Kanat Chein
Una sonrisa se dibuja en mi rostro al Dimitri subirme en el auto, aún no puedo borrar de mi mente a Ámbar sacándole el dedo del medio a Dominic, si pudiese ponerme de pie rápido, juro que me hubiese puesto de pie y le hubiera hecho una reverencia.
Pero la mejor parte fue cuando entramos al bar y Dominic vio a Ámbar encima de la mesa moviéndose al ritmo de un Reguetón que desconozco y aún par de hombres embelesados con ella. Soltó tantas maldiciones que no pude evitar reírme en su cara.
—Señor es malo disfrutar de las desgracias de otros —Dimitri sonríe mientras me mira por el retrovisor.
—¿Viste cuando le saco el dedo?
—Todo el mundo lo vio señor —reprime una risa, mientras arranca—.
—Esa pelirroja me agrada —digo porque Ámbar a pesar de ser alguien que a sufrido algo que no puedes reparar aún tiene esa fuerza vital que nadie debería perder.
—Si me permite —asiento dándole permiso para seguir —. Sería una pena que Dominic pierda a la chica.
Asiento totalmente de acuerdo, y no es que no me agrade Rebbeca me parece hermosa y una buena persona Pero simplemente ella solo haría de Dominic alguien completamente infeliz aún cuando existiera alguna posibilidad que hubiese algo entre ellos la cual de verdad no la hay.
Al llegar a casa Dimitri me acompaña hasta el pasillo de mi habitación, recordándome que mañana tenemos una cena con el presidente Mijail. Al entrar al cuarto veo a mi chica, está allí sentada en la cama con el libro de Moccia en su mano y cuando me ve, lo baja.
—¿Dónde estabas te busqué por toda la casa?
—Estaba ayudando a Dominic a encontrar a Ámbar.
—¿Que paso con ellos?
—Bueno, Dominic trajo a Stella y se la entrego a Rebbeca y a tu hermano, pero Ámbar sintió eso como si el estuviera eligiendo a Rebbeca.
—Pobre Ámbar —cierra el libro y se levanta, es preciosa hasta en esa pijama horrible de batzmarut.
—De hecho estaba pasándola bastante bien, la conseguimos bailando arriba de una mesa —reprimo una risa y Vegoña comienza a sonreír —. Y le hizo una puñeta a Dominic.
—¿Ámbar hizo eso? —Vego se ríe pero su asombro es palpable.
—Si, quizás estaba un poco tomada en su defensa.
—Me gusta verte sonreír —su voz baja suave como la brisa fresca de las mañanas.
—Contigo siempre sonrió, me quitaste ese súper poder —digo mientras la atraigo hacia mi.
—Quizas ese poder no puede resistirse a mis encantos —su ceja se levanta y una sonrisa se forma en mis labios, es sexy y preciosa, en partes iguales.
—Asi que tienes tus encantos señorita Vugoski —bromeo mientras acaricio su cuello, se relaja visiblemente.
—Tengo bonitos pechos —presume, no puedo evitar mirar hacia ellos, pero la pijama los tapa privandome de la deliciosa vista que quiero.
—Quiero verlos —susurro en sus labios depositando un beso suave.
Sus mejillas se tiñen de un rojo escandaloso y toda la valentía que tenía hace unos segundos empezó a ser reemplazada por pena.
—Vamos printssesa quiero verte, quitate esa pijama para mí.
—Me da mucha pena Kan —asegura mientras se tapa la cara en mi pecho.
—No puede existir tal cosa entre tu y yo nena.
Ella asiente y se levanta de mis piernas, sus cabellos caen por encima de la pijama y ella empieza a desabortonarse está, sus caderas hacen un baile tonto y una risa pícara y divertida atraviesa su rostro, cuando termina con la primera pieza sus pechos quedan visibles, si no me equivoqué tiene los pechos mas lindos que he visto.
Unos golpes rápidos y el grito de Milena hace que Vegoña casi salga sin camisa.
—Ponte esto voy haber —digo mientras ruedo en la silla.
Abro la puerta al parecer hoy es el día que me asignaron a este trabajo.
—Adoracion, Adoración está teniendo algo no se que es —grita desesperada su madre.
Salimos todos, ellas corriendo y yo en esta estúpida silla de ruedas , la frustración crece en mi. Tadeo , Rebbeca e incluso la niña están ya allí.
—Hay que llevarla a un hospital —dice Tadeo mientras agarra a su abuela en brazos.
Yo solo asiento mientras intento pensar en como ayudar , pero no puedo hacer más nada que dejar ir a Tadeo primero, subir mi silla quita tiempo.
—Anda tu con la abuela , yo me llevo a las mujeres —Tadeo asiente mientras corre hacia mis choferes, veo el carro alejarse. .
Llamo a Dimitri quien tarda unos quince minutos en llegar. Todas suben al auto incluso Varrvy se ha despertado.
Llamo a Tadeo pero no contesta así que no se en que hospital están supongo que el central.
—¡Vamos al hospital central! —digo mientras acaricio la mano de Vegoña que ha empezado a sollozar desconsoladamente.
—Tranquila nena ella va a estar bien, todo va a estar bien —no sueño hacer promesas vacías pero en este caso, la hago porque ver a Vegoña rota así, me duele más que cualquier promesa rota.
—No quiero perderla Kan
Acaricio su espalda
—Todo va a estar bien mi Vego.
Al llegar al hospital por suerte vemos el carro estacionado, Vegoña me da una mirada de reojo y yo le hago señas de que se adelante mientras Dimitri me baja la silla.
—Yo cuidare de ellas —dice Rebbeca quedándose en el auto con Varrvy y con Stella.
—Vale , de todas formas Dimitri va a estar aquí con ustedes.
Me subo en la silla y llegó a dónde está Vegoña, Tadeo y Milena, una sensación extraña me arropa cuando veo a Tadeo abrazado con Vegoña y Milena, una familia unida, algo parecido a lo que tuvimos Dom y Varrvy cuando todo aquello nos sobrepasó. Respiro profundo mientras me acerco, mi mano toca suavemente la de Vegoña, ella aprieta la mía sin separarse de su madre y hermano. Supongo que hay vínculos inquebrantables , el mío con Dominic , el de Vegoña con Tadeo, el mío con el de Varrvy y el de abuela Adoración con su hijo Alberto Vugoski, los vínculos familiares no necesitan ser ganados, ellos están allí latiendo por ti cuando más los necesitas.
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Peligrosa Adicción (Prime Borrador )
RomanceUn corazón incapaz de amar, hielo seco, seco como su alma en sequía , como su corazón agrietado, como una vida sin sentido. Kanat Chein es eso y mucho más, su vida ha sido la consecuencia de las decisiones de otros, en su mundo no cabe el amor, en s...
