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Ámbar Martinez

—¿Señorita Ámbar puede usted pasar y completar el ejercicio? —pide el profesor de fisica , necesito resolver ese ejercicio que ha puesto en el pizarrón.

—Claro , voy —digo torpemente mientras salgo de mi asiento.

Movimiento rectilíneo uniforme , empiezo a resolver el ejercicio, siempre se me ha dado bien las matemáticas, supongo que porque desde pequeña tenía que vender y dar vuelto y esas cosas, pero la física se me está haciendo pesada. Me quedo atascada en los dos últimos pasos y el profesor me manda a sentar, mientras el continua el ejercicio.

El colegio es grande, pero los sábados solo estudiamos pocas personas , en mi sección solo hay diez estudiantes sabatinos.

No he hecho ninguna amistad, ya que no soy el ser más sociable del mundo, pero creo que es porque soy la más joven de aquí y todos me miran como si estuviera fuera de lugar, así que los ignoro, mientras sigo disfrutando la sensacion de estudiar. Siempre he querido estudiar. Es un sueño echo realidad.

Salgo del colegio y tardo unos minutos en reaccionar, en frente del colegio está parado Dominic Chein con una cazadora negra, su cabello está ligeramente largo y un mechon de rizos enrulados se escapa de la masa de cabellos, lleva unos lentes de sol  al estilo Beckham que hace que me pierda de sus hermosos ojos oscuros, una sonrisa hermosa se dibuja en su rostro angular, me quedó allí parada , cuando el dijo que vendría hace semanas pensé que bromeaba.

Lo veo venir hacia mi, y mi corazón comienza a desestabilizarse, siento el temblor de mis manos justo cuando se para frente a mi, mi estómago comienza hacer un manojo de nervios.

—¡Oruga! —su voz sale sedosa, respiro profundo disfrutando de su olor cuando deposita un beso en mi mejilla y me alza haciéndome girar un poco para luego depositarme en el suelo ¿Estoy soñando?

—¿Viniste? —la pregunta sale de mi boca antes de darme cuenta de lo estúpida que he sido.

—Eso creo —se ríe mientras aprieta mi mejilla entre su dedo pulgar e índice, da un paso atrás y me observa.

—¿Que pasa? —digo al ver que escudriña mi ropa.

—No apruebo esa ropa —sisea mientras me toma de la mano y comienza a guiarme a una motocicleta.

—¿Es lo que creo? —digo retrocediendo, tengo terror a las motocicletas.

—Si, ¿Pasa algo? —se detiene y se gira a verme sus manos siguen entrelazadas con las mías.

—Me dan miedo Dominic —me sincero y lo veo sonreír negando con la cabeza.

—No te pasará nada confía en mí —roza mis nudillos con su pulgar y me atrae hacia el depositando un beso en mis labios, es dulce pero es como si se estuviera conteniendo, se separa de mi solo unos centímetros —. Tenía que hacer algo para que esos dejen de verte el culo.

Me giro bruscamente hacia tres chicos que ahora me ignoran y niego con la cabeza, Dominic Chein está enloqueciendo.

—Vamos, necesito hablar contigo —me jala hacia la motocicleta.

Se sube a la moto color cereza y me mira, en sus labios se forma un "Ámbar" pero es preciosa la forma en que lo hace, no sale ningún sonido de su boca, pero se que es mi nombre, me subo atrás y me pasa el casco.

—Dom ve despacio, enserio tengo miedo —me quedó paralizada cuando el motor enciende.

—Confia en mi —me da una mirada atraves del casco y arranca haciéndome chocar con su espalda por instinto me aferró a él como si mi vida dependiera de ello, lo que es probable.

Peligrosa Adicción (Prime Borrador )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora