Capítulo 101: La última historia del primer amor.

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     Konoha se había teñido de color por la celebración del festival Rinne. Naruto y Nozomi caminaban de la mano por las concurridas calles y, de vez en cuando, entraban en alguna tienda para comprarse algo el uno al otro.

     —Dime, Naruto, ¿me seguirías queriendo si fuese un gusano? —preguntó la Hatake, sosteniendo una camiseta frente al chico para ver si le quedaba bien.

     —Sabes que sí... pero ¡¿y si te piso sin querer?!

     La chica rio y pagó la camiseta. Naruto, encargado de llevar las bolsas, añadió una más a las que ya llevaba.

     —Nozomi, iré a Ichiraku con los chicos, ¿te importa? Puedes pasarte si quieres.

     —Ve sin problemas, yo me quedaré en casa. —La Hatake sonrió y él la besó. —Dame mis bolsas, si has quedado para cenar, llegas tarde.

     —Me lo has pegado tú —dijo el chico, dándole las bolsas que le pertenecían a la chica y el ramo de flores.

     El par se separó y Nozomi se introdujo en un portal para volver a su casa. Una vez allí, comenzó a colocar todos los regalos de Naruto hasta llegar a la bolsa con la camiseta que ella había comprado para él.

     —Se le ha pasado —susurró ella, localizando el chakra de su novio, que, efectivamente, estaba en Ichiraku.

     Nozomi colocó las flores en un jarrón con agua y agarró la bolsa con la camiseta del chico. Creó un portal que daba a Ichiraku y, al salir, se encontró una escena tremendamente peculiar: Naruto y una chica se estaban besando. La Hatake tragó en seco y, antes de que alguno de los presentes pudiera verla, desapareció con sus portales.

     Apareció en el parque cercano a su casa y se sentó en uno de los columpios. Aunque sabía que existía la posibilidad de que el beso hubiera sido un malentendido, no pudo evitar llorar. Apretó la camiseta contra su pecho y las lágrimas la mojaron. Estaba muy decepcionada y se sentía traicionada a más no poder.

     —¿Por qué lloras? —preguntó un hombre delante de ella, cuyo chakra era increíblemente poderoso—. Arruinarás la camiseta...

     —Da lo mismo, no la necesito —respondió la chica, alzando la mirada. El cabello del hombre era blanco y sus ojos permanecían cerrados todo el rato.

     —Entonces, ¿me la regalarías? —Se acercó a ella, que no pudo evitar fruncir el ceño.

     —¿Quién eres? —preguntó la Hatake.

     —Soy Toneri, y si estoy aquí es por ti.

     Rápidamente, el hombre introdujo su mano en el pecho de la chica, sacando una esfera blanca de él. Nozomi quiso crear un portal, pero no podía. Le miró, después miró la esfera. Ese era su kekkei genkai, esa esfera blanca, y aquel individuo se lo había robado, estaba segura. De repente, cayó al suelo, no tenía energía siquiera para activar el sello de su frente.

     Una de las marionetas de Toneri agarró el cuerpo de la ninja y comenzó correr.

     —¡Nozomi! —exclamó el Uzumaki, persiguiéndoles. La nombrada consiguió golpear a la marioneta con la suficiente fuerza como para romperla en pedazos y se precipitó al vacío.

     Naruto consiguió atrapar a la chica antes de que impactase contra el suelo. La observó y se dio cuenta de que algo debía ir mal.

     —¿Qué pasa? ¿Estás bien? —preguntó el Uzumaki, pero ella no contestó—. Diablos, Nozomi, contesta.

     —Se ha llevado mi poder —murmuró finalmente, intentando ponerse de pie, pero cayó de rodillas al suelo.

     —¿Cómo?

Smile | Naruto UzumakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora