Capítulo 59: La vida no vale la pena vivirla.

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     Nozomi, tras acabar su operación quirúrgica, se dirigió de nuevo a la habitación de su maestro. Iba a picar, pero la conversación que estaban teniendo le llamaba la atención de sobremanera.

     —Al final te has encariñado mucho con tu alumna, ¿eh? —escuchó Nozomi; era Asuma.

     —¿Sí? —dijo Kakashi.

     —Todavía recuerdo cuando el Tercero te obligó a cuidar de ella, dijiste que preferirías morir. —Rio.

     —Yo era muy joven... Y le tenía mucho aprecio a su madre y ella es, al fin y al cabo, la causante de su muerte, era obvio que le tendría rencor —explicó Kakashi.

     Nozomi tragó en seco. Había sido demasiado ingenua, de nuevo. Obviamente Kakashi la detestaría. Aunque había sido capaz de ocultarlo de una manera perfecta. Lo peor era que no podía culparlo, era normal que la odiara, pero había sido muy cruel escondiéndolo de una manera tan brillante.

     Se dio la vuelta y caminó hasta su casa. Siempre era abandonada por todos. Una y otra vez. Primero su padre, su madre, sus amigos y, ahora, su maestro. Era un ciclo repetitivo del que no podía escapar. Quizás, lo peor fue que no pudo llorar ante las palabras de su maestro. Se tumbó en su cama boca abajo y, enseguida, se quedó dormida.

     —¡Nozomi! —exclamó su maestra, delante de su cama. No se extrañó, ya que le había entregado una copia de sus llaves.

     —¿Pasa algo? —murmuró ella. Tsunade se dio cuenta rápidamente de que no estaba bien.

     —Tengo una buena noticia —dijo, sonriendo, pero la cara de su alumna no cambió ni un milímetro—. Vamos a darle el alta a Kakashi.

     —Ah —murmuró Nozomi—. Puedo quedarme aquí, no requiere de mi presencia, ¿no?

     —¡Te he llamado expresamente! ¡Cámbiate y ven! —ordenó la sannin. Nozomi negó y miró a su maestra a los ojos.

     —No creo que Kakashi quiera verme —susurró la chica—. Me quedaré aquí, de todas maneras, no me encuentro demasiado bien.

     Tsunade asintió, no quiso decir nada más. Su alumna jamás había contradicho una orden suya, así que debía estar pasando por un mal momento. Además, aquello que había dicho de Kakashi le hizo pensar que él tenía algo que ver.

     —Está bien, descansa. Si necesitas algo, dímelo.

     Nozomi se metió de nuevo en su cama. Sabía que no debería holgazanear, pero por unas horas más no pasaría nada. Abrazó su almohada de nuevo y cerró los ojos. Volvió a quedarse dormida.

     —¡Nozomi! —gritó Naruto desde la ventana de su casa. Ella giró su cabeza y le miró—. ¿Puedo entrar? —Nozomi asintió y escondió su cara en la almohada. —La vieja Tsunade nos ha dicho que te encontrabas mal.

     —Oye, trata a mi maestra con un mínimo de respeto cuando esté cerca —murmuró Nozomi.

     —Eso, Naruto, no me gustaría saber qué dices de mí a mis espaldas —dijo Kakashi, poniéndose al lado del rubio—. Me llevaré a Naruto para su primer entrenamiento, la Quinta quiere hablar contigo cuando te encuentres mejor, por lo visto te va a enseñar una técnica increíble.

     —Entiendo —murmuró Nozomi, incorporándose—. Por favor, cuide de Naruto. —Se inclinó en señal de respeto.

     —¿Por qué estás siendo tan cortés? Es Kakashi... —dijo Naruto, que se había dado cuenta del cambio de actitud en su amiga.

     —Cla-claro, ya sabes que siempre cuidaré de vosotros, soy vuestro maestro. —Ella asintió.

     —Buena suerte, Naruto. —Sonrió débilmente.

Smile | Naruto UzumakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora