Vegoña Vugoski
—Vego —la voz de Tadeo me hace girarme en el umbral del pasillo, sus ojos estan aún más enrojecidos.
Me giro sin saber que decirle
—No lo estoy soportando Vego —su voz se quiebra tanto que doy dos pasos rápidos para abrazarlo, su cuerpo está frío, sale un sollozo ahogado de su pecho —. Yo no sé que hacer, estos días con la niña, Rebbeca había recuperado el ánimo, su sonrisa y no se esa niña nos hacía bien y ahora se ha ido, no puedo ayudarla Vego.
—No es tu culpa her —lo aprieto con todas mis fuerzas y pocas veces he visto a Tadeo romperse ante mi, pero está vez su fuerza mengua—.
—Dominic tuvo que entregarla personalmente a su madre—su voz sale débil.
—¿Y Rebbeca dónde está? —mis ojos lo miran buscando una explicación de por qué él no está con ella.
—Me ha pedido estar en soledad.
La voz de Kanat me hace girarme, sus ojos azules están como el hielo infernal, todos sus músculos están tensos.
—Vegoña déjame a solas con tu hermano por favor —su voz está cargada de emociones que se me escapan ante mis dedos.
Miro a Tadeo buscando que me pida que me quedé pero el solo asiente, mientras con el dorso de la mano se limpia el rostro.
—Estare en el jardín —digo mientras salgo.
Una sensación de querer escuchar esa conversación, me hace detenerme detrás de uno de los muebles,que están en esta habitación, la voz de Kanat es la primera que escucho.
—¡No piensas de verdad dejar a esa niña con una drogadicta que la quemó con que sabe que! —la voz de Kanat es furiosa, tiene tanta ira que me parece que está cargando su ira en Tadeo.
—Es su madre legalmente Kanat ¿Que puedo hacer?
—No se Tadeo , quizás meterle un maldito tiro en la frente a esa maldita perra.
—¿Me estás sugiriendo que mate a la mamá de la niña?
—¡Joder mataste a tu padre sin remordimientos con mi ayuda! —siento que el aire me abandona y tardo unos segundos en procesar lo que acaba de decir , sus voces van bajando.
—No hables de eso Kanat, si me estás sugiriendo matarla es porque tu ya la tienes en tus manos.
—Ya me estás conociendo Vugoski , creo que podremos ser —me levanto del suelo, Kanat se gira, sus ojos hielo frío se quedan pegados a los míos—. Vegoña...
—Vego, Vego ¿Que haces ahí? —la voz de pánico de Tadeo me hace retroceder es real, el mato a nuestro padre, no es que el viejo mereciera mucho amor pero aún así, aún así era nuestro padre.
—¡No se acerquen a mi! —le hago un gesto con mis manos de stop —. ¡Alejate de mi Tadeo! ¡Detente!
Tadeo se frena, sus ojos verdes se ven aún más tristes, se queda ahi en medio de la sala mientras yo comienzo a correr, a correr en los jardines, sintiendo como el aire empieza abandonar mis pulmones, me obligó a respirar, me obligó a respirar, un hueco me hace tropezar y caer de bruces, mis brazos son lo que uso para proteger mi rostro y quedan raspadados, un ardor me recorre, se instala en mi pecho, mi hermano mato a nuestro padre y Kanat le ayudo, el hombre que amo, fue cómplice de la muerte de mi padre y me lo oculto. Mi hermano que siempre creí que era la persona más noble, honesta y perfecta en el mundo, lleva el peso de matar a nuestro padre.
—Vegoña déjame explicarte —la voz de Tadeo suena a mis espaldas, escucho como se tira en el césped mojado.
—¿Cómo pudiste matarlo? —mi voz suena más calmada de lo que yo estoy.
—Ese hombre mando a matar a Rebbeca —deberia estar sorprendida pero una parte de mi no lo hace—. El fue ...el es... culpable de que Rebbeca este así.
—¿Por qué no me lo contaste?
—Vego no puedo hablar de ello crees que fue fácil para mí matarlo, fue difícil se supone que un padre debe cuidarte, amarte, pero ya lo sabes Alberto Vugoski solo fue cruel, pero aún así, aunque nuestro padre fue cruel con nosotros yo siempre le quise, le quise Vegoña... pero el dañar a Rebbeca fue demasiado lejos mato a mi hijo Vego , nunca sabré de que color tendrá los ojos, y nunca sabré cuál sera su postre favorito , y tampoco sabre como seria el timbre de su voz...
—Te entiendo , pero ¿Por que no lo entregaste a las autoridades?
—Porque mi alma Vegoña ya no es la misma de antes, hay corrupción en ella, si no fuese así, yo habría hecho lo que debí hacer —sus manos rozan la mia y aunque estoy impactada no puedo enojarme con el ¿Si Alberto hubiera matado a mi hijo? Probablemente yo hubiera hecho lo mismo.
—¿Vas a matar a la mamá de la niña?
—¿No estás enfadada conmigo por lo de Alberto?
—No estoy enfadada, estoy impactada, estoy decepcionada de que no confiaras en mi.
—Lo siento.
—No respondiste a mi pregunta —digo mientras arranco el césped.
—¿Que harías tu si la felicidad de tu esposa pende de un hilo?
—Haria que ese hilo fuera resistente, cueste lo que cueste.
—¿Crees que la niña si se entera me perdonaría?
—Yo creo que le pasaría como a mi.
Me levanto del césped y lo dejo allí, decepción es lo que siento porque Tadeo era mi hermano perfecto, yo podría jurar que jamás me quemaría las manos al meterlas en fuego por el, pero hoy descubrí algo, quizás las personas que creemos conocer , no siempre las conocemos del todo, mi hermano mato a nuestro padre y aunque el quizás lo merecía, el problema no es el muerto, el problema es con el que está vivo y se cree dueño de la justicia, es peligroso, es adictivo cobrarnos todo por nuestra cuenta, y aquí en este lugar todos están muy lleno de esto, de creernos justicieros, de creer que tenemos derecho a hacer pagar a todos, a reducirlos en cenizas. Sin permitirnos escuchar la otra cara de la moneda.
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Peligrosa Adicción (Prime Borrador )
RomanceUn corazón incapaz de amar, hielo seco, seco como su alma en sequía , como su corazón agrietado, como una vida sin sentido. Kanat Chein es eso y mucho más, su vida ha sido la consecuencia de las decisiones de otros, en su mundo no cabe el amor, en s...
