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Al llegar a casa encontré a Kanat en el cuarto de boxeo, yo también necesito boxear quizás es la única forma de sacar a todas esas chicas de mi cabeza y encontrar algo de paz.

Me quite la camisa , agarre los guantes y subí al rim.

—Debes estar muy enfadado para recurrir a ser golpeado —sonrio Kanat , una sonrisa arrogante de esas que se lanza siempre.

—No me subestimes Kanat, puedo patear tu trasero.

—No lo creo hermanito —me lanzó el primer golpe , lo esquivé con facilidad, una sonrisa apareció en mi rostro.

—Voy a comprometerme con Vegoña —dijo y fue tan impactante su declaración que me dió en la cara—.

—¿Ella lo sabe? —su sonrisa se hizo más ancha, obvio ella no lo sabe.

—Hable con Tadeo hace unas horas —la mension de ese nombre hace que mi sangre hierva , golpee su hombro con fuerza—. Dijo que aceptaba , que tenía tres días para llegar allá.

—¿Hiremos en tres días?

—Si, bueno nos reuniremos con Tadeo en la mansión Graboski allí anunciaré mi compromiso.

—¿Estas seguro de que Vegoña quiere esto?

—Ahora no lo quiere. Pero se que lo querrá.

Negué con la cabeza, Kanat siempre ha Sido el más impulsivo de los dos.

—Debes llevar a tu gente —asegure , sabiendo que sería una falta de respeto comprometerse sin ellos.

—Si, organiza tu eso y avísales , pero para ya, porque el tiempo corre.

Bajo del rim , dejándome allí, con otro problema más. Salí de allí y me di una ducha , después de cambiarme, pase por el cuarto de Vegoña , estaba allí con Varvara quien había trasladado sus casas de Barbie , y sus muñecas al lugar.

—Permiso —golpee la puerta , entre y Varvara me sonrió con alegría , Vegoña me dió una pequeña sonrisa—.

La enana me abrazo , su parecido con Kanat es sorprendente , de hecho ellos dos son los únicos que se parecen a mi padre, yo en cambio soy el vivo retrato de mi madre.

—Pasaba por aquí , para saber si necesitas algo —mire a Vegoña , ella nego , por lo menos ya conmigo no se comporta como un animal herido—. Vale si necesitas algo ya sabes dónde encontrarme.

—Necesitamos pizza —aseguro la enana —. Es que haremos una noche de chicas Kanat, sabías que a Vegoña le gusta Kanat.

Las mejillas de Vegoña se volvieron como unas remolachas.

—No, no lo sabía porque no soy un metiche como tú —le hice cosquillas y ella se quejo —. Deja a Vegoña descansar.

—No está bien , haremos una pijamada no me molesta su compañía —aseguro mientras yo solo asentí, salí de alli y pedí dos pizza.

Me senté en el balcón una vez más observé la luna ese color plateado empezó a recordarme a unos bonitos ojos grises, porque no puedo dejar de pensar en esa chica , es muy niña aún para mí. Encendí un cigarrillo y llame a Antonieta

—¿Cómo va todo con las chicas?

—Bueno todas están bien, menos la peliroja ha estado vomitando y tiene algo de fogaje, creo que es un virus.

Apague el cigarrillo. ¡Mierda! Una sensacion de angustia me arropo.

—Le diste algo —mi voz salió más angustiada de lo que yo podía entender.

Peligrosa Adicción (Prime Borrador )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora