Alguien de más atrás le advirtió de la presencia de un recién llegado cuando ella se dignó a sentarse cerca del chico pálido de la chaqueta azul. Alguien nuevo había llegado a revolverle el mundo.
Por un minuto el hilo de tensión entre la mirada de Lena Morgan y el profesor Lenner se hizo visible a los ojos de todos, se habían declarado la guerra en ese instante sin opción de reconciliación.
David se sacó los lentes y grabó su rostro, sus pasos retumbaron contra los vidrios haciendo eco. Con el pulgar buscó la "M" en la lista de nombres.
–Martin, Miller...Morgan –la observó impaciente– Señorita...–observó la lista otra vez– ¿Lenna Marianne Morgan?
La chica asintió con seguridad.
Caminó con el libro en mano hacia a ella sin mayor presura y la miró omnipotente.
–¿Reprobó también primaria?
Lena no se dignó a responderle, por desesperante que le pareciera a David su actitud no pudo dejarla escapar con un regaño. Algo en sus ojos y en su forma de mirarlo haciéndolo sentir inferior le tentó a seguir desafiándola.
–Supongo que los modales no son lo suyo, Morgan –observó de nuevo el libro enmarcando sus ojos en los anteojos de lectura– como tampoco lo son las matemáticas, la física, la química, deportes y la biología.
Al quitarse los anteojos volvió a mirarle, en tres segundos se había convertido en una Lilith abandonando el Edén por su culpa. Por Dios que David jamás en su ardua experiencia en féminas había topado con semejante mujer, o aun mujercita.
–Supongo que lo suyo tampoco eran mucho las ciencias y las matemáticas –respondió Lilith, escupiendo fuego de la boca– no por nada se termina siendo un profesor de literatura fracasado en un lugar como este.
Se inclinó hacia delante acortando distancias con su nuevo oponente y le observó ladeando la cabeza.
–¿O es que acaso aun cree que alguien leería o siquiera, se dignaría a comprar el melancólico libro que está escribiendo en su computadora?
Esto era algo nuevo en David, abrió los labios pero de los suyos no brotó el fuego si no un suspiro de rabia. Sin saber como ella había acertado con los planes de un libro que hasta él creía nadie leería, y aun más, también acertase en sus rosáceas notas en la secundaria frunció el ceño y quizo ahorcarla.
-Bienvenida a tu nuevo año, estás castigada.
Entre sus nuevos alumnos florecieron los murmullos y sabía bien que la señorita Morgan no le quitaría la mirada de encima corrigiéndole el más mínimo error para ridiculizarlo. Aclaró su garganta de manera exagerada y acomodándose la corbata ordenó a todos abrir el libro de contenidos en la pagina 124.
Lena aún no dejaba de mirarlo.
Ni él a ella.
Nada bueno nacería de ahí.
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Estimado Señor
Misteri / ThrillerMe sumergí en tus infiernos y no conseguí volver, Lena.
