Capítulo 43: Un reencuentro marcado por la pérdida.

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     Naruto había llegado a la aldea tras años entrenando con Jiraiya. Él no había sido el único que había estado practicando, ya que, su amiga y compañera, Nozomi también había trabajado arduamente con Tsunade. Casualmente, todavía no había podido reencontrarse con ella pese a que era la persona a la que más quería ver. Todo el mundo se había cruzado en su camino excepto ella. Corrió hacia la torre del Hokage y esperó delante de la puerta de la Quinta, que estaba hablando con alguien.

     —Entonces, ¿qué has hecho? —preguntó Tsunade.

     —Matarlos a todos —respondió una voz con seriedad. Naruto decidió entrar, ya que había comenzado a desesperarse. Reparó una cabellera plateada que le estaba dando la espalda.

     —Oh, Naruto, me alegro que ya estés aquí ¿necesitas algo? —cuestionó la mujer.

     —Buscaba a Nozomi —contestó él. La Hokage sonrió abiertamente.

     —Pero si está aquí —dijo, sonriendo. La de cabellos grisáceos se dio la vuelta, dejando ver su máscara de ANBU. Se la quitó y, en efecto, era su amiga. Su pelo era notablemente más largo que la última vez que se vieron, tenía las ojeras bastante más marcadas y sus facciones se habían vuelto más definidas y afiladas. Seguía pareciéndose muchísimo a su maestro, pero era como si hubiese florecido. Nozomi estaba mucho más guapa que cuando se despidieron—. Justo ha acabado su última misión.

     —¡Nozomi! —exclamó Naruto, abalanzándose a la chica. Ella se quedó inmóvil, no sabiendo cómo reaccionar. Su amigo ya no vestía de azul y naranja, sino de negro y naranja, era mucho más alto y, su cara se había vuelto un poco más masculina. Aquellos años le habían sentado bastante bien.

     —Por fin estás aquí —susurró la chica, devolviéndole el abrazo con torpeza.

     —¡Hace mucho que no nos vemos! —gritó Naruto, intentando agarrar la mano de su amiga, pero ella lo impidió.

     —Te mancharás si lo haces —dijo la chica, sonriéndole. Pero su gesto era diferente al que él recordaba, como si la sonrisa hubiera desaparecido de sus ojos y solo quedase un fantasma en sus labios.

     —¡Estás muy guapa, Nozomi! —exclamó él. La Hatake asintió sutilmente—. ¡Mírate, si eres ANBU, debes ser increíble!

     —Lo es, y no lo digo solo porque sea mi alumna. Todas sus misiones han sido un éxito —comentó la Senju. Al rubio le brillaron los ojos.

     —¡Ya sabía yo que serías alguien genial! ¡Y ese rombo en la frente te queda genial, es muy parecido al de la vieja Tsunade!

     —¡Oye, si me vas a insultar, al menos sal de mi despacho! —gritó la rubia.

     —Venga, Nozomi, ¿vamos a Ichiraku? —preguntó el chico.

     —Claro, no he vuelto a ir desde que te fuiste —respondió la chica—. Pero tengo que ir a casa a cambiarme, ¿quedamos ahí en treinta minutos?

     —¡Claro que sí, hasta ahora! —exclamó el rubio mientras su amiga desaparecía por un portal—. Tsunade, ¿le pasa algo a Nozomi? Se la ve triste...

     —Ha tenido que pasar por cosas muy duras en ANBU, ya te lo contará si le apetece, procura ser sutil al respecto —explicó la sannin. Él asintió.

     Nozomi, por su parte, se duchó y cambió de ropa rápidamente, pero no lo suficiente como para llegar puntual. Con su portal, apareció frente a Ichiraku, Naruto estaba sentado en la barra y su maestro, Kakashi, estaba a un asiento de distancia. Nozomi se sentó entre ellos y pidió un ramen especial, igual que Naruto.

Smile | Naruto UzumakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora