Capítulo 109: Lo que vale la pena proteger.

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     —¿Estás segura de que no quieres venir? Ya sabes, por los viejos tiempos, el equipo 7... —preguntó Naruto, agarrando las manos de su mujer.

     —Te las apañarás bien con Sasuke y Hinata. Además, con mi padre y Tsunade fuera, soy la siguiente al mando y Boruto y Honoka me necesitan —respondió Nozomi, sonriendo.

     —Está bien... no me eches mucho de menos —dijo su marido, sonriendo, y le dio un beso.

     —Tú tampoco. —La mujer sonrió y creó un portal frente a él. —Venga, pásatelo bien de sujetavelas.

     —Qué graciosa —murmuró el Uzumaki antes de desaparecer.

     Nozomi subió al segundo piso y despertó a Boruto con una sonrisa.

     —Cinco minutos más, mamá —murmuró el chico—. Hoy no hay academia...

     —Está bien, entrenaré con tu hermana únicamente —dijo la mujer.

     —¡No, no! ¡Ya voy! —exclamó el chico, levantándose de un salto—. Despierta a Honoka, bajaré en unos minutos.

     Nozomi rio y caminó hasta la habitación de su hija. Al entrar, se la encontró cepillando su cabello.

     —Buenos días, mamá —dijo la niña con una sutil sonrisa.

     —Buenos días, cielo. Si estabas despierta, ¿por qué no te has despedido de tu padre? —preguntó la mujer, colocando mejor la almohada de la niña sobre su cama.

     —Le he saludado antes de que bajara, pero como se os ve siempre muy acaramelados, he decidido dejaros solos —explicó la niña. Su madre dejó escapar una carcajada y asintió.

     —¡Mamá! —gritó Boruto desde su habitación, por la manera en que lo hizo, Nozomi supo que algo pasaba.

     Corrió hacia él y lo vio asomándose a la ventana, señalando a una especie de individuos con ropas muy extrañas. Si era sincera, todo en ellos era raro, no solo su vestimenta. Eran increíblemente pálidos, tenían el byakugan y su chakra era muy parecido al de Kaguya.

     —¡Honoka! —exclamó Nozomi, haciendo que su hija corriera hasta donde ellos dos estaban—. Chicos, yo me ocuparé de esto, ¿sí? Mientras tanto, quiero que vayáis con el tío Shikamaru, y ni se os ocurra apartaros de él, ¿entendido?

     —Pero, mamá...

     —Sí, no te preocupes por nosotros —dijo Honoka.

     —¡¿Piensas abandonar a mamá?! —exclamó Boruto, enfadado.

     —¿Abandonar? Somos niños sin experiencia real en combate, solo la entorpeceríamos —explicó la niña—. Ten cuidado, mamá.

     Nozomi creó un portal frente a sus hijos y ellos pasaron por él hasta llegar al lado de Shikamaru. La mujer apareció frente a los individuos y se los quedó mirando con cierto recelo.

     —¿Quiénes sois? ¿Qué hacéis aquí? —preguntó la mujer.

     —Acaba con ella, Sota —ordenó uno de ellos. Nozomi dejó escapar una carcajada y creó un portal bajo ellos, que acabó por absorber a los cinco extranjeros y los dejó en su espacio entre portales.

     Nozomi apareció en su espacio entre portales, justo delante del grupo.

     —Sois Otsutsukis, ¿verdad?

     —Obviamente —respondió el que parecía el líder—. Estamos allanando el terreno hasta que llegue nuestro líder.

     —Qué graciosos —susurró la mujer, que hizo crujir sus nudillos—. No saldréis de aquí, al menos no con vida.

Smile | Naruto UzumakiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora