Naruto sostenía un libro en sus manos. Hacía como que leía, pero en realidad tenía la vista fija en la nuca de Nozomi, que estaba trabajando. La chica masajeó un poco su hombro y siguió escribiendo. Lo único que se escuchaba en la habitación era el lápiz trazando sobre el papel y algún bostezo del Uzumaki de vez en cuando.
—¿Estás muy estresada? —preguntó él, haciendo una mueca. Ella dejó escapar una carcajada y asintió—. ¿Puedo hacer algo por ti?
—¿Me traes un vaso de agua, por favor? —dijo ella, girando sus silla para que él pudiera ver su sonrisa—. Tsunade me tiene haciendo el papeleo para nombrar a Kakashi el Sexto...
—Claro que sí, de veras —respondió él, levantándose de la cama.
Bajó las escaleras a trompicones hasta la cocina y agarró la botella de agua fría del frigorífico de Nozomi, que estaba meticulosamente ordenado para aprovechar al máximo el espacio. Llenó un vaso con agua hasta casi rebosar y corrió de nuevo hasta la habitación de la chica.
—Toma —dijo él, poniéndole el vaso a su lado. Ella se giró para quedar cara a cara con él y le dio un beso como agradecimiento.
De nuevo, Naruto se tumbó en la cama para seguir viéndola rellenar papeles. Odiaba no ser lo suficientemente inteligente como para ayudarla en asuntos de política extranjera y, en cierta parte, también estaba enfadado con Tsunade por hacerla trabajar tanto siempre. Pensó, entonces, que si Nozomi trabajaba tanto, debería estar enamorada del dinero. Pero después se dijo que no tenía sentido, porque sino no habría salido con él.
—Nozomi —murmuró Naruto, de repente.
—¿Pasa algo? —preguntó ella, firmando un informe.
—Pues que llevas trabajando desde las siete de la mañana, ¿no quieres hacer nada? —dijo el Uzumaki, levantándose de la cama.
—¿Quieres hacer tú mi trabajo? —Rio mientras se giraba para poder ver a su amigo, todavía sentada en la silla del escritorio. —Aunque, ahora que lo dices, quizás sí me vendría bien un descanso...
Nozomi se levantó de la silla y se estiró; a Naruto le pareció similar a un gato. La Hatake se recogió el pelo en una coleta alta e hizo crujir su cuello. De repente, su novio apartó la silla de escritorio y la agarró por los muslos. La sentó encima de la mesa y plantó un beso en sus labios.
—¿Es esto lo que querías? —preguntó ella en cuanto sus bocas se separaron.
—En un principio, sí. Pero ahora se me queda corto —murmuró él, apretando un poco más los muslos de la chica. Después, comenzó a besar su cuello.
Nozomi pasó sus manos por debajo de la camiseta de Naruto y acarició su espalda mientras los labios del chico bajaban hasta su escote.
—Dime que quieres hacerlo, por favor —susurró Naruto entre besos. Ella dejó escapar una carcajada y le quitó la camiseta.
—Venga —murmuró Nozomi mientras Naruto desabrochaba su sujetador.
Separó las piernas de la chica y le quitó sus pantalones y panties a la vez. Nozomi se sorprendió de lo experimentado que parecía en el ámbito, al menos en comparación con ella. Observó al chico bajar sus pantalones y boxers a la vez y tragó en seco.
—No va a caber —masculló ella, poniendo los brazos detrás de la nuca del rubio.
—Lo hará, no te preocupes. —La voz de Naruto, lejos de serle estridente a la chica, se le hizo rasposa y, al murmurar en su oreja, hizo que se le pusieran los pelos de punta.
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Smile | Naruto Uzumaki
FanfictionSonreír nunca se nos hizo fácil a ninguno de los dos, quizá a mí más que a Nozomi. Su nombre significaba esperanza, y eso es justo lo que me dio. Cuando nadie podía amarme, llegó ella, y, por Dios, lo puso todo patas arriba. -aerhyan | 2019
