Su sonrisa se sombreó al llegar al salón, a su sorpresa, nadie estaba formado en grupos y la profesora Hernandez de historia había cambiado las falda plato de los sesenta por un vestido negro ceñido y sus rizos desordenados por una odiosa melena rubia, Tessa había vuelto.
Ante la sorpresa se paralizó a la entrada descargando la tensión sosteniéndose de la correa de su bolsa, presa para los tacones aguja que se dirigieron a ella.
–Señorita Morgan.
–Doctora Thomas.
A la sombra de la mujer los últimos alumnos en ponerse en su lugar se dieron el permiso de cuchichear los suficientemente fuerte para animar al resto del salón, la cortina de humo perfecta para la tensión entre ambas
–El comité exigió exámenes vocacionales a su generación –dijo hablando mas bajo para escabullirse en el parloteo que las rodeaba– aunque imagino la docencia le atrae.
Lena abrió en plato los ojos, habían tenido un encuentro anterior y David sólo fue parte del final de la conversación. Sabia también que ella y David ya se habían encontrado pero tenía claro que esa conversación pendiente no la involucraba precisamente a ella ¿Sería sólo paranoia y no un comentario insidioso?
–Digo, tienes quince y ya eres ayudante de preescolar.
–Tengo dieciocho –interrumpió Lena sin gracia a su broma.
La rubia sonrió burlesca, le acarició el hombro a Lena casi con lástima, ella tenso su cuerpo entero a su tacto y reacia a seguir su juego dio un paso atrás.
–Eres demasiado lista para caer en sus juegos, Morgan–dijo con falsa preocupación mientas apoyaba su mano en el hombro de Lena.
Hizo sinapsis a la respuesta, Tessa ya sabia que pasaba entre David y ella. Sin demostrarle miedo sólo la miro desentendida a su insinuación. Tessa quiso apoderarse de la situación abrazando a su pecho la torre de hojas y mirando fijamente los felinos de Lena que parecían a su juicio asustados. Hizo un escáner de pies a cabeza de Lena y estando satisfecha a lo que ella no admitiría como competencia le dio una sonrisa sínica.
Lena sintió hervir sus mejillas no por vergüenza, era Lilith apoderándose de ella ante la desfachatez de la rubia al invocarla. Se planteó frente a ella y sin permiso jaló de la esquina de un par de hojas del fardo que sostenía Tessa.
–Llevaré uno de estos para, ya sabe, saber si la docencia me genera tanto...tanto–recalcó casi orgásmica– placer como lo ha hecho hasta ahora, con su permiso señora Thomas.
A los tacones plantados le ofreció la vista de su espalda y sus piernas caminar victoriosas hacia el final del pasillo dejándola sin permiso a replicas. La caoba desapareció tras un pasillo, aunque Lilith había ganado, no dejaba de pensar el que sería de David y ella ante la visita de Tessa.
"Tessa sabe de nosotros" escribió luego de esconderse tras la puerta de su casillero.
El profesor dejó de escuchar a la profesora McDougell insistir sobre la importancia de la educación sexual en su salón cuando leyó el mensaje de Lena, aunque sabía que la astucia y curiosidad de Tessa no demorarían en descubrir su secreto, sabía lo preocupaba que estaría Lena.
"Me encargaré de ella"
Otra vez timbro.
"Hay algo más, es sobre Ara"
El profesor volvió a mirar el teléfono por debajo de la mesa.
"Te espero en casa a las 8"
De vuelta a su piso con una bolsa de Starbucks con su sándwich favorito de atun y lechuga para un profesor bondadoso que se jactaba de una falsa maldad que fue reflejada en treinta preguntas vistas en clases y una gran pregunta final de la cual discutían a menudo en el sofá, tan fácil fue que creía el señor Lenner merecía un premio.
Dos besos a la entrada y dejando su paquete encima de la mesa para disfrutar su intensidad fueron la bienvenida. David aun lucia su disfraz formal sólo con dos botones de la camisa desabrochados y la corbata un poco mas floja.
–Te ves jodidamente guapo así.
–Sin chantajes, señorita Morgan, no aumentare sus puntos–bromeó besando su frente– ¿Qué tal crees te fue?
Lena se hundió de hombros sentándose en el sofá, David la miró con gracia, era como un felino hogareño acomodándose en su lugar favorito.
–¿Café?
Lena negó con la cabeza, al parecer en ese momento solo le apetecía otra de sus charlas y el profesor lo entendió. Se sentó al borde de la mesa para hacerle el frente a las preocupaciones de la caoba.
–Que ha pasado hoy con Tessa.
Lena lanzó un suspiro casi enfadado contra David y se dejó caer en el sofá en un cuasi berrinche mirando al cielo.
–Pues me dijo que era demasiado lista para tus juegos y que a mis quince –enfatizó burlesca– ya tenia un gran gran interés en la docencia.
David puso los ojos en blanco y luego dejo caer la cabeza dejando escapar una leve risita que no fue indiferente a Lena.
–¿De que te ríes?
David apretó los labios para no molestar a la caoba mucho mas de lo que lucia al ponerse frente a él.
–Quizás luces de dieciséis, pero no de quince cariño, descuida.
–¡David! –reprendió enfadada la caoba golpeándolo en el pecho.
–Lo siento, lo siento –dijo entre risas– sólo lo hace por fastidiar– continuó más calmado– Tessa no puede decir nada en mi contra
–¿Qué a caso guardas muchos secretos con ella?–preguntó Lena.
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Estimado Señor
Mystery / ThrillerMe sumergí en tus infiernos y no conseguí volver, Lena.
