—¡Nozomi! —exclamó Ino, acercándose a ella. La nombrada se dio la vuelta e hizo un ademán con la mano a modo de saludo—. Acabas de volver de una misión con tu equipo, ¿no?
—Sí, he vuelto hace unas horas —comentó la Hatake. Ambas se refugiaron del sol bajo el toldo de un establecimiento.
—Perfecto, estamos todas libres. He pensado en hacer una fiesta de pijamas con todas las que fuimos a la academia, ¿te apuntas?
—Claro, ¿dónde será? —Nozomi sonrió, hacía bastante que no veía a Hinata y Sakura—. Vivo sola, así que puede ser en mi casa si os va bien.
—¡Genial! Nos pasaremos por tu casa sobre las siete, iré a decírselo a las demás.
—Sí, perfecto. Nos vemos.
Ambas se separaron. Nozomi volvió a su casa y se fue derecha a la ducha. Sabía que Sakura estaba saliendo con Rock Lee porque él mismo se lo había dicho y, de vez en cuando, le pedía consejos para regalos y para no enfadarla. Eran adorables. Además, Sakura estaba entrenando en el hospital infantil, y su maestra no era otra que Shizune. Por otro lado, Hinata se había convertido a sus dieciséis años en la líder de su clan, consiguiendo eliminar la rama secundaria del mismo y unificar a todos los Hyugas. No solo eso, sino que había conseguido ser una maestra del puño suave. Ino, como heredera de los Yamanaka, también había conseguido desarrollar sus habilidades, convirtiéndose en una de las mejores usuarias de la transferencia mental.
Y después estaba Nozomi, cuyo mayor éxito había sido no caerse por un precipicio. Si era sincera consigo misma, no había tenido demasiado éxito ni en sus relaciones sociales ni había hecho nada extraordinario como ninja.
Salió de la ducha y se puso su pijama. Se dedicó a recoger su casa y a poner cuatro futones en su sala de estar. Como todavía era pronto, decidió cocinar un poco para sus invitadas. Realizó algunos dulces y los sirvió en la mesa del salón.
Golpearon su puerta sutilmente y ella la abrió, viendo a Hinata al otro lado.
—Hola, Nozomi —dijo la Hyuga, sonriendo y con una bolsita de regalo en sus manos—. Toma, como has puesto tu casa, he querido hacerte un regalo. No es mucho, pero espero que te guste. —Se lo entregó.
—Muchas gracias, no tenías por qué... Pasa, pasa. —Se apartó. La chica entró en la casa y se quitó los zapatos. La Hatake la acompañó hasta la sala e incluso le hizo un pequeño tour.
—Tienes una casa preciosa, Nozomi —comentó la Hyuga, sonriendo.
—Muchas gracias, todavía no la he acabado de pagar. —Rascó su nuca sutilmente, haciendo estallar a Hinata en risas.
Llamaron a su puerta una vez más. Nozomi corrió a abrirla y se encontró con una discusión entre Ino y Sakura.
—¡Al menos yo no me rendí y mandé a tomar viento ser ninja! —exclamó Ino.
—¡Al menos yo soy capaz de salvar a alguien gracias a la medicina! —gritó Sakura.
La Hatake suspiró sutilmente y las invitó a pasar, pero fue ignorada.
—Chi-chicas, calmémonos todas —dijo Hinata, pero tampoco le hicieron caso.
—Os quedáis fuera —masculló Nozomi, cerrando la puerta en sus caras.
En seguida, volvieron a llamar a la puerta.
—Lo sentimos —murmuraron ambas al unísono.
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Smile | Naruto Uzumaki
FanfictionSonreír nunca se nos hizo fácil a ninguno de los dos, quizá a mí más que a Nozomi. Su nombre significaba esperanza, y eso es justo lo que me dio. Cuando nadie podía amarme, llegó ella, y, por Dios, lo puso todo patas arriba. -aerhyan | 2019
