Vegoña Vugoski
Hay dolores que nos roban el aire, que nos dejan sin respiración , de esos que son inevitables, que no hay nada que puedan hacer los demás para calmarnos, porque no hay forma de calmarse ante la perdida, ante el hecho de que esa persona que has amado desde que tienes uso de razón, ya no estará más.
Los brazos de Tadeo no me sostienen lo suficientemente fuerte, no como cuando era una niña y me raspaba las rodillas, el me levantaba del suelo y soplaba en mi herida y aliviaba el dolor, pero está vez sus palabras son como un eco lejano, ese soplido no me llega y el dolor me arropa, es un dolor profundo de esos que te hacen querer cerrar los ojos y pensar que es una pesadilla, te niegas a que sea real, quieres despertar , quieres que sea un mal sueño, pero no, no hay forma de despertar cuando ya uno está despierto.
—Ella no, ella yo —mi voz se rompe no soy capaz de formar una oración, mis manos tiemblan y no puedo soportarlo.
—Vego se ha ido, Ado se ha ido —las palabras de Tadeo se mezclan entre mis sollozos y los brazos de mamá me arropan.
—Lo siento hija —veo sus ojos llenos de lágrimas , ella lo sabe Ado fue más que mi abuela fue una madre.
—Vego lo siento —me abraza Rebbeca quien tiene a la niña cargada aún dormida a pesar de todo, esa es la belleza de la niñez que se puede caer el mundo a nuestro alrededor y nosotros no somos infelices, inclusive ni nos enteramos.
—¡Quiero ir a verla! —pido , quiero hablarle, quiero abrazarla.
—Vego el cuerpo nos lo darán en la mañana, ahorita no nos permitirán entrar, tenemos que esperar.
—Yo me encargo Tadeo —la voz de Kanat hace que me gire, sus perfectos ojos azules están oscurecidos llenos de mi dolor—. Vego , vamos.
—Ire con ustedes —pide Tadeo yo asiento, mientras Kanat me toma la mano y la aprieta, no hay palabras de el para mí, simplemente acaricia mi mano y la aprieta.
Justo cuando vamos saliendo un Dominic borracho y en mal estado viene llegando. Kanat se separa unos segundos de mi para decirle algo a Dominic quien niega y se mete a la mansión.
—Esta demasiado tomando —se disculpa Kanat mientras Tadeo y Dimitri ayudan a Kanat a subir, yo subo luego y de último Tadeo.
Kanat saca su teléfono y llama a alguien, tienen una conversación fuerte en ruso y luego cuelga.
—¿Que te dijeron?
—Nos permitirán verla pero no por mucho tiempo.
Me acerco a Kanat y pego mi cabeza de su hombro, su mano se une con la mía y me aprieta y acaricia mis dedos.
Al llegar al hospital siento una sensación horrible, unas ganas de vomitar inmensas, pero me obligó a seguir, cuando ya estamos en la entrada respiro profundo.
Una enfermera que nos está esperando nos guía por un pasillo, uno de los pasillos más fríos que jamás podría imaginar alguna vez pisar. Pero aquí estamos, vemos el letrero que dice morgue y un escalofrío recorre mi espalda.
—Podria sacar la camilla hasta aquí —la voz de Kanat no es una súplica es una orden.
—No debería señor Kanat, pero lo haré por usted.
Al cabo de unos minutos la enfermera regresa con una camilla tapada con una lona o algo asi, al quitar la lona, es ella, sus cabellos grises están iguales, sus ojos cerrados para siempre esos ojos jade que nos heredó, no hay esa sonrisa que la caracterizaba en su rostro, hay un estado de desperacion en ese rostro que una vez fue tan angelical.
—Porque se ve así , porque —pregunto a la enfermera que me mira con esa lastima que yo había mirado alguna vez a algunas personas.
—Murio de un paro respiratorio señorita al esforzarse en respirar su rostro a quedado así.
Esa no es la muerte que merecía Ado, ella merecía morir en su cama en paz, ella merecía ver tantos bisnietos como le fuese posible pero la vida es así, uno nunca tiene lo que merece al parecer.
—Ado, mi viejita bonita —me acerco a ella y rozo sus mejillas, su piel está fría como el hielo y su piel que alguna vez fue suave, está áspera como una pared recién frizada—. Yo no pensaba que te despedidas enserio, porque me dejaste , porque me abandonas ahora que necesito que me sientes en tu regazo como cuando tenía cinco años, ahora quien va a cuidarme como tú...
Mis palabras son un reclamo.
—Tenias que estar en mi boda, tu tenías que quedarte para verme en mi boda y con hijos y ...nunca te lo dije Ado pero eres mi persona favorita, si volviera a nacer te elegiría a ti como mi abuela mil veces, porque eres mi mamá más que mi abuela eres mi mamá Ado, tu me enseñaste todo lo que se, tu me enseñaste todo...
Me abrazó a su cuerpo sin vida, siempre supe que Ado estaba viviendo sus días finales porque uno sabe que cuando alguien tiene ya sus ochentas largos en cualquier rato puede partir pero nada de eso te prepara para ese momento, uno siempre quiere creer que las personas son eternas.
Tadeo está allí pegado a su mano y siento la necesidad de decirle todo lo que Ado me dijo pero las palabras no me salen y nos quedamos allí hasta que nos sacan.
Cuando llegamos a la mansión Tadeo se va hacia su habitación y yo hacia la nuestra, Kanat me sigue en silencio. Al llegar a la habitación Kanat me jala hacia el.
—Lo siento tanto printssesa —sus manos secan mis lágrimas —. Lo siento mucho nena.
Yo solo asiento sintiéndome demasiado rota y cansada para hablar.
—Estoy aquí Vego si quieres llorar , si quieres hablar—me abraza a el con todas sus fuerzas y me quedo allí como cuando tenía cinco años y Ado me sostenia en su regazo solo que ahora no es ella, ahora es Kanat quien intenta calmarme solo que este dolor no es como cuando me caía jugando este dolor es real, es de esos dolores que no son físicos son del alma, te rompen y no hay vuelta atrás.
ESTÁS LEYENDO
Peligrosa Adicción (Prime Borrador )
RomanceUn corazón incapaz de amar, hielo seco, seco como su alma en sequía , como su corazón agrietado, como una vida sin sentido. Kanat Chein es eso y mucho más, su vida ha sido la consecuencia de las decisiones de otros, en su mundo no cabe el amor, en s...
