T2 Capítulo 40A

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Rifle - The Last Dinner Party

In that cave we found
Cloth and steel that bound your callous hands
Rising from the tomb of your mother's womb
Are you happy now?

(No pude elegir una mejor canción para este capítulo. Háganse un bendito favor de ESCUCHAR LA PUTA CANCIÓN. Gracias)

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Sobre una diminuta lámpara existía una pobre luz que alumbraba el rostro de Chiquita. La teniente, con una adrenalina nueva avanzando por las venas de su cuerpo tuvo que tomar aire. Pero no de cualquier forma. Contó hasta cuatro mientras el aire entraba por su nariz, lo sostuvo otros cuatro, lo expulsó lento en otros cuatro y dejó los pulmones vacíos otros cuatro más antes de volver a empezar.

La llamada con Lisa la había dejado al borde de la ansiedad. No por su propia seguridad, sino por la del resto de su familia. Honestamente, lo último útil que había hecho en esa base militar era reenviar las evidencias de lo que se hacían en los campos. Después de eso, su alcance para información nueva parecía haberse limitado considerablemente. Sospechaba, no, estaba casi segura de que alguien había cortado esa línea a propósito.

Vaya... No había caído en cuenta en eso hasta el momento.

Quizás Lisa sí tenía razón. Lo mejor era abrirse.

Sí se iba a Estados Unidos, podía involucrarse dentro de las fuerzas militares americanas. Tenía muchísimos contactos, especialmente el de el coronel Richard Holt. Estados Unidos hasta el momento se había mantenido al margen de involucrarse directamente, ofrecieron su ayuda de forma indirecta con un precio altísimo, pero era ayuda igual.

Sí Chiquita se iba a Washington, era mucho más sencillo encontrar esa ayuda directamente allá. Además, podría fácilmente solicitar asilo, encontrar una casa cómoda, ajustar el terreno para Lisa y sus sobrinos. Quizás, solo quizás, podría convencer a su atolondrada hermana de desvincularse de la línea de fuego. Quizás podría hacer que Lisa se involucrara también en el ejército.

La visión de ella, con el mismo uniforme que Lisa le robó una sonrisa leve e irónica. Desde que se habían reencontrado siempre parecían estar en lados opuestos. Por primera vez, Chiquita deseaba estar codo a codo a su lado y la base en Londres era lo suficientemente deprimente como para querer empezar a hacerlo ya.

Volvió a exhalar una respiración cuadrada. Lo primero que le habían enseñado cuando todavía no sabía disparar un arma era precisamente eso, respirar como un soldado. Inhalar, retener, exhalar, pausar. El sistema nervioso obedecía si se lo pedías con suficiente firmeza, la frecuencia cardíaca bajaba, la ansiedad se aquietaba, y el mundo dejaba de moverse tan rápido por un momento.

En medio de la noche y ya calmada, Chiquita miró sobre su hombro. Ahyeon llevaba dormida desde las dos de la madrugada, pestañeó un poco al escucharla hablar con Lisa pero el sueño parecía llevarle la delantera. Mientras Chiquita la miraba, no dejaba de pensar en lo pacífico que se veían los rasgos de la joven oficial.

No era la primera vez que se despertaba antes que ella, ni la primera vez que se quedaba así, quieta, sin hacer nada más que mirar. Había algo en la forma en que Ahyeon dormía, con los brazos ligeramente abiertos y la respiración tan pareja, que le producía una incomodidad específica. No del tipo malo. Del tipo que no sabía cómo clasificar aún y que por eso prefería ignorar durante el día y solo permitirse notar en momentos como este, cuando no había nadie mirando y el cuartel entero estaba dormido.

Juro que (JENLISA G!P) [Parte 1 y 2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora