—¡Por fin una nueva misión! —exclamó Naruto, extremadamente contento—. ¡Será tu primera como chunin, Nozomi!
—No es para tanto —susurró ella, sonriéndole.
—¿Dónde está Kakashi? —preguntó Sasuke.
—Debe estar en una misión —respondió Nozomi—. Al ser jonin, estará realizando alguna importante.
—Así es —comentó Tsunade, sentándose delante de ellos—. Tendréis que realizar una misión de rango B, proteger a alguien importante. Bien mirado, podría tratarse de una misión de rango A, pero con el reciente ascenso de vuestra compañera, estáis más que capacitados para hacerla.
—Entonces, ¿a quién tenemos que proteger? —cuestionó el Uchiha.
—A alguien —contestó la Quinta con simpleza—. En el país vecino del Té se celebra cada cuatro años una ceremonia en honor al Templo Todoroki. Nos han pedido que escoltemos a los corredores que van a participar en la carrera. Pero esos corredores que tenemos que escoltar, antes de venir, fueron atacados por un esbirro de los oponentes de la carrera. Tenéis que llegar hoy al País del Té, ¡daos prisa! Nozomi, serás la encargada de escribir el informe, y la jefa durante la misión, buena suerte.
—Entendido, muchas gracias, Hokage —dijo la Hatake, poniéndose la máscara que Kakashi le había regalado—. Venga, chicos, nos marchamos ya.
Los tres ninjas caminaron varias horas hacia el País del Té, pero, a mitad de camino, Naruto comenzó a tener hambre, por lo que se pararon a descansar en un restaurante.
—Con el buen tiempo que hace y vosotros aquí pasando el rato —dijo un chico moreno y de cabellos castaños. Nozomi se bajó la máscara para beber un poco de agua y se le quedó mirando, era bastante raro—. Ser ninja es una profesión tranquila, ¿eh?
—¿Cómo? —habló el Uzumaki, notablemente molesto.
—Naruto, somos ninjas, vigila esas formas —reprendió la chica.
—Será que la Hoja está muy tranquila, está llena de tipos con cara de atontados —comentó el extraño.
—¿Qué dices? —cuestionó el Uzumaki de mala manera; no le había hecho demasiado caso a su compañera.
—Pero qué chica tan guapa tenemos por aquí, ¡retiro lo dicho! —exclamó el chico, mirando a la Hatake, que se subió la máscara al segundo—. ¡Pero no te escondas! Soy Idate Morino. Señorita, ¿cómo se llama? —Morino, como Ibiki, la chica no pudo evitar reír, no se parecían en nada.
—¡Tú! ¡No te pongas tan cerca de Nozomi! —gritó Naruto, dispuesto a golpear al desconocido. Sin duda, no era la persona más inteligente del lugar.
—¿Nozomi? —susurró Idate—. Qué nombre más bonito. Nos hemos encontrado gracias al destino. ¿Hablamos del futuro? De nuestro futuro, quiero decir. —Ella alzó una ceja y le miró de arriba a abajo. —Deja de ser una ninja y conviértete en mi mujer.
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo te atreves a ligar con ella de ese modo?! —chilló el rubio mientras Sasuke seguía con cara de absoluta repugnancia.
—Oye, que es broma, muchacho —susurró Idate—. Aunque si tú quieres —Observó a la Hatake—, no lo es. —Ella dejó escapar un sutil suspiro. —Siquiera te has inmutado, tienes nervios de acero. —Miró al Uzumaki. —Odio a los ninjas como tú. Si seguís merodeando por el País del Té, lo pagaréis caro.
—¡Qué miedo! ¿Quieres pelea? ¡La tendrás! —exclamó Naruto.
—Relájate —susurró Nozomi, bajándose la máscara.
ESTÁS LEYENDO
Smile | Naruto Uzumaki
Fan-FictionSonreír nunca se nos hizo fácil a ninguno de los dos, quizá a mí más que a Nozomi. Su nombre significaba esperanza, y eso es justo lo que me dio. Cuando nadie podía amarme, llegó ella, y, por Dios, lo puso todo patas arriba. -aerhyan | 2019
