Capítulo 30: Ser conocedor de algo no es lo mismo que asumirlo.

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     —Si quieres aprender de mí, Nozomi, fíjate en lo que hago —dijo la Senju, poniendo una de sus manos en la frente del Uchiha, de ella, comenzó a emanar un chakra verde. Sasuke se despertó y la Hatake, como si la vida le fuese en ello, le abrazó, como si se le fuese a escurrir.

     —Nozomi —susurró el de cabello negro.

     —Me tenías tan preocupada —murmuró ella mientras una lágrima resbalaba por su mejilla—. Descansa, preocúpate de recuperarte. —Se separó de él y le arropó con la sábana de nuevo. —Venga, vayamos a ver a Kakashi.

     —¡Eso, eso! —gritó el Uzumaki, saliendo de la habitación. Entraron en el habitáculo de al lado, donde Kakashi yacía tumbado pacíficamente. La sannin hizo lo mismo que con Sasuke y el hombre se incorporó rápidamente.

     —¡Kakashi! —dijo la Hatake, sonriendo.

     —Estarás avergonzado —habló la Senju—. He oído que perdiste contra dos bandidos, y mira que pensaba que eras un genio...

     —Lo siento —se disculpó su maestro. Nozomi frunció el ceño.

     —Él jamás perdería contra simples bandidos, algo ha debido de pasar —comentó la chica.

     —Me sobreestimas... —susurró Kakashi.

     —¡El próximo es el cejas pobladas! —gritó Naruto. Gai, que se escondía tras la cortina, asintió.

     Naruto se fue corriendo, ya que había quedado con Iruka, y lo que restaba del grupo caminó hasta una habitación para hacerle el chequeo a Rock Lee. Tsunade palideció al ver al muchacho.

     —Nozomi, le tienes mucho aprecio a este chico, ¿verdad? —Ella asintió.

     —¡Claro que sí, somos rivales! —exclamó Rock Lee.

     —Entonces no sé a cuál de vosotros le dolerá más lo que voy a decir. Lee, debes dejar de ser un ninja —comentó Tsunade. La Hatake abrió la boca sutilmente, aquello no le podía estar pasando a uno de los ninjas con más fuerza de voluntad que conocía.

     —No gastes estas bromas, mujer —susurró Gai.

     —Alrededor de la columna vertebral hay múltiples fragmentos de hueso, bastante incrustados. Tu cuerpo no está en buen estado para completar misiones como ninja. Aunque te operemos...

     —¡No me dejaré engañar! —exclamó el maestro de Lee—. ¡Tú no eres la verdadera Tsunade! ¡Debes de haberte transformado en ella con un jutsu! ¿Quién eres? —La mujer le miró con tristeza.

     —¿No hay ninguna posibilidad? —preguntó Lee.

     —Es una operación que solo yo puedo realizar. Además, se tarda mucho tiempo y es muy arriesgada —explicó Tsunade—. El porcentaje de éxito, como mucho, es del 50%. Si fracasamos... se acabó.

     —No puede ser —susurró Nozomi.

     —Sería mejor que dejaras de ser un ninja y buscaras otro camino —dijo la sannin. Lee se levantó y se retiró de la habitación. La Hatake le siguió.

     —¡Lee! —exclamó ella.

     —Nozomi, ¿qué debería hacer? —preguntó el chico. Ella le abrazó y él correspondió el gesto torpemente.

     —¿Me dejas ser egoísta? —Lee asintió. —No lo hagas, por favor, puedes morir...

     —Pero mi alma morirá si no puedo ser ninja —respondió él.

Smile | Naruto UzumakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora