Condujo hasta las afueras de la ciudad, su viejo auto aun daba la potencia para no demorar demasiado en cruzar de un extremo a otro la ciudad y en un par de minutos llegar a destino. Lenner lo había planeado todo mentalmente, no imaginaría lo largas que eran las sobre mesas de Lena y Alma cuando cuchicheaban sobre los últimos rumores familiares sobre primos lejanos que ella jamás había visto y de los cuales sabía de su existencia por las fotos de su abuela, por un tiempo llegó a pensar que no existían, pero le hacía feliz ver que Alma se entretuviese con alguien más que el gato en esa vacía casa.
Pasaría quizás una hora desde que Lenner decidiera que una banca en mitad de la nada sería el perfecto lugar para encuentros casuales que nada tenían de inesperados ni naturales. Una hora le costarían la mitad de sus cigarrillos pero defendía que sería la penúltima cajetilla antes de dejar de fumar por completo.
En las lejanías de una ciudad repleta de ruido, comenzaban a levantarse las brisa mas fresca y nocturnas de todo el año, las aperturas del otoño les llamaban. El profesor ya tenía planeadas sus primeras frases de acercamiento sin repasarlas mucho para parecer natural. Quizas sería primero un "Hey Morgan! ¿Qué haces por aca?" o quizás algo más a su estilo como "¿Andas en busca de otro bar para mayores?" pero no, no podía volver a hacer enfadar a Lilith, ella no le dejaría pasar otra más y aunque le costara asumirlo, tampoco se lo merecía.
En un soliloquio casi demasiado inmaduro para el Lenner que llegaba a los treinta Lena no tardaría en llegar, sin la misma preparación que tenía David claro está, ni tendría lista la frase que diría cuando al botar la última bolsa de basura lo viera de nuevo a metros de su casa, sentado sin motivo en una banca y matando una colilla con la punta de su pie. David alcanzó a atajarle la mirada dejándola sin la escapatoria de huir sin que él la viese, mucho menos en su trapos de andar por casa, que por alguna razón casi bizarra, a Lenner le parecían dar a Lena un aspecto increíblemente adorable.
Sin esperarlo no fue él el que se acercase demasiado, Lena avanzó mitad intimidada mitad sin sentido, sólo se aproximó.
-Señor.
-Morgan –respondió Lenner casi susurrando.
Y callaron, un silencio que más que incomodo les invadía la boca suplicando que alguno de los dos fuese lo suficientemente valiente para por fin hablar de sus pactos imaginarios.
-No esperaba verte por acá –mintió.
-Yo mucho menos.
Lenner abrió los ojos en plato, era tan difícil distinguir el enojo de su tono normal al hablar.
-No sabía que vivieses por acá –volvió a mentir.
Lena se encogió de hombros, cruzó los brazos en barrera a las aperturas de invierno y logró sostenerle la mirada sin avergonzarse por llevar vieja ropa deportiva y no ser comparable con la chica que había abandonado el apartamento de ese hombre unas noches atrás. Lenner rompió el silencio aclarando la voz con una tos falsa.
-Me parece oportuno pedir disculpas, no sabía lo de tu hermana, recién cuando revisaba...
-La verdad prefiero dejarlo asi –interrumpió en seco- no esperaba que hiciera un análisis completo de sus estudiantes antes de realizar sus clases.
Sonrió culpable, era exactamente lo que había hecho hace unas horas atrás, pero el tono de voz de Lilith parecía no aguantar tanta amabilidad por mucho rato, decidió ir al grano del asunto.
-Sabes además que lo que paso la otra noche, fue sólo un desliz, no podría volver a ocurrir jamás, no significó absolutamente nada y aunque pudiese sonar poco ético –hizo una pausa- ambos callaremos ¿Verdad?
Esta vez Lena sonrió y fue Lenner el que perdía un poco los estribos al tratar de predecir las reacciones de su alumna con las mil caretas desconocidas para él. Ella se le acercó más y aparentando incluso más madurez en el asunto le observó desafiante.
-Hablamos de una preparatoria en donde las maestras se esmeran en que un alumno voltee a ver sus pechos operados y de donde todos saben no saldrá ningún genio ¿Verdad?
Lenner no respondió, por alguna razón empezó a fascinarle la manera en que Morgan respondía cosas inimaginables para él, y a Lena le encantaba abandonar sus partes de el libreto imaginario que seguía su profesor ante situaciones complicadas como esta.
-Profesor Lenner, sólo fue un polvo más de los miles que tendré y de los miles que usted ya tuvo, no vale la pena darle tantas vueltas.
"¿No lo valía?" pensó David. Lilith ya daba su veredicto, y aunque asombrosamente no lo chantajeó como pudo esperar, no lloró diciéndole que lo amaba u opto por las típicas reacciones que les comentaron sus amigos cesantes por cogerse a una alumna, algo no le gustaba de sus respuestas.
-Te pareces a mi –musitó casi inteligible.
-¿Cómo?
-Nada Morgan, aun así si tus padres se enteran yo...
Lena volvió a reir, ahora mas evidente.
-Para que mis padres supiesen del tema tendría que buscarlos, y créame, no es posible.
Aunque tuvo el valor de bromearle al fanático de los caquis sabía que había mas de verdad que de chiste en la frase, aun así soportó el trago amargo de pensar que Lenner imaginaba que detrás de ella habían padres dispuestos a matarlo por tocar a su hija. Lenner le sostuvo un rato más la mirada pero no lo suficiente para generar más tensión. Se puso de pie y le tendió la mano para despedirse; entre desconfianza y algo de pavor Lena la aceptó, no se había percatado de que tan grandes se veían las manos de Lenner cuando cubrían las suyas pequeñas y blancas; él tampoco entendía como la dinamita de su salón podría tener las manos más suaves que jamás hubiese tocado.
-Te veo en clases Morgan.
-Buenas noches.
¿Huía o simplemente obtuvo más fácil lo que quería? Lena se alejó por donde vino y tan pronto dejó de mirarla decidió que era hora de partir a casa, si tan sólo alguien lo pillara en esas andanzas, le daría la razón a Piero.
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Estimado Señor
Mystery / ThrillerMe sumergí en tus infiernos y no conseguí volver, Lena.
