Capítulo 111: El amor que no pudo ser.

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     —¡Papá, cuéntanos una historia! —exclamó Hinami, metida en las sábanas de su cama.

     —¿Mhmm? ¿Una historia? ¿No sois un poco mayorcitas para eso? —preguntó el hombre, sonriendo sutilmente—. ¿Tú qué opinas, Hoshi?

     —Lo que quiera Hinami, yo me voy a dormir en dos segundos —murmuró su hija.

     —Bueno, ¿qué historia quieres que te cuente? —dijo Sasuke.

     —Una romántica. Siempre hablas de peleas y el Equipo 7... me apetece algo más normal —respondió Hinami.

     —Mhmm, bueno, veré qué puedo hacer —susurró el hombre—. Cuando tenía vuestra edad, solía estar enamorado de una chica. Era la mejor de todos, la única que estuvo ahí para mí.

     —¿Desde cuándo la conocías? —preguntó su hija mayor, Hoshi.

     —Pues de la guardería —respondió él.

     —¿Conoció a los abuelos y el tío Itachi? —dijo Hinami.

     —Sí, solía pasarse por mi casa cuando éramos pequeños... La cosa es que fuimos creciendo juntos y ella siempre estuvo a mi lado, siempre, es una lástima que a veces no pudiera verlo.

     —¿Y cómo era? —Hinami sonrió.

     —Pues tenía el pelo extremadamente largo y los ojos más bonitos que he visto nunca. Además, era increíblemente lista y fuerte. Siempre que necesitaba algo, ella me ayudaba, así que también era amable y extremadamente cálida...

     —¡Ah, estás hablando de mamá! —exclamó su hija—. ¿Quién más tendría unos ojos preciosos, el pelo largo y sería extremadamente amable?

     —Sí, claro, sobre quién más podría estar hablando... —murmuró el Uchiha.

     "Incluso si jamás me quiso como yo a ella, me hizo entender que yo sí era capaz de amar. Me dio igual que fuese un amor no correspondido, mereció la pena todo el dolor", pensó Sasuke, sonriendo sutilmente.

     Los sutiles ronquidos de Hoshi inundaron la estancia. Sasuke se levantó, arropó mejor a Hinami y salió de la habitación de las niñas. Bajó al salón y se encontró a Hinata, viendo la televisión. Observó su pelo, recogido en una coleta alta y caminó hasta la puerta principal.

     —Ya son las doce de la noche —murmuró Hinata.

     —Sí, iré a dar una vuelta, no hace falta que me esperes despierta.

     La mujer asintió y él salió de su casa. Caminó lentamente hasta llegar a la Roca de los Hokages. Una vez llegó a la de la Quinta, se sentó en ella. Estuvo mirando a la nada durante bastante tiempo hasta que sintió el chakra de su amigo detrás de él.

     —Tú también has venido —le dijo Sasuke al Uzumaki.

     —Claro que sí. Este era su lugar favorito —explicó Naruto, sentándose a su lado.

     —Es —corrigió Sasuke.

     Los dos chicos se quedaron en silencio. Pese a que los ligaba el dolor de la pérdida de su amiga, eran incapaces de consolar al otro.

     —La echo mucho de menos, no te lo puedes ni imaginar —dijo Naruto, poniéndose bien su capa de Hokage.

     —Bueno, alguna idea me hago —murmuró él.

     —Pero no es lo mismo, es mi esposa al fin y al cabo. Y los niños siguen devastados... Honoka apenas habla, no me sorprende, fue ella quien tuvo que sacar el cuerpo de su madre del espacio entre portales...

Smile | Naruto UzumakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora