Dolor que quema

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Ámbar Martinez

Me despierto en medio de una oscuridad inmensa, paso mi mano hacia Dominic pero su espacio en la cama está completamente vacío, un estado de alarma se dispara en mi, prendo la lámpara de noche para orientarme.

Busco por toda la habitación y no hay rastros del halcón, me coloco un suéter encima y salgo a las afueras quizás no podía dormir, camino por todas partes incluso pienso si entrar en el ala de sus hermanos pero decido esperarlo allí.

¿Y si está con la Rebbeca? Me gustaría poder odiar su bonita sonrisa, quisiera pero es tan malditamente adorable que incluso me cae bien, y es peor porque nisiquiera puedo sentir odio hacia ella y se que no debería pero quisiera al menos sacar esto. El sonido de un auto me hace levantarme, cuando veo que es el sedan de Dominic corro hacia las afueras sintiendo mi corazón latir erráticamente ¿Le habrá pasado algo? ¿Está bien? Mis ojos al verle se llena de rabia está completo, casi muero de un susto por nada, se inclina en el auto y luego lo que ven mis ojos hace que mi corazón se rompa en mil pedazos.

Es la niña , es la pequeña niña que Rebbeca está obsesionada con Adoptar, maldita sea, se fue de madrugada a buscar a la niña. Hay demasiada ira en mi, una ira cegadora quisiera ir y golpearle con todas mis fuerzas pero incluso eso no sería suficiente.

—¿Que significa esto Dominic?

—Solo fui a ver si la niña estaba bien Ámbar, no podía quedarme sin hacer nada, después de que ví las quemaduras, te juro...—no quiero escucharlo, me da mucha rabia escuchar lo que va a decir, levanto mi mano en señal de que no siga, el se detiene abruptamente.

-Anda, llévale la niña , lo conseguiste Dominic eres su héroe —le digo con sinismo, y suelto una carcajada burlesca antes de girarme y dejarlo allí solo.

Camino entre los árboles de la mansión hasta llegar a uno de manzanos, me tiró al borde de sus raíces, un sollozo ahogado sale de mi pecho , arde y quema cada parte de mi pecho, siento como el aire abandona mis pulmones e intento pensar en algo que me calme pero yo no tengo recuerdos felices , no puedo evocar una infancia feliz, un cumpleaños, no hay nada, solo oscuridad, un padre alcohólico que abusaba de mi.

No quiero volver a sentir esto, no quiero volver a sentir esta sensación, de ahogo de desespero ¿Por qué no hay finales  felices para la gente como yo? ¿Por qué siento que Dios me abandono desde nacer?

Mis manos comienzan a temblar y no puedo evitar desgarrarme, y lloro, supongo que las lágrimas también forman parte de la vida a algunos nos tocan más cantidades y a otros menos, quizás las lágrimas son la risa de la tristeza , y las risas las lágrimas de las alegría.

Siempre he tenido que cuidar de mi, y por una vez creí en alguien , creí que el iba a cuidarme , me creí el cuento de hadas como una estúpida ¡Porque eso es lo que eres Ámbar! ¡Una estúpida! El dolor me ahoga, nisiquiera tengo un vodka barato para ver si de una vez mato mi tristeza. El nisiquiera vino detrás de mi. El no me ama y nunca lo hará.

Me limpio las lágrimas del rostro y me levanto del suelo, mis piernas están llenas de tierra y barro, hago lo mejor que puedo para limpiarlo. Yo no voy a quedarme aquí, no voy a ser cruel conmigo misma, hay dolores en la vida que uno no puede evitar pero otros son mas  nuestra elección que otra cosa.

Al entrar en la mansión como era de esperarse está Dominic , Tadeo , Rebbeca e incluso Kanat allí. Nisiquiera me notan porque la niña está diciendo cosas graciosas y realmente Rebbeca se ve feliz y el hombre a su lado la mira como yo quisiera que Dominic me mirara a mi.

Corro hacia la habitación y le pongo seguro, no quiero verlo, no quiero. Marco el número de Antonieta y rezo para que me conteste si es que el bar no está cerrado.

—¿Ámbar pasa algo? —su voz es de preocupación pura.

—Necesito quedarme en tu bar —digo con la voz entre cortada.

—¿Paso algo Ámbar?

—No solo necesito espacio —balbuceo mientras busco un pantalón y una camisa.

Escucho a Antonieta decirle algo a alguien y se escuchan voces.

—Diez minutos estarán por allá.

—Perfecto.

Me quito toda la ropa y mi reflejo en el espejo me hace romperme una vez más, tengo estrías , celulitis y soy gorda es lógico que no me elija a mi , en cambio ella es mucho más delgada, tiene curvas y es muy guapa. Dominic tiene dinero allí en una de sus gavetas y no se si tomarlo, quizás no deba pero necesito volver a Colombia con mi hermana , así que tomo solo lo que cuesta el pasaje y un poquito para la comida, luego le enviaré ese dinero.

Salgo del ala de Dominic y me meto en la cocina, buscando la salida trasera de esta me encuentro con Gedeon y la menor de los Chein dormida con un vaso de leche en sus manos

—¿Que haces vestida así a estas horas Am?

—No quiero hablar de eso Gedo, mira tome este dinero, voy a volver con mi hermana no puedo Gedo soportar lo que te dije, el fue a buscar a la niña para ella.

—¿Ya hablaste con el?

—No quiero escucharlo Gedo.

—¿Pero a dónde vas?

—Al bar de Antonieta dónde nos conocimos.

—No creo que sea buena idea Ámbar ,quédate y lo piensas con la cabeza en calma.

—No Gedo debo irme —digo y mis lágrimas salen, el solo me abraza y me da palmadas en mi espalda.

—Anda Ambar, avísame cuando llegues y avísame si necesitas algo —me sonríe pero es una sonrisa triste, de esas que no iluminan el rostro.

Cuando llegan por mi Gedeon me ayuda a salir de la mansión con la seguridad, al parecer tiene cierto nivel de respeto el chico, así que nadie le hace preguntas cuando me acompaña a subir al taxi.

—Avisame cuando estés donde Antonieta —sususrra apretando mi mano—. Buena suerte amiga.

—Buena suerte amigo —le sonrió rota, rota de verdad, porque Dominic Chein acaba de tirar por la borda todas mis esperanzas con el, quizás debo regresar a dónde pertenezco, quizás tengo que aprender que hay victorias que se ganan con dolor.

Peligrosa Adicción (Prime Borrador )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora