Capítulo 106: El día perfecto para una boda.

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"¿Y si la luna se cayera mañana?
¿Con quién pasarías tu último día sobre la faz de la Tierra?"

     Inspiré el aire profundamente con la vista fija en el monumento de las caras de los Hokages. Lo expiré mientras apretaba con fuerza mi abanico y sonreía. "Minato, Kushina, seguiré cuidando bien de su hijo, no tienen de qué preocuparse", pensé mientras mis ojos se llenaban de lágrimas. Siguiendo con la vista un pétalo de flor de cerezo que se precipitaba al suelo, fui entendiendo que iba a comenzar una nueva etapa en mi vida. Ojalá a mis progenitores les hiciera algún tipo de ilusión esta ceremonia.

     Miré a mi derecha y observé con cautela el perfil de Naruto, que sonreía mirando la cara de su padre en el Monte de los Hokage. Vestía el típico hakama negro y, adornando su espalda, portaba el símbolo del clan Uzumaki.

     —Naruto, Nozomi, ya es hora —comentó Sasuke, entrando en la sala. Pese a su reticencia, conseguí que se pusiera un esmoquin negro.

     Ambos nos dimos la vuelta al unísono y le sonreí ampliamente. Quería darle las gracias por estar ahí para nosotros, pero lo haría luego.

     —Sí —murmuré mientras Kakashi y Tsunade entraban en la sala.

     —Estás preciosa —dijo mi maestra, que llevaba un vestido verde largo. La puerta se abrió, dando paso a Iruka.

     —Cuida de ella, Naruto, por favor —comentó Kakashi. Observé sus ojos durante un par de segundos; iba a llorar. Pasó su mano por sus ojos y asintió, sonriendo.

     —Más bien, será Nozomi la que cuide de Naruto —profirió Iruka, golpeando suavemente el hombro de Kakashi.

     —Ya estaría bien que se intercambiaran los papeles al menos una vez... —dijo Kakashi jocosamente.

     —No es momento de pelear —masculló Sasuke.

     Sentí mis ojos llenarse de lágrimas, les estaba sumamente agradecida a todos. Naruto agarró mi mano y me sonrió abiertamente.

     —Bien, ¿vamos? —me preguntó.

     Asentí mientras las puertas se abrían. De la mano, nos adentramos en la sala que habíamos elegido como recepción nupcial. En la esquina izquierda se habían amontonado los regalos de todos nuestros amigos y, a medida que avanzábamos por la alfombra en dirección al altar, sus caras se iluminaban y comenzaban a hablar. Kakashi, Tsunade e Iruka iban detrás de nosotros con una solemnidad que nunca había visto.

     Al subir al altar, separamos nuestras manos y nos miramos con una sonrisa entre nosotros. El sacerdote, un conocido de Kakashi, realizó el ritual de purificación y le dio paso a Naruto para que leyera sus votos. Él tragó en seco y agarró mis manos, parecía nervioso.

     —Creo que toda la gente aquí se sentiría tremendamente feliz si tuvieran a alguien la mitad de fiel que tú —me dijo, sonriendo—. Has estado conmigo desde el principio, y sé que lo estarás también hasta el final. He cometido muchos errores a lo largo de mi vida, bueno, tú los conoces todos porque siempre me los solucionas... —El salón entero rio y Naruto dejó ir mis manos. —Pero nunca me arrepentiré de haberte elegido como mi compañera de vida. Nozomi, de verdad quiero que lleves el logo del clan Uzumaki en tu espalda. Kakashi, Tsunade, Sasuke, cuidaré muy bien de ella, lo prometo. Nozomi, quiero estar contigo, ahora y siempre, de veras.

     Posé mi vista en Kakashi, que estaba limpiando sus lágrimas con su mano. Dejé escapar una carcajada mientras las mías amenazaban con abandonar mis ojos. Shikamaru, igual que Kakashi, no paraba de llorar. Jamás le había visto así, pensé que era terriblemente adorable.

Smile | Naruto UzumakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora