Dominic Chein
Salgo de allí furioso, una rabia inmensa me cala en los huesos al escuchar a Ambar referirse así de Rebbeca, me siento como si al no haberle dicho nada estoy siendo cómplice de ese insulto.
Enciendo un cigarrillo, la ultima vez dije que sería el ultimo ¡Vaya mierda! Ya perdí la cuenta, le doy una calada profunda, y luego suelto una bocanada de aire junto al humo,veo a lo lejos la promesa de que la noche se volverá lluviosa, el aire frío y los vientos me lo terminan de confirmar,decido regresar adentro, al entrar veo a Kanat solo una sonrisa divertida se dibuja en sus labios al verme.
—¿Voy al bar de Nikita vienes? —pregunto mientras me coloco mi chaqueta marrón,mi preferida desde hace años.
—¿No te estás divirtiendo aquí? —una risa se le escapa de los labios, es justo cuando miro la dirección de sus ojos.
Ambar está allí con una bandeja en sus manos, un tipo borracho , la tiene acorralada en la pared, y le ha dado una lamida a su mejilla, una ira ciega se apodera de mi. No soy conciente de cuando he llegado hasta a ellos, ni como mi mano presiona la garganta del imbécil, hasta que su lloriqueo patético y ahogado me hace fijar mi mirada en mi mano que le sostiene el cuello con fuerza, podría matarlo en cinco segundos, apreté un poco más.
—Dominic lo estás matando —la voz de Ámbar me hizo enojar pero que coño , debería matarlo.
—Vete de aquí imbécil —golpeo su cara mientras el hombre, aun busca aire , empieza a tambalearse hasta llegar a las afueras.
Me giro y veo a Kanat de pie , sus ojos azules fríos brillan de emoción, a su lado Antonieta me mira horrorizada, incluso algunas caras desconocidas me miran con terror agarro a Ambar del brazo y la arrastró adentro, hago suficiente presión para que se queje pero no dice nada, ni siquiera un chillido.
—¿Que importa si lo mató?—digo furioso pegándola contra la pared —. Te ha baboseado.
—Importa —sus ojos grises me dieron una mirada triste y rabiosa.
—¡Estás mal de la cabeza!
—No quiero que te conviertas en un asesino por mi culpa —sus palabras me hicieron reír , pequeña oruga hace ya mucho tiempo de que me convertí en uno.
—¿Te preocupas por mi?
—Si, tu hiciste mucho al ayudar a mi hermana —su voz sono firme pero sus manos están temblando —. Te debo mucho.
Un puto angel salvador, es todo lo que soy para ella y lo que fui para Rebbeca. Un chico que las ayudo.
—¡No quiero tu gratitud, ni tu lastima, no me debes nada Ambar¡
Me gire para salir de allí, pero sus manos me agarraron del antebrazo, me gire para encontrarme nuevamente con esos ojos grises, cargados de emociónes que no logro descifrar, sus labios rosados llenos y sus pecas al rededor de su nariz ,Ambar es digna de ser mirada es tan bella que no puedes dejar de mirarla, su cuerpo se pegó al mío, una súplica en sus ojos , un deseo y un miedo, envolvi mis brazos atrás de su espalda, la tela suave no le cubre lo suficiente, pase mis dedos por su espalda.
—Besame —su voz fue un susurro en mi mentón, Ambar no es parecida a Rebbeca en nada, quizás si la beso puedo borrar otros besos.
Uni mis labios con los de ella, su boca suave como un durazno,dulce como estos, me recibió temblorosa, sentí como todo su cuerpo se tenso al moverme en su boca ¿Será verdad que su padre la violó? Me detuve solo para mirarla, sus ojos cerrados apretados como si quisiera borrar todo lo que ve cuando los cierra,su cuerpo tembloroso ¡Necesito matarlo! ¡Lo encontraré y haré que lo violen hasta que muera!
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Peligrosa Adicción (Prime Borrador )
RomanceUn corazón incapaz de amar, hielo seco, seco como su alma en sequía , como su corazón agrietado, como una vida sin sentido. Kanat Chein es eso y mucho más, su vida ha sido la consecuencia de las decisiones de otros, en su mundo no cabe el amor, en s...
