Dominic Chein
Mis ojos se enfocan en esa melena pelirroja, sus cabellos están desparramados por sus pechos,y espalda, un top que me parece demasiado pequeño es todo lo que cubre su parte de arriba, unos jeans aún están tapando todo lo demás.
Sus ojos se enfocan en mi y me saca el dedo central, yo solo siento una ira inmensa al pensar como todos esos hombres la estaban viendo hasta que yo llegue, pues todos conocen quien soy, si no fuera por eso, estoy seguro que sus malditos ojos estarían aún alli recorriendo su cuerpo.
Llegó hasta donde está la mesa, me quito la chaqueta antes de hablar.
—Baja ahora mismo de allí Ámbar —mi voz sale fuerte y furiosa, su piel está llena de sudor y hace que se vea aún más sexy.
—¿Disculpa? ¿Nos conocemos? —se inclina hacia mi dándome una hermosa vista de sus pechos y escudriñando como si fuese la primera vez que me ve.
—Ambar no estoy jugando, baje ahora mismo es una orden.
—No recibo ordenes de desconocidos señor, pero tranquilo la mesa es estable no como algunas personas —cierro los ojos intentando tener paciencia, se nota que ha bebido lo suficiente como para estar allí en esa mesa.
—Soy tu novio —digo agarrando su pierna suavemente —. Por favor bajate de allí.
—No, no eres nada mío Dominic —se baja de la mesa y busca la camisa que ha tirado en alguna parte en su loco baile.
—Ambar, podemos hablar en privado —digo al ver a toda la gente observando con entusiasmo.
—Te diré una cosa Dominic , te robe 3000 dólares que pienso devolverte cuando yo los tenga y no quiero hablar contigo ni ahora —su mano golpea mi pecho y un olor a vodka me pega fuerte —. Ni nunca ¿Que haces aquí? ¿Rebbeca no te incluyo en su mundo?
—No metas a Rebbeca en esto, no tiene nada que ver con nosotros.
Una risa sínica escapa de su boca.
—Tienes razón, ella no tiene que ver en que tú sigas detrás de ella como un perrito faldero lamiendo sus talones.
—Ambar ...
—Quiero que te vayas por favor.
—No voy a ir a ninguna parte sin ti —digo porque no pienso dejarla aquí después de todo lo que ha pasado últimamente.
Se gira sin darme una respuesta, se acerca a Antonieta que le da una llave de una habitación, miró mal a Antonieta porque dejó que Ámbar tomara así.
Ámbar se mete por el pasillo de las habitaciones, cuando llega a la suya lo que me parece una gran hazaña queda anulada por su capacidad para abrir la puerta.
—Ven déjame ayudarte —digo poniéndole la chaqueta en sus hombros y buscando las llaves —. Listo.
—Cierra la puerta y vete Dominic, por favor.
Respiro profundo, ella se tira en la cama,sus ojos están abiertos mirando hacia cualquier parte que no sea yo.
—Vete Dominic por favor.
Sin más cierro la puerta dejándola sola,una sensación de tristeza me arropa.
Llegó afuera donde está el bar y lo primero que hago es hablar con Kanat.
—¿Está todo bien? —la sonrisa divertida de Kanat es insoportable.
—No, pero necesito una de tus armas, pasaré la noche aquí —digo mientras observo a uno de los imbéciles que estaba baboseando a Ámbar.
—No hagas ninguna estupidez, trata de arreglar las cosas con ella, ¿Te he dicho que ella me agrada?
—Si, lo dijiste cuando la conociste —sonrio un poco.
—Dominic piensa bien en tus sentimientos, porque si es cierto que no sientes nada por Rebbeca tienes que empezar a demostrarlo, no a la inversa.
Asiento mientras me entrega una Vp9 , me la meto detrás de la espalda y voy directo al pasillo de habitaciones. Abro la puerta para encontrarme a una Ámbar completamente dormida, su rostro angelical parece agotado, le quitó los zapatos y le arropó.
—Oruga ... —beso su frente sin poder decirle nada más.
Me siento en el suelo al lado de la cama, y por primera vez pienso con calma todo lo que ha pasado, mis razones para buscar a la niña no son porque este enamorado de Rebbeca, puede que una de mis razones fuera verle feliz, pero es porque siento que se merece serlo, y lo que me motivo fue pensar en la niña, en sus quemaduras.
Siempre creo que voy a querer a Rebbeca no es algo que pueda arrancarme del pecho, no es como si pudiese borrarme la memoria y despertar sin recordar su nombre, supongo que Rebbeca es de esos amores que no fueron nada, que no se dieron pero que de alguna forma te rasguñan profundo el corazón.
En cambio con Ámbar es diferente con ella es como cuando estás en el mar, y sientes el oleaje suave y ves a lo lejos la ola que viene y crees que puedes saltar y ganarle pero la ola te golpea fuerte, y entonces te arrastra hasta la orilla haciendo que te des cuenta de su fuerza y de su belleza. Así es lo que siento por Ámbar, es como un mar embrabecido, que me hace querer perderme en esos ojos grises. Tengo la seguridad que quiero estar con ella y no se si quiero más a Rebbeca que a Ámbar, o si amo a una y a otra no, quizás ni yo mismo se lo que siento, pero de una cosa estoy seguro, yo quiero a esa pecosa oruga en mi vida y si tengo que demostrarle que está en primer lugar haré todo lo que tenga que hacer, porque sin duda Ámbar es de esas personas que lo merecen todo y si no es todo, no deberíamos darle nada, eso yo lo sé.
—Dominic —su voz es adormilada, sus ojos están cerrados, pero estoy seguro que me llamo—. No duermas en el suelo.
—Descansa no te preocupes por mi —susurro mientras vuelvo a acomodar su sabana—. Te quiero oruga.
Las palabras salen antes de pensarlo.
—Me rompiste el corazón Dominic y yo lo había adornado solo para ti.
ESTÁS LEYENDO
Peligrosa Adicción (Prime Borrador )
RomansaUn corazón incapaz de amar, hielo seco, seco como su alma en sequía , como su corazón agrietado, como una vida sin sentido. Kanat Chein es eso y mucho más, su vida ha sido la consecuencia de las decisiones de otros, en su mundo no cabe el amor, en s...
