Por fin era el día de la prueba y, tal y como Kakashi había dicho, Nozomi no probó un mísero trozo de comida, pese a que sabía por qué lo decía. Caminó hasta llegar al campo de entrenamiento y se sentó en el césped para esperar a su equipo.
—¡Nozomi! —exclamó Naruto, contento.
—Hola, Naruto —respondió ella, viendo como se sentaba a su lado.
—Estoy muy emocionado, seguro que lo hacemos bien —dijo él, sonriendo.
—Sí, seguro —comentó la Senju, no muy convencida. Además, no podía evitar pensar en que su amigo preferiría que Sakura estuviera en su lugar.
Sasuke apareció unos minutos más tarde, saludó a Nozomi y se sentó a su lado. Los tres esperaban a Kakashi, el cual no aparecía. Nozomi se tumbó en el suelo y cerró los ojos; no había dormido demasiado bien aquella noche y se notaba. El Uchiha comenzó a jugar con las puntas del pelo de la chica, bajo la atenta mirada del Uzumaki.
Unos sutiles ronquidos empezaron a escucharse, provenientes de la Senju. Los chicos se miraron entre sí, llevándose el dedo índice a la boca, para que el otro no hablase.
Nozomi se despertó cuando escuchó a Naruto gritarle enfadado al Hatake, frotó sus ojos y bostezó por lo bajo.
—Bueno, vamos a empezar —dijo el hombre. Los tres le miraron con atención—. Vuestro objetivo es muy sencillo: debéis quitarme estos cascabeles. —Se los enseñó, agitándolos un poco. —Pero tenéis que hacerlo antes del mediodía. Si no lo conseguís os quedaréis atados a esos postes, es decir, no comeréis.
—Somos tres, ahí hay dos cascabeles —comentó el Uchiha, mirando a Nozomi, que apartó la vista rápidamente. Estaba seguro de que sabía algo.
—Me alegra que me lo preguntes, Sasuke. De esta manera, me aseguro de que uno de vosotros repita sí o sí. Aunque podéis repetir los tres, lo repito. —El hombre bostezó, cansado. —Bueno, podéis usar las armas que queráis, incluido el shuriken, si no estáis dispuestos a matarme, jamás conseguiréis estos cascabeles.
—¡Pero si usted no pudo esquivar un borrador! —exclamó el Uzumaki, riendo.
—Los payasos de clase suelen ser los más débiles. Puedes ignorarlos sin problemas, sacan notas muy bajas, son unos fracasados... deberías mirarte al espejo —comentó el Hatake. Naruto se enfadó y agarró un kunai, seguidamente se abalanzó sobre Kakashi.
—Naruto, no hagas eso, no tienes ninguna posibilidad... —susurró la Senju.
—No tengas tanta prisa, todavía no he dicho nada. Pero te has acercado a mí con todas las intenciones de matarme así que, ¿cómo os lo digo? La verdad es que me estáis empezando a caer bien, chicos. —Los tres alumnos se levantaron. —¿Preparados? ¿Listos? ¡Ya!
Sasuke agarró el brazo de la chica y ambos se escondieron juntos. Ella frunció el ceño, no sabía por qué había hecho eso.
—Quédate aquí, conseguiré los dos cascabeles y te daré el otro. Sé que no te gusta luchar y que no es tu punto fuerte, no te preocupes —dijo el Uchiha.
—Sasuke, no hace falta que lo hagas, pero muchas gracias. Si por algún casual los consiguieras, dáselo a Naruto, a él le haría más feliz —dijo ella, pero su compañero negó.
—No, te lo daré a ti. —Miró seriamente al frente. Naruto había retado a su maestro en un duelo. —Es estúpido, increíblemente estúpido...
Nozomi salió de su escondite y tiró del brazo del Uzumaki para que volviese a esconderse.
—Estás loco, es un jonin, vuelve a esconderte pedazo de tonto —susurró ella.
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Smile | Naruto Uzumaki
FanfictionSonreír nunca se nos hizo fácil a ninguno de los dos, quizá a mí más que a Nozomi. Su nombre significaba esperanza, y eso es justo lo que me dio. Cuando nadie podía amarme, llegó ella, y, por Dios, lo puso todo patas arriba. -aerhyan | 2019
