado contigo, dijo que no insistiría y te dejaría.

―¿Me va a dejar? ¿Con quién se va a ir?― Macao tomó del brazo a su primo y lo agitó urgiendo una respuesta.

―No dijo que tuviera a alguien, solo dijo que no se metería más en tus asuntos y que si no quieres ser más su amigo lo entiende y ya― Chay se soltó del agarre de Macao y suspiró molesto.

―Lo siento, no quería tratarte así... ¿ves? Me refiero a que sigo sin poder controlarme, si se trata de Tian todo me hace enojar, me irrita o estoy a punto de explotar.

―¿Y se lo dijiste?

―Algo así, no me atrevo a llamarlo, pero, el General Botitas envió mi mensaje.

―¿Qué hiciste?

―Hallé una forma de que no se enoje conmigo, espero que sea suficiente y que este maldito desequilibrio o lo que sea que me esté pasando se arregle pronto, necesito explicarle todo a Tian cara a cara y agradecerle por salvarme el trasero otra vez...

―No te presiones, mi papá dice que esas cosas llevan tiempo y que lo peor que puedes hacer es estresarte― comentó Chay.

Pronto estuvieron frente al aula que les correspondía, Macao dejó que Chay pasara primero, fue inevitable que los estudiantes que ya se encontraban dentro voltearan hacia los recién llegados, muchos de ellos eran compañeros de Macao de otros años, sin embargo, también había algunas caras nuevas. Como todo el asunto de Chay siendo primo de Macao se trató durante las vacaciones y en el círculo cerrado del Club de Música, los viejos compañeros del Alpha abrieron los ojos muy confundidos de que se presentara acompañado de un Omega y sobre todo, que se portase tan caballeroso al punto de llevar la mochila de éste.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jul 01 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

WOUNDSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora